El peso del guayabo
La casa de doña Luz, en las afueras de La Ceja, era una casona de teja roja y rejas forjadas, rodeada de buganvilas y eucaliptos. Esa tarde, el aire olía a tierra mojada…
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Sexo anal.
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La casa de doña Luz, en las afueras de La Ceja, era una casona de teja roja y rejas forjadas, rodeada de buganvilas y eucaliptos. Esa tarde, el aire olía a tierra mojada…
La habitación olía a sudor ligero, a piel caliente y a ese perfume barato que Leo siempre usaba, el que ella conocía tan bien desde que empezaron a verse en secreto.…
No fue planificado, nunca lo es. Ella llegó con el cabello mojado por la lluvia, el abrigo pesado colgando de un brazo, y esa mirada que no pide permiso, que simplemente…
Elena sudaba bajo el sol de la una de la tarde, con el pelo pegado a la nuca y la camiseta adherida a la espalda. La mudanza había sido más pesada de lo esperado, y su…
Nunca pensé que me iba a gustar tanto un pito por el culo. No es que me lo hubieran ofrecido antes, pero yo, como buena paisa, siempre me cuidé el ano como si fuera…
Nunca imaginé que sería él quien me abriría de esa manera. No es que tuviera miedo, pero el culo… siempre lo había tenido como zona prohibida, sagrada. Hasta que llegó…
Había pasado un año desde la última vez que vi a Camila, y aunque su nombre no sonaba en mi boca todos los días, su recuerdo se me colaba en las noches calientes, cuando…
La noche caía sobre el valle como un manto de terciopelo húmedo, con ese aire tibio que solo se encuentra en las laderas de Antioquia, donde el calor del día se queda…
La noche se extendía densa sobre el barrio de San Telmo, con sus faroles de hierro forjado dibujando círculos amarillos en las veredas de piedra. En una casa de techos…
El aire de Bogotá caía frío y espeso sobre el edificio de ladrillo visto, allá por la carrera 13 con quinta. Dentro del apartamento 402, la luz amarilla de la lámpara…
Yo nunca creí que una mudanza pudiera cambiar tanto la vida de un hombre. Pero ahí estaba yo, viendo cómo dos tipos sudorosos cargaban cajas desde una camioneta blanca…
Había pasado cinco años sin verlo, y cuando las puertas del ascensor se abrieron en el décimo piso y apareció él, con esa camisa blanca desabrochada hasta mitad del…
Nunca pensé que algo así me pasaría a mí, a mis cuarenta y siete, con dos hijos grandes y una vida tan ordenada. Pero la verdad es que desde que vi a Diego, el novio de…
La habitación olía a sudor seco, a vino derramado y a piel caliente. No había luz, solo el resplandor anaranjado de la calle que se colaba por las rendijas de la…
Nunca imaginé que iba a terminar así, con las nalgas pegadas al cuero de su sillón y la boca seca de tanto deseo. Fue un viernes cualquiera, de esos en que todos se van…
Nunca imaginé que perdería la virginidad en un faro. Mucho menos con un hombre. Pero ahí estaba yo, desnudo sobre una cama de hierro forjado, con las piernas abiertas y…
Nunca pensé que un par de tacos al carbón cambiarían mi vida, pero aquí estoy, con las piernas temblando y el sabor de un hombre que no es mi esposo aún en la boca.…
La noche caía lenta sobre la Ciudad de México, con ese aire tibio que se cuela por las ventanas abiertas y huele a asfalto mojado y deseo. En un departamento pequeño de…
Nunca pensé que iba a terminar follando con mi cuñado, pero ahí estaba yo, parada frente al espejo del baño de la casa de la playa, ajustándome el bikini negro, el…
La ciudad dormía bajo una luna llena que cortaba las fachadas de los edificios como un cuchillo frío. En el tercer piso de un edificio colonial, con rejas de hierro…
La noche entraba fría por la ventana abierta del departamento 3B, pero él no se molestó en cerrarla. El aire oscuro del mediodía porteño traía un olor a lluvia…
El sol de la tarde colaba entre las persianas del estudio, dibujando líneas de luz dorada sobre el suelo de madera. El aire olía a incienso de sándalo y sudor ligero,…
Vos no sabés lo que es vivir con alguien que te mira como si te conociera el alma, pero al mismo tiempo te trata como si fueras un mueble más del departamento. Lucía se…
En lo alto del cerro de Tepozán, donde el aire huele a tierra mojada y el canto de los grillos no se calla ni en diciembre, había una casa vieja de piedra y teja roja…
Yo nunca creí que algo así me pasaría a mí, la verdad. Siempre fui más de quedarme en mi cuarto, con mis libros, mis pensamientos y mi cuerpo que, aunque lo tengo bien…
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