El olor a café y sal
A mí me gustaba el café fuerte, casi negro, con un chorro de piloncillo que se derretía lentamente al remover con la cuchara. Me llamaba la atención cómo se formaba la…
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Testimonios en primera persona.
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A mí me gustaba el café fuerte, casi negro, con un chorro de piloncillo que se derretía lentamente al remover con la cuchara. Me llamaba la atención cómo se formaba la…
Yo sé que es una mala idea desde el primer día que lo vi subiendo las escaleras con la camiseta mojada de sudor y los biceps como pelotas de tenis, pero no pude…
La luz del atardecer se colaba por las persianas entreabiertas, dibujando rayas doradas sobre el piso de madera oscura del departamento pequeño, en el barrio de Palermo…
Yo nunca había estado tan nervioso con alguien antes. No por miedo, no por vergüenza —sino por la certeza de que algo iba a cambiar, y de que yo no iba a poder hacer…
Yo no sabía qué hacer con mis manos. Las tenía pegadas a los costados, como clavadas en los muslos, mientras el bar se llenaba de humo de cigarro y risas ahogadas entre…
María y Daniel se conocían desde la universidad, pero desde que se casaron, su relación se volvió rutinaria: trabajo, comida, sueño, y a veces una caricia rápida antes…
Yo ya había visto pocos tipos con esa mirada de pescador que te traga entero, pero cuando lo vi salir del barco de pesca con el pecho cubierto de sal y gotas de sudor…
Yo siempre supe que él me veía. No con seguridad, pero sí con esa certeza que nace de la intuición, del instinto de presa. Él vivía en el tercer piso, en el departamento…
Nunca supe si fue el viento o si ella lo hizo a propósito, pero esa tarde, cuando entré al departamento 3B con una caja de libros que había heredado de mi abuela, la…
La conocí en una fiesta de cumpleaños en el barrio, un viernes cualquiera de julio, con aire cargado de humedad y música de salsa moderna retumbando en el patio trasero.…
Vivíamos los dos en la casa de infancia después de que nos fuéramos de casa los padres. Él, con su guitarra y sus porros; yo, con mis libros viejos y mis sueños de…
Llegué a la fiesta con una botella de mezcal y la promesa de no quedarme más de dos horas. Me engañaba. Siempre llego con una botella y una promesa similar, y siempre me…
No sabía que era posible sentirse tan vivo, tan expuesto, hasta que Lucas me lo dijo por primera vez: «¿Quieres probarlo?». No era una pregunta cualquiera. Había en ella…
A los veintidós años, aún me costaba reconocerlo: era virgen, sí, y no por falta de deseos, sino por miedo. Miedo a equivocarme, a ser torpe, a hacer que algo que debía…
La luz del atardecer se colaba por las persianas entreabiertas del consultorio, dibujando rayas doradas sobre el suelo de madera. Ana — Ana B., como anotaba en su agenda…
La primera vez que vi su foto —un selfie tomado a las 2 a.m., con esa luz tenue que pone los ojos como antorchas— me dije: *“Chimba, este tipo se cree que es actor de…
María se quitó los zapatos con un suspiro que parecía sacudirle todo el cuerpo. Había llegado tarde otra vez: el tráfico en la avenida era un infierno, el trabajo se…
La primera vez que entré a la peluquería “La Esmeralda” fue por accidente: el espejo del tallerecho de la esquina estaba roto y no quería cortarme el pelo a oscuras, así…
El vapor *María Elena* balanceaba su casco con la lentitud de quien ha recorrido más mares de los que planeó. Llegó a Guatapé por la madrugada, atracando en un muelle de…
Llegué a Oaxaca de madrugada, con el alma aún llena de sal del Pacífico y los pies cansados de caminar por muelles de madera podrida. Había dejado atrás a Camila en…
Yo nunca busqué aventuras en los puertos. Soy técnico en navegación, de esos que prefieren los manuales a las historias de marinero, pero el destino y una copa de ron…
Eran las once y media de la noche, y el silencio en la casa de su hermano sonaba pesado, como el aire antes de una tormenta de verano. Mateo había ido a recoger unos…
La primera vez que me lo puse fue un error —no por el vibrador, que era lindo, gris plata con un botón rosa que parpadeaba como un ojo cómplice—, sino por el lugar: en…
La primera vez que lo vi —en esa maldita app de match que me recomendó Lalo porque «ya estás más vieja que un chile seco y necesitas salir de tu casa, mija»—, su foto no…
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