Una tarde en casa de la vecina
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento 3B mientras Valeria ajustaba el cinturón de su bata de algodón, aún húmedo por el chaparrón repentino.…
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Mirar y ser visto.
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La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento 3B mientras Valeria ajustaba el cinturón de su bata de algodón, aún húmedo por el chaparrón repentino.…
Yo no planeé nada. Solo subí al quinto piso del Hotel del Norte con la llave magnética que el recepcionista me entregó con una sonrisa neutra y una mirada rápida que no…
La primera vez que Laura vio a Santiago con los guantes de cuero, supo que algo cambiaría. No fue un presentimiento ni una corazonada: fue una certeza física, un…
Llegué a la playa a las cinco y media de la tarde. El sol ya no quemaba, pero aún colgaba pesado sobre el horizonte, teñía el cielo de naranja quemado y el mar se volvía…
La lavandería de la esquina, “La Limpia y Listo”, olía a jabón en polvo, vinagre y sudor de camisetas usadas. Las máquinas giraban como cápsulas de un sueño mecánico, y…
Yo siempre supe que Luis era diferente. No por lo evidente —que sí lo era— sino por esa manera tan suya de mirar, de guardar silencio cuando otros charlaban, de mover…
La luz del atardecer se colaba por las ventanas del living, teñida de ámbar suave, mientras Camila preparaba los canapés en la cocina de su departamento. A su lado,…
Yo ya tenía veintiséis, y desde los dieciséis que me había jodido con la idea de que el trabajo era aburrido, pero esa tarde, con el sol cayendo como plomo fundido en la…
Eran casi las ocho de la tarde y el sol, aún generoso, bañaba con un tono dorado los edificios del sector de San Telmo, donde los balcones de madera crujían suavemente…
La lluvia no paraba de caer sobre Medellín, y el aire húmedo se colaba por las rendijas del viejo edificio de Laureles, donde las paredes eran delgadas como papel de…
Vos sabés cómo es cuando te paga el jefe un viernes a las 13:30 y vos ya estás en el subte con la camisa por fuera, la corbata aflojada, y el cerebro en modo “cero…
Yo no estaba buscando nada cuando la vi entrar. Solo iba a tomar un café antes de que empezara la clase —la de Filosofía del amor, ironía de la vida—, con ese aire de…
La noche caía sobre Villa del Mar como un velo húmedo, pegajoso de sal y calor de verano. Las calles de tierra batida retenían el calor del día, y el aire olía a mar, a…
La ventana del quinto piso siempre estaba entreabierta. No por descuido, sino por elección: Lucía sabía que el vidrio empañado dejaba ver sombras danzantes, pero nunca…
Yo vivía en el cuarto piso de un edificio viejo, de paredes que sudaban humedad y ventanas que no cerraban bien. Enfrente, el edificio nuevo, con sus fachadas de vidrio…
El tren que parte a las once de la noche de Córdoba hacia Buenos Aires llevaba poco más de media hora cuando él, Agustín —veinticuatro años, pellejo de estudiante de…
Sí, fue en el ascensor, cuando todo el edificio ya estaba dormido y las luces del pasillo se volvían tenues como velas apagándose. Yo había quedado hasta tarde reuniendo…
La puerta del apartamento 304 sonaba como un suspiro, apenas un roce de nudillos contra el metal pintado de verde oliva. Marco, medio desnudo con una toalla alrededor de…
Vos sabés que siempre fui el más callado, el que se quedaba en la esquina con una birra fría y mirando. Ellas, las primas, siempre fueron el centro: risas agudas,…
La lluvia golpeaba las ventanas del taxi como puños desesperados. Mariana, de veinticuatro años, con el pelo oscuro pegado a las sienes por el agua y una falda ajustada…
Sí, lo confieso: fue en el ascensor. No en una habitación de hotel, ni en el carro, ni siquiera en la escalera de emergencia, como soñaba en esos primeros días de…
La casa de Lili temblaba con la música, no de fuerte sino de intensa: cumbia villera, reggaetón bien bajo, y ese *bailongo* que se mete por los pies y sube hasta la…
La casa del final de la calle, la de paredes de ladrillo visto y toldo roto, vibraba con el bajo del carnaval que no había ido a celebrar. Joaquín —el vecino— había…
No sabía qué esperar cuando abrí la puerta esa noche. El olor a azafrán y romero se filtraba por la rendija, y tras ella, la risa de Laura —mi esposa—, suave, relajada,…
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