La fiesta del sótano
Era viernes, y el sótano de la casa de la calle 17 con 45 olía a sudor, perfume barato y vino tinto barato. Las luces bajitas, solo las velas en los frascos de…
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Mirar y ser visto.
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Era viernes, y el sótano de la casa de la calle 17 con 45 olía a sudor, perfume barato y vino tinto barato. Las luces bajitas, solo las velas en los frascos de…
La lluvia golpeaba el techo del edificio como si alguien estuviera tirando piedras pequeñas contra el vidrio. Elena se quedó quieta en la cama, con la almohada apretada…
La lluvia golpeaba suave pero persistente contra las ventanas de la biblioteca municipal, un ritmo lento que parecía sincronizarse con el respiro de la noche. Era casi…
La lluvia golpeaba con fuerza contra los vidrios del edificio, como si el cielo también tuviera ganas de algo que no podía tener. En el décimo piso, donde el aire se…
La llave chirrió al girar en la cerradura de la bodega del edificio. No era la primera vez que Edgar entraba ahí —sí, era el encargado de mantenimiento y tenía llave…
La casa de Elena era un templo de silencio y seda, con paredes forradas de papel de seda chino que absorbía los sonidos y amplificaba el calor. Ella me había invitado…
La luz del sol se había desvanecido hacía rato, y en el almacén de materiales de construcción de la esquina de Insurgentes y Reforma apenas se oía el zumbido del…
Llovió sin aviso. Una tormenta de verano que se desbordó sobre la ciudad como un suspiro reprimido. Yo estaba bajo el toldo de la estación de metro, con la camiseta…
Vivíamos en el mismo edificio desde hacía dos años, pero hasta esa tarde de viernes, apenas nos habíamos cruzado con la cabeza baja en el ascensor, un saludo rápido, un…
El tren que partió de la Estación Central de México rumbo al sol del sur iba medio vacío, con el aire acondicionado pitando suave y el ritmo metálico de las vías…
La puerta del ascensor se cerró con un suspiro metálico, y dentro del pequeño cubículo brillaba la tensión como un alambre al borde de la rotura. En el interior, dos…
El sol se hundía en el horizonte como una moneda de cobre ardiendo, y el puerto de Cartagena exhala el olor a sal, a pescado fresco y a madera vieja que no se seca del…
Yo siempre había sido de los que miran desde lejos, sin atreverse. Pero esa noche, algo cambió. El calor de junio se metía por las rendijas del viejo edificio, y el aire…
La fiesta en el rooftop del Condeso estaba a punto de explotar. No por la música —aunque los beats del DJ flotaban como humo de cigarro—, sino por el aire cargado,…
La casa de madera y vidrio, al borde del lago, tenía olor a pinos recién cortados, humo de leña y una leve brisa salobre que entraba por las ventanas abiertas. Renata la…
El aire del cuarto olía a lavanda y humedad. Camila tenía las ventanas abiertas de par en par, dejando que la llovizna de junio acariciara su piel con dedos fríos que se…
La llave giró con suavidad en la cerradura, casi sin ruido, como si el edificio entero respirara con ellos. Marco y Lucía subieron los últimos tres tramos de escalera,…
El calor del mediodía se arrastraba por el piso de madera envejecida, calentándose hasta hacer sudar la nuca. Mariana estaba de pie frente al espejo del dormitorio,…
La música de fondo era un murmullo distante, apenas un eco de los bajos que vibraban desde el interior de la casa de Tlalpan. Diego había ido a la celebración de…
La primera vez que Daniel vio los zapatos, pensó que era casualidad. Eran de tacón medio, de cuero negro mate, con una hebilla delgada en el tobillo que se ajustaba como…
Yo nunca pensé que iba a terminar así. Me llamó por WhatsApp a las 11:37 de la noche, con una foto de sus piernas cruzadas, sin bragas, y una sola palabra: “Ven”. No…
La primera vez que la vi, estaba sentada frente al espejo de cuerpo entero de su habitación, desabotonándose la blusa con una lentitud que parecía una oración. Yo estaba…
La luz del sol ya se había desinflado como una goma vieja, dejando en el cielo de la colonia Roma Norte un tono dorado que se colaba por las rendijas de las persianas…
Yo nunca creí que algo tan absurdo pudiera volverse tan caliente. La primera vez que vi a Valeria con los aretes —sí, plátano, como los de plátano macho, dorados,…
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