El reencuentro con mi ex en el ascensor
Habían pasado siete años desde la última vez que vi a Carla. Siete años en los que construí mi vida, mi matrimonio, mi rutina. Y en los que, a veces, cuando el silencio…
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Mirar y ser visto.
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Habían pasado siete años desde la última vez que vi a Carla. Siete años en los que construí mi vida, mi matrimonio, mi rutina. Y en los que, a veces, cuando el silencio…
Te vi por primera vez en el ascensor, y vos ya sabés lo que pasó. No fue un mirada casual, no. Fuiste vos, con ese vestido negro que te pegaba como segunda piel, los…
La luz del atardecer se derramaba por el piso de madera de la terraza como miel tibia. Vero apoyaba los codos en el balcón de madera, con la camiseta holgada que le…
Nunca imaginé que el final de la noche me llevaría a un lugar tan silencioso. Había subido las escaleras sin preguntar, siguiéndote como se sigue una sombra que se mueve…
Hace tres noches que no duermo como debería. No desde que ella llegó. No desde que Natalia, con su mirada de humo y labios que parecen hechos para tragar más que…
En el andén del ferrocarril de Cuautla, donde el sol de la una se clavaba como un cuchillo en la nuca, Santiago observó por primera vez a la mujer que cambiaría el ritmo…
Yo soy Adriana Vélez, pero aquí, en mi barrio, en mi mundo, me dicen *Adriana_v*, como si la *v* fuera de vicio, de victoria, de vaina. Tengo treinta y dos años bien…
En las alturas de El Poblado, donde el aire huele a jazmín y los edificios se asoman como curiosos entre las montañas, vivía Valeria Duque. Treinta y dos años, piel…
En la penumbra espesa del cuarto, donde el aire olía a salvia quemada y a sudor de mujer reciente, la luz del farolillo de papel apenas dibujaba contornos. No era…
No fue un mensaje lo que me atrapó. Fue el silencio entre ellos. Era una noche de esas que el aire se vuelve pesado, como si la ciudad entera estuviera conteniendo la…
Yo nunca me había fijado bien en Alma, la nana que cuidaba a mi hija mientras yo trabajaba. Era una mujer menuda, de piel canela, pelo negro y lacio hasta los hombros,…
Apenas cerré la puerta del baño, me dejé caer contra ella, con la espalda arqueada y la cabeza inclinada hacia atrás, respirando fuerte. El calor me había seguido hasta…
Me quedé sola en casa un viernes a las siete de la tarde, y ya desde que cerré la puerta con llave supe que no iba a salir. El aire olía a polvo caliente y a perfume…
Yo no creía en la terapia. Para mí, hablar de mis problemas con una extraña era como desnudarme frente a alguien que ni siquiera me deseaba. Pero la ansiedad no me…
Yo nunca creí en las casualidades. Menos desde aquella noche de julio, cuando el frío cortaba la piel y el silencio del barrio se rompió con un gemido que no era mío.…
En la ciudad de Medellín, donde el calor se enreda con la brisa de la montaña y el tiempo parece detenerse en los techos de teja roja, Lucía vivía en un apartamento del…
Eran las dos y media de la mañana cuando Valeria se deslizó fuera de la cama, dejando tras de sí el calor húmedo del cuerpo de su marido. Andrés respiraba con la boca…
El aire del atardecer en Tepoztlán olía a tierra mojada y eucalipto, aunque no había llovido en días. Subiendo el cerro por el sendero de piedra suelta, Lucía se ajustó…
Yo no creía en las casualidades, hasta esa noche. Había salido del boliche pasada la una, con el cuerpo pesado del trago y la cabeza llena de risas vacías. Me había…
En una ciudad donde las luces se apagan tarde y el calor no se rinde ni con el aire acondicionado, una pantalla brillaba en la penumbra de un departamento en la colonia…
En el departamento del quinto piso, frente al edificio de ladrillo visto, una ventana sin cortinas se encendía todas las noches a las once y veintitrés. No era…
Nunca pensé que el amor pudiera sentirse tan real desde una pantalla. Todo comenzó con un mensaje equivocado —o eso creí al principio. Un viernes por la tarde, mientras…
Lucía se miró en el espejo del dormitorio y se ajustó el cabello con una mano temblorosa. No era la primera vez que hacía el amor con Diego, pero esa noche era distinta.…
En la Colonia Roma, donde los árboles se enredan con los postes de luz y los balcones se asoman como curiosos discretos, doña Remedios encendía su lámpara de pie todos…
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