El sabor del sudor en la lengua
Nunca imaginé que el primer sonido que rompería el silencio sería un gemido mío. Estaba arrodillado frente a él, con la luz tenue del amanecer colándose por las cortinas…
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Sexo oral.
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Nunca imaginé que el primer sonido que rompería el silencio sería un gemido mío. Estaba arrodillado frente a él, con la luz tenue del amanecer colándose por las cortinas…
La luz parpadeó apenas un segundo, apenas suficiente para que ella contuviera el aliento. El ascensor se detuvo entre el cuarto y el quinto piso con un leve chirrido…
La habitación olía a sal y a sudor seco, a sexo antiguo y piel recién frotada. Las cortinas estaban cerradas, pero entre las rendijas se colaba una luz amarillenta de…
La noche caía espesa sobre el valle de Río Frio, el aire cargado de humedad y el perfume de las buganvilias que trepaban por los muros de piedra del antiguo caserón.…
Nunca pensé que un día cualquiera, un simple "hola, ¿puedo pasar un rato?" me desarmaría por completo. Fue hace tres semanas. Yo, de visita en la ciudad, sin planes, sin…
Nunca pensé que algo así me fuera a pasar, y menos con ella. Pero allí estaba yo, arrodillado en el suelo de su departamento, con el culo al aire, la cara enterrada en…
El calor de la tarde en Medellín se le pegaba a la gente como una segunda piel. En el bus que bajaba de Laureles hacia el centro, con el aire acondicionado más fingido…
La ciudad se dormía entre humo de asfalto caliente y el zumbido cansado de los autos que huían del centro. En un departamento con balcón al quinto piso de una colonia…
La casa en el sur de Medellín era de esas de dos pisos, con rejas forjadas y un jardín al frente donde el musgo se colaba entre las baldosas. Camilo llegó el viernes en…
Eran las dos y media de la mañana cuando Valeria se deslizó fuera de la cama, dejando tras de sí el calor húmedo del cuerpo de su marido. Andrés respiraba con la boca…
Yo nunca creí que una mudanza pudiera cambiar tanto la vida de un hombre. Pero ahí estaba yo, viendo cómo dos tipos sudorosos cargaban cajas desde una camioneta blanca…
En el barrio de La Ladera, donde el sol cae a plomo y el calor se pega al cuerpo como una segunda ropa, dos mujeres se miraron por encima de la cerca de guadua por…
La noche entraba fría por la ventana abierta del departamento de enfrente, como si la luna misma se hubiera colado para mirar lo que pasaba adentro. Camila, con el pelo…
Yo nunca me había fijado bien en Alma, la nana que cuidaba a mi hija mientras yo trabajaba. Era una mujer menuda, de piel canela, pelo negro y lacio hasta los hombros,…
El calor de enero en el barrio era de los que se clava en la piel, espeso y lento, como una caricia pesada que no se puede sacudir. Las persianas de aluminio de la casa…
En la penumbra espesa del cuarto, donde el aire olía a salvia quemada y a sudor de mujer reciente, la luz del farolillo de papel apenas dibujaba contornos. No era…
La habitación olía a sudor seco, a vino derramado y a piel caliente. No había luz, solo el resplandor anaranjado de la calle que se colaba por las rendijas de la…
La luz del pasillo era tenue, apenas un hilo ambarino que se escapaba por debajo de la puerta del cuarto de servicio. Diego no había encendido las lámparas principales,…
Yo nunca pensé que terminaría follando con mi prima, pero ahí estaba yo, de rodillas en la cama de su cuarto, con el corazón a punto de reventarme el pecho, viendo cómo…
Nunca imaginé que iba a terminar así, con las nalgas pegadas al cuero de su sillón y la boca seca de tanto deseo. Fue un viernes cualquiera, de esos en que todos se van…
Nunca imaginé que el miedo y el deseo pudieran pesar lo mismo en el pecho. Esa tarde, sentada en el sillón de mi departamento, con las piernas dobladas y los dedos…
Nunca pensé que un par de tacos al carbón cambiarían mi vida, pero aquí estoy, con las piernas temblando y el sabor de un hombre que no es mi esposo aún en la boca.…
Yo no quería enamorarme. Tampoco quería que me descubrieran. Pero vos sabés cómo es esto: cuando el cuerpo pide algo, no hay moral que valga. Y la concha de Lucía me…
La casa de al lado llevaba dos semanas vacía hasta que llegó ella con sus cajas, sudada y con el pelo pegado a la frente por el calor de la capital. Marco, de treinta y…
La noche caía lenta sobre la Ciudad de México, con ese aire tibio que se cuela por las ventanas abiertas y huele a asfalto mojado y deseo. En un departamento pequeño de…
Nunca pensé que abrir la puerta esa noche me cambiaría la vida. Llovía, como si el cielo supiera que algo iba a romperse. Eran las once, y el sonido del timbre me sacó…
La casa de la abuela aún olía a café viejo y madera mojada, como si el tiempo se hubiera quedado pegado en las paredes de adobe. Camila llegó primero, con el pelo mojado…
La primera vez que la vi, pensé que era un ángel disfrazado de profesional. Llevaba un suéter negro de cuello alto, ajustado, que no ocultaba el leve relieve de sus…
La casa estaba en silencio, solo interrumpido por el crujido de los cubiertos sobre la porcelana y el murmullo de la lluvia tras los ventanales. El comedor iluminado por…
El sol de la tarde colaba entre las persianas del estudio, dibujando líneas de luz dorada sobre el suelo de madera. El aire olía a incienso de sándalo y sudor ligero,…
La casa estaba en silencio, solo interrumpido por el leve chisporroteo de las velas que flotaban sobre la mesa del comedor. Habían pasado diez años desde la primera vez…
La noche en Medellín se le había quedao encima como un velo mojao, espeso y dulce, cuando Sebastián dobló por la callejuela de piedra que llevaba a la casa de Juana. El…
Fue en una casa prestada, al sur de Oaxaca, donde el aire no se mueve y el calor pega la ropa al cuerpo como una segunda piel. Yo llevaba un vestido ligero de algodón,…
La luz del atardecer se colaba por las cortinas de seda color vino, tiñendo de rojo la piel desnuda de Sofía mientras se ajustaba el cierre del vestido de noche. No lo…
La casa estaba vacía, salvo por ellos dos. El sol se hundía en el horizonte como un disco sangrante, tiñendo de rojo anaranjado el cielo sobre el mar Caribe. Las olas…
La noche caía sobre la costa como un manto húmedo, pesado, cargado de sal y promesas. El faro de Cabo Salado, olvidado desde hacía años, se alzaba entre las rocas, su…
En lo alto del cerro de Tepozán, donde el aire huele a tierra mojada y el canto de los grillos no se calla ni en diciembre, había una casa vieja de piedra y teja roja…
Había pasado cinco años desde la última vez que la vi. Cinco años de mudanzas, de noches con mujeres que no me dejaban marca, de orgasmos secos que se me escurrían como…
La primera vez que la vi fue un jueves cualquiera, a eso de las siete de la tarde, cuando bajé a sacar la basura. Vivía sola, en el departamento de enfrente al mío, en…
No fue plan, ni siquiera lo pensé dos veces. Solo pasó. Y cuando digo que pasó, no me refiero a un beso robado entre estiramientos ni a una caricia disimulada bajo la…
Yo nunca creí que algo así me pasaría a mí, la verdad. Siempre fui más de quedarme en mi cuarto, con mis libros, mis pensamientos y mi cuerpo que, aunque lo tengo bien…
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