La noche que le chupé los pies a mi jefa
Yo nunca imaginé que mis manos podrían sentir tanto como cuando se lo limpié con la lengua a la mujer que me pagaba el sueldo. Todo empezó una noche de viernes,…
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Dominación y sumisión consentidas.
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Yo nunca imaginé que mis manos podrían sentir tanto como cuando se lo limpié con la lengua a la mujer que me pagaba el sueldo. Todo empezó una noche de viernes,…
La primera vez que entré al sótano de la casa de la avenida Reforma, aún no sabía que ese lugar se convertiría en mi santuario de placer prohibido. Era un jueves…
Yo no sabía qué esperar cuando entré al estudio de fotos, esa mañana de julio calurosa y húmeda, con el olor a sudor pegado a la ropa y el latido acelerado de una…
La tarde se arrastraba lenta, cargada de calor y olor a tierra mojada, cuando Sofia cerró la puerta del taller de cerámica tras de sí. El sol ya se escondía tras los…
El olor a café recién hecho y el zumbido sordo del aire acondicionado no disimulaban el calor que se estaba formando en la sala de juntas. Mariana entró con los papeles…
La primera vez que la vi, estaba subiendo una lata de refresco vacía a la rueda gigante del feriado de San Juan, en Guadalajara. Ella —una mujer alta, morena, con el…
La oficina estaba vacía. Las luces del techo parpadeaban suavemente, como si el edificio respirara con lentitud cansada. Era casi medianoche. Yo, Lucía, aún no me había…
La puerta del estudio de Daniel se cerró con un clic suave, pero el sonido le sonó a Isabella como una sentencia. No porque le diera miedo —mierda, ni se imaginaba lo…
La lluvia golpeaba contra los cristales del ascensor como una orden urgente. Valeria subió al séptimo piso con los tacones clavados en el suelo de mármol, la falda…
Yo nunca había tenido una relación así de explícita. Con Daniel había sido siempre intensa, apasionada, pero enmarcada en lo que yo creía que era “lo normal” para una…
Yo nunca pensé que un cinturón podría ser tan sensual —hasta que lo vi colgando del respaldo de la silla de cuero en su oficina, después de que cerrara la puerta tras de…
A los treinta y dos años, creí haber aprendido a dominar mis propios nervios. Pero la primera vez que cruzó la puerta de mi estudio, con esos ojos que parecían no mirar,…
La primera vez que crucé el umbral de su casa, el aire olía a cera de abeja y a madera envejecida. No había luces neon ni música ambiental, ni siquiera velas ardiendo…
Yo nunca pensé que iba a terminar así. Me había pasado tres años trabajando en esa empresa sin que nadie sospechara que, detrás de mi corbata impecable y mi sonrisa…
La primera vez que la vi, estaba sentada al fondo del bar, con las piernas cruzadas y los codos apoyados en la mesa baja, una copa de ginebra tónica entre los dedos. No…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del loft cuando entré, con el corazón en la garganta y las manos temblorosas dentro de los bolsillos del abrigo. No era…
La lluvia golpeaba suave contra las ventanas del apartamento en la colonia Roma Norte, como si el cielo también estuviera conteniendo la respiración. Dentro, el aire…
Me llamó una tarde de julio, cuando el calor ya no era solo un estado del tiempo, sino una presión en la piel. Sonó mi teléfono, vibró contra el escritorio de madera, y…
La primera vez que me hizo kneel frente a mi jefe fue un viernes a las 18:47, justo cuando el ascensor de la torre financiera dejó de temblar entre los pisos 22 y 23, y…
La primera vez que vi a Alejandro con el látigo en la mano, no temblé. Me pareció una herramienta más, como un cepillo de cerdas suaves o una caja de clavos bien…
Sí, lo voy a contar. No es que tenga algo que ocultar, ni tampoco que me arrepienta. Es que, a veces, cuando la vida te pone frente a algo que rompe la rutina, tenés que…
La luz del atardecer se colaba por las persianas de madera, estrechando en el suelo de encino las mismas bandas doradas de siempre: tres líneas paralelas, estables, casi…
La sala estaba iluminada únicamente por una lámpara de pie de bronce, con pantalla de terciopelo carmesí que proyectaba círculos cálidos sobre el suelo de madera oscura.…
Te lo juro, Marta: no fue el collar lo que me volvió loco. Fue el hilo. Un simple hilo negro, fino como una araña de medianoche, que cruzaba su cuello por debajo de la…
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