La última copa en Olivos
El aire de Olivos olía a jacarandás en flor y a verano que no terminaba. A las diez y media de la noche, la casa de la calle Suipacha aún guardaba el calor del día entre…
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Ver las 29 categorías →Reencuentros, química que estalla, segundas oportunidades en la cama. Escribo pasión de la que deja marca.
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El aire de Olivos olía a jacarandás en flor y a verano que no terminaba. A las diez y media de la noche, la casa de la calle Suipacha aún guardaba el calor del día entre…
Nunca pensé que una simple reunión en la azotea terminaría así. Fue una de esas noches cálidas de mediados de año, cuando el aire en la ciudad se vuelve denso, como si…
La noche caía sobre Medellín como un manto de terciopelo caliente, pegajoso de humedad y promesas. En un apartamento con vista a las luces del Poblado, una copa de vino…
La lluvia golpeaba suave contra el balcón del departamento, un ritmo lento que parecía acompasar los latidos de Sofía. Estaba sola, como tantas noches, pero esta vez no…
La casa estaba vacía, como siempre a esa hora. Las seis de la tarde en Medellín, con ese sol que se cuela entre las cortinas de encaje y pinta rayas en el piso de…
La lluvia de Medellín caía espesa y caliente, como si el cielo se hubiera abierto para lavar los pecados de la ciudad. En un apartamento del Poblado, con las persianas…
La fiesta en el ático de Palermo era de esas que se encienden sin aviso. Una terraza envuelta en luces tenues, música que bajaba el volumen solo para subir de nuevo, y…
Yo no buscaba nada aquella noche. Solo el silencio. El ruido de la ciudad me había agotado, como si cada bocina, cada risa en la calle, cada luz encendida en un balcón…
La ciudad se dormía entre humo de asfalto caliente y el zumbido cansado de los autos que huían del centro. En un departamento con balcón al quinto piso de una colonia…
La noche en Medellín caía espesa, con ese aire húmedo que se le pega a la piel como una caricia tibia. En un apartamento del Poblado, Diego, de treinta y dos, se ajustó…
Yo nunca me imaginé que un viernes cualquiera en Medellín, con ese calor pegajoso que te pone la camisa pegada a la espalda, fuera a terminar como terminó. Pero ahí…
La noche bajaba espesa sobre el valle de Tequila, envolviendo las colinas con un velo de humedad y perfume a tierra mojada. Las luces del rancho La Ceiba parpadeaban…
Al día siguiente, no bajé temprano. Bajé tarde. Muy tarde. Como si con eso pudiera borrar lo que pasó. Como si el sol quemara las huellas del deseo. Pero no. El…
La primera vez que vi a Sol en bikini, supe que no iba a poder aguantar las manos quietas. Estábamos en la quinta de un amigo, en medio de ese calor pegajoso de enero,…
El aire del sótano olía a cuero, sudor y azufre. No era un olor desagradable, al contrario: era el perfume de la sumisión bien entrenada, del dolor que se convierte en…
Yo lo vi entrar por la puerta de cristal templado, con esa luz del atardecer que lo dibujaba en silueta, largo, ancho, con los hombros un poco más anchos de lo que…
La noche caía lenta sobre la Ciudad de México, con ese aire tibio que se cuela por las ventanas abiertas y huele a asfalto mojado y deseo. En un departamento pequeño de…
Nunca imaginé que volver a verte me iba a sacudir así, tan fuerte, tan adentro. Habían pasado veinte años, Laura. Veinte malditos años de cartas sin contestar, fotos…
El calor en Medellín caía espeso, como manta húmeda sobre el cuerpo, y a las ocho de la noche, el ventilador apenas movía el aire caliente que se pegaba a la piel. En el…
Nunca imaginé que volver a verla me haría temblar tanto. No era miedo, no era inseguridad. Era algo más profundo, como si el tiempo hubiera estado conteniendo el aliento…
La primera vez que la vi, pensé que era un ángel disfrazado de profesional. Llevaba un suéter negro de cuello alto, ajustado, que no ocultaba el leve relieve de sus…
Nunca pensé que una simple fiesta de cumpleaños iba a cambiarme la vida como lo hizo. Fue en la casa de Iván, un amigo de la universidad al que había perdido de vista…
Había pasado cinco años sin verlo, y cuando las puertas del ascensor se abrieron en el décimo piso y apareció él, con esa camisa blanca desabrochada hasta mitad del…
No me esperabas. Yo tampoco. Pero cuando te vi parada en la puerta del bar, con esa falda corta que nunca usás en público y los tacones que me matan, supe que no iba a…
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