La huella del aire
El sol se deshacía en el horizonte como si el cielo mismo se licuara, pintando el cielo sobre Cartagena de tonos miel, naranja y violeta. En la terraza de una casa…
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El sol se deshacía en el horizonte como si el cielo mismo se licuara, pintando el cielo sobre Cartagena de tonos miel, naranja y violeta. En la terraza de una casa…
Yo nunca creí que una mudanza pudiera cambiar tanto la vida de un hombre. Pero ahí estaba yo, viendo cómo dos tipos sudorosos cargaban cajas desde una camioneta blanca…
La oficina estaba vacía, sumida en el silencio pesado de las nueve de la noche. Las luces fluorescentes del techo parpadeaban con un zumbido sordo, como si también…
Nunca pensé que algo así me pasaría a mí, a mis cuarenta y siete, con dos hijos grandes y una vida tan ordenada. Pero la verdad es que desde que vi a Diego, el novio de…
Yo nunca creí que algo tan simple como un par de zapatos pudiera desatar todo esto. No hablo de cualquier zapato. Hablo de *aquel* par: negros, de tacón medio, de…
La casa era un viejo caserón de San Ángel, con pisos de cantera, techos altos y cortinas de seda que olían a perfume viejo. La señora Adriana, viuda desde hacía dos…
Recordá la primera vez que entré al jardín trasero de la casa de Elena, con esa luz dorada de tarde de otoño que se colaba entre los árboles como si tuviera cara de…
La casa de al lado había estado vacía casi dos años. Desde que murió el marido de Graciela, nadie entró ni salió. Las persianas cerradas, el jardín creciendo salvaje,…
Sí, vos sabés cómo es esto: cuando se muda alguien nuevo en el edificio, todos lo notamos. El portero lo comentó en la cocina, la señora de la lavandería lo miró de…
El viernes en Medellín caía lento, con ese calor pegajoso que se le mete a uno por la camisa y no lo suelta hasta la noche. En un quinto piso de Laureles, sin ascensor y…
Subí al tren con el último respiro del andén, el corazón aún en el reloj de la estación, que marcaba siete minutos de retraso. El aire olía a hierro caliente y a café de…
La lluvia había cesado justo cuando el sol se deslizó entre los pinos, como si el cielo hubiera decidido dejarles un momento de calma antes de que la noche los…
Yo nunca pensé que una mudanza pudiera cambiar tanto mi vida. Pero allí estaba yo, jadeando en medio del pasillo de mi nuevo departamento, con una caja de libros en una…
Yo no sé por qué, pero las cosas más intensas me pasan siempre en domingo. No es que los viernes o los sábados se queden cortos, no, pero hay algo en el domingo, en esa…
En Medellín, cuando el sol se traga las montañas y el aire se espesa con el aroma de aguacate maduro y humo de chimenea, en el barrio de El Poblado, no el nuevo con…
Yo nunca creí en las casualidades. Menos desde aquella noche de julio, cuando el frío cortaba la piel y el silencio del barrio se rompió con un gemido que no era mío.…
Yo nunca creí que esto me pasaría a mí. Soy Valentina Ruiz, tengo cuarenta y dos años, viuda desde hace cinco, y desde entonces he vivido en esta casa de dos pisos en la…
Ella lo miró a los ojos mientras se quitaba los zapatos, uno por uno, con una lentitud que no era teatral, sino necesaria. Cada movimiento era una decisión, un pequeño…
Yo siempre supe que Laura era diferente. No por cómo se vestía —que sí, con sus blusas de flores y esos jeans ceñidos que le quedaban de perlas—, sino por la forma en…
El calor de enero en el barrio era de los que se clava en la piel, espeso y lento, como una caricia pesada que no se puede sacudir. Las persianas de aluminio de la casa…
Nunca pensé que un par de tacos al carbón cambiarían mi vida, pero aquí estoy, con las piernas temblando y el sabor de un hombre que no es mi esposo aún en la boca.…
En las afueras de un pueblo donde el tiempo se mide por el canto de los grillos y el olor de la tierra mojada, hay una casa de piedra antigua que nadie visita. O al…
La oficina estaba vacía, solo el eco de los fluorescentes zumbando sobre el silencio. Habían pasado las diez, y el edificio entero parecía haberse tragado a todos, menos…
Vení, sentí que me callaba un poco cuando abrí la cámara. No era la primera vez, pero igual me puso nervioso ese destello del micrófono que encendió. La pantalla se…
La habitación olía a sudor ligero, a piel caliente y a ese perfume barato que Leo siempre usaba, el que ella conocía tan bien desde que empezaron a verse en secreto.…
Yo nunca fui de andar buscando líos, menos con alguien que supiera tanto de mí. Pero cuando entré por primera vez al consultorio de Dana, algo en la forma en que me…
El aire de Medellín caía espeso como miel sobre la tarde del jueves, y doña Clemencia, sentada en el balcón de su apartamento en Laureles, se abanicaba con una revista…
Yo nunca pensé que algo así me fuera a pasar, y menos con él. El doctor Camilo, como le decíamos todos en la finca, era un tipo serio, de esos que caminan con la…
Nunca pensé que sería con él, la verdad. Santiago era mi vecino, el de enfrente, el que todos los días pasaba con sus audífonos puestos, caminando despacio, con esa…
La primera vez que me di cuenta de que algo podía pasar entre Franco y yo fue un viernes de lluvia, después de una reunión que se alargó más de la cuenta. Todos se…
La habitación no tenía ventanas. Solo luces bajas, incandescentes, que se deslizaban por las paredes de yeso oscuro como si temieran romper el silencio. En el centro,…
La estación de San Cristóbal olía a hierba mojada y carbón quemado. Eran las doce y doce de la noche, y el último tren de la temporada se detuvo con un quejido de ruedas…
Hace tres noches que no duermo como debería. No desde que ella llegó. No desde que Natalia, con su mirada de humo y labios que parecen hechos para tragar más que…
El sol de media tarde entraba sesgado por las ventanas altas del estudio, dibujando rectángulos de luz sobre el piso de madera. El aire olía a eucalipto y a piel limpia.…
La casa de los Rincón estaba llena de risas, cervezas frías y el olor a marihuana quemándose en el porche. Andrés y Carla habían ido por primera vez a una de esas…
Desde mi sillón, con el cigarro entre los labios y el aire espeso de la madrugada colándose por el balcón entreabierto, la vi. Otra vez. Como todas las noches desde hace…
La cajuela del elevador rechinó al abrirse, como si llevara años sin moverse. Adentro, apenas cabían dos personas y media bolsa de cemento. Ella entró primero, con los…
Nunca imaginé que algo así pudiera pasar entre un piso y otro. Yo soy Renata, tengo 29, trabajo en una agencia de diseño gráfico y vivo en el piso 7 de un edificio…
Nunca pensé que una cena de cumpleaños terminaría así. Fue en mi departamento, un jueves cualquiera que se alargó con botellas de vino tinto y risas que subieron de…
El aire de Bogotá caía frío y espeso sobre el edificio de ladrillo visto, allá por la carrera 13 con quinta. Dentro del apartamento 402, la luz amarilla de la lámpara…
La luz parpadeó apenas un segundo, apenas suficiente para que ella contuviera el aliento. El ascensor se detuvo entre el cuarto y el quinto piso con un leve chirrido…
El agua caía caliente sobre su cuerpo, deslizándose por la curva de sus hombros, bajando entre sus pechos, mojando cada centímetro de piel que el vapor del baño había…
El salón comunal del barrio olía a cera de piso y a sudor reciente. Las paredes amarillas, desconchadas en las esquinas, sostenían un espejo largo que ya no reflejaba…
En el segundo piso de un edificio de ladrillo visto, en una esquina donde el calor del verano se estanca entre los muros, hay una ventana que nunca se cierra por…
El aire del mediodía pesaba espeso sobre el edificio de ladrillo visto, con sus balcones estrechos y las rejas oxidadas que sostenían macetas medio muertas. El sol…
El sol se deshacía en el Pacífico como si se derritiera a propósito, pintando el cielo de un naranja espeso, casi licuado. En la terraza de madera podrida por la sal,…
La noche caía sobre Villa del Mar como un velo húmedo, pegajoso de sal y calor de verano. Las calles de tierra batida retenían el calor del día, y el aire olía a mar, a…
En la hacienda de La Vega, donde el calor se pegaba a la piel como un amante persistente, el aire olía a hierba mojada y a azahar. Era domingo, y en la casa grande, con…
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