El Café de las Seis
El calor del trópico se pegaba al cristal del local como un beso sudoroso. En el rincón, bajo la sombra de un plátano que se balanceaba con la brisa del piso 14, sentada…
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Ver las 29 categorías →Sin rodeos. El deseo no pide permiso, y mis relatos tampoco. Aquí las cosas pasan rápido, fuerte y como tienen que pasar.
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El calor del trópico se pegaba al cristal del local como un beso sudoroso. En el rincón, bajo la sombra de un plátano que se balanceaba con la brisa del piso 14, sentada…
La luz del atardecer se derramaba por las ventanas del loft de Sofía, bañando el suelo de madera clara en un tono ámbar suave. El aire olía a lavanda y a café recién…
No sabía que un lugar tan frío pudiera encenderme tanto. La madera crujía bajo mis pies, el aire helado me mordía las mejillas, pero dentro de mí ardía algo que no podía…
Elena sudaba bajo el sol de la una de la tarde, con el pelo pegado a la nuca y la camiseta adherida a la espalda. La mudanza había sido más pesada de lo esperado, y su…
Subí el cerro descalzo, con la ropa pegada al cuerpo por el sudor y la lluvia que no paraba desde el amanecer. Me dijeron que allá arriba vivía una mujer que hacía…
Doña Lety se mudaba de departamento el mismo día que el sol se deshacía en la avenida Tláhuac. Marco, que vivía dos pisos abajo, la vio bajar con una caja de cartón…
Nunca pensé que algo así me fuera a pasar, y menos con ella. Pero allí estaba yo, arrodillado en el suelo de su departamento, con el culo al aire, la cara enterrada en…
Yo nunca quise mudarme al edificio de la esquina, ese de ladrillo visto y ventanales oscuros que parece sacado de una novela barata de misterio. Pero la vida, chingada…
El aire del sótano olía a papel viejo, humedad sutil y un toque de vainilla que venía de alguna vela apagada hacía horas. No había ventanas, solo estantes de madera…
El sol de la tarde se colaba entre los almendros del viejo jardín de la casona, pintando el patio de tonos cobrizos y alargando las sombras como si el tiempo se hubiera…
El edificio de ladrillo visto en la esquina de Billinghurst y Arenales no llamaba la atención. Era uno de esos bloques de Palermo que se mezclaban con los árboles y los…
La cajuela del coche chirrió al abrirse, como si también estuviera cansada del calor de la ciudad. Emiliano, sudado y con la camisa pegada a los omóplos, sacó la primera…
Yo siempre supe que me gustaban los hombres, pero nunca imaginé que un viernes cualquiera, en la Taberna del Ángel, con el tequila quemándome la garganta y el olor a…
La casa de la quinta en Luján era vieja, de paredes gruesas y techos de teja rota por el tiempo. Había sido de la abuela de Lucía, y desde que murió, ella y sus amigas…
Me llamaba Ana. No era difícil de recordar, pero tampoco destacaba entre las docenas de nombres que cruzan el andén de la estación Central en una tarde cualquiera. Yo…
La casa de doña Luz, en las afueras de La Ceja, era una casona de teja roja y rejas forjadas, rodeada de buganvilas y eucaliptos. Esa tarde, el aire olía a tierra mojada…
En el barrio de La Ladera, donde el sol cae a plomo y el calor se pega al cuerpo como una segunda ropa, dos mujeres se miraron por encima de la cerca de guadua por…
La ciudad exhalaba calor. Era una de esas noches de julio en las que el aire no se mueve, se espesa, se pega a la piel como una segunda capa invisible. En el cuarto piso…
Yo no iba a ir. En serio. Me dije: “Marco, no jodas, ya te pasaste de curro la semana pasada con la de las tres, y encima te dio mononucleosis por el estrés”. Pero Thena…
Yo nunca fui de andar buscando líos, menos con alguien que supiera tanto de mí. Pero cuando entré por primera vez al consultorio de Dana, algo en la forma en que me…
No sé cómo empezó, de verdad. Solo recuerdo que el vino corría como agua, las risas se alargaban con el atardecer y el aire olía a madera mojada y perfume barato. Había…
La música retumbaba en el patio trasero de la casa de Lety, donde un grupo de amigos se había juntado después del trabajo. Las botellas de cerveza y tequila iban y…
Yo nunca creí en esas cosas. Ni brujerías, ni espantos, ni guías espirituales. Para mí, todo era pura paja mental de gente aburrida que quería sentirse especial. Hasta…
En la hacienda de La Vega, donde el calor se pegaba a la piel como un amante persistente, el aire olía a hierba mojada y a azahar. Era domingo, y en la casa grande, con…
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Soy menor — SalirSitio etiquetado con RTA · Compatible con control parental
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