La línea del horizonte
El sol se deshacía en el Pacífico como si se derritiera a propósito, pintando el cielo de un naranja espeso, casi licuado. En la terraza de madera podrida por la sal,…
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El sol se deshacía en el Pacífico como si se derritiera a propósito, pintando el cielo de un naranja espeso, casi licuado. En la terraza de madera podrida por la sal,…
La casa de al lado había estado vacía más de un año. Desde que la vieja doña Lupe se fue al asilo, nadie se había animado a rentarla. Demasiado vieja, demasiado lejos de…
Yo nunca fui de los que se fijan mucho en las mujeres. O al menos eso creía, hasta que ella se mudó al edificio. Yo vivo en un apartamento modesto del barrio El Poblado,…
El salón comunal del barrio olía a cera de piso y a sudor reciente. Las paredes amarillas, desconchadas en las esquinas, sostenían un espejo largo que ya no reflejaba…
En el pueblo de Tepatitlán, donde el aire huele a tierra mojada y a naranjas maduras que estallan bajo el sol, doña Remedios aún encendía el fogón al amanecer. Pero esa…
Yo, que siempre me he considerado un hombre tranquilo, de rutinas claras y mirada baja, jamás imaginé que un par de ojos color miel y un culo que parecía esculpido por…
Nunca se me hizo raro que me atrajeran los hombres negros. No por fetiches ni estereotipos baratos, sino por algo más profundo, como si en su piel oscura, en su forma de…
No sé cómo empezó, de verdad. Solo recuerdo que el vino corría como agua, las risas se alargaban con el atardecer y el aire olía a madera mojada y perfume barato. Había…
Yo no buscaba esto. Al menos, no de la manera en que sucedió. Vine a esta casa por accidente, o eso quise creer al principio. Un error en el GPS, una tormenta inminente,…
Yo nunca creí que algo así me fuera a pasar. Y no digo por la emoción, que también, sino por lo raro que se siente contarle a uno mismo lo que pasó, como si fuera un…
La casona de La Herradura se alzaba al final de un camino de piedra, rodeada de eucaliptos y un silencio que solo se quebraba por el crujido de las ramas. No era una…
La música llegaba amortiguada desde el jardín trasero, un eco profundo de percusión lenta que se mezclaba con risas bajas y el tintinear de copas. En el aire flotaba el…
La música bajaba en ondas cálidas por las escaleras que llevaban al jardín trasero, donde las luces tenues de los faroles iluminaban cuerpos en movimiento lento, risas…
El aire del penthouse olía a sal marina, sudor limpio y el fondo dulzón del ron añejo que corría sin control. Las luces bajas, los cortinajes blancos ondeando con la…
Nunca pensé que algo así me pasaría a mí, pero allá fue. Yo, que siempre me he considerado una mujer fiel, tradicional, de esas que cree que el amor es para uno solo……
La música bajaba en ondas cálidas desde los bocinas del *rooftop*, un penthouse en la Condesa con vista a la ciudad que brillaba como si estuviera hecha de espejos…
La luz del atardecer se colaba entre las cortinas de la sala, dibujando franjas doradas sobre el sofá de tela oscura. Clara y Manuel llevaban semanas hablando de…
Nunca imaginé que el primer hombre que me vería desnuda fuera también el primero que me pondría los ojos en otro cuerpo. Y menos que sería el mío. Pero ahí estaba yo,…
La primera vez que lo vi, estaba parado junto a la barra del *Cielo Oscuro*, ese antro de Medellín que solo abre después de la medianoche y donde el humo no es de…
La primera vez que vi unas botas de cuero negro hasta la rodilla, supe que no podría morir sin sentir un pie dentro de mi boca. No fue un pensamiento romántico, ni…
Yo no buscaba nada aquella noche. Solo el silencio. El ruido de la ciudad me había agotado, como si cada bocina, cada risa en la calle, cada luz encendida en un balcón…
La lluvia no cesaba desde el atardecer. En el departamento 3B, entre el sonido constante del agua golpeando los cristales y el zumbido lejano del ascensor, Sofía desató…
Yo nunca creí que algo tan simple como un par de zapatos pudiera desatar todo esto. No hablo de cualquier zapato. Hablo de *aquel* par: negros, de tacón medio, de…
Bajo la cama, entre polvo y olvidos, había una caja de zapatos con el forro desgastado. No era especial, solo cartón marrón con una cinta de tela deshilachada. Pero…
En la esquina del edificio de enfrente, una ventana sin cortinas. Siempre encendida a las diez y media. Marco la había notado desde hacía semanas, pero esa noche fue…
En el barrio El Poblado, donde las noches se tejen de brisa tibia y el rumor de los motoconchos que suben y bajan por las cuestas, hay un edificio de ladrillo visto que…
Yo nunca había prestado atención a las ventanas de la casa de enfrente. Vivía solo, en un pequeño departamento de dos pisos, en una zona tranquila donde el tiempo…
En la Colonia Roma, donde los árboles se enredan con los postes de luz y los balcones se asoman como curiosos discretos, doña Remedios encendía su lámpara de pie todos…
La ciudad exhalaba calor. Era una de esas noches de julio en las que el aire no se mueve, se espesa, se pega a la piel como una segunda capa invisible. En el cuarto piso…
En el departamento del quinto piso, frente al edificio de ladrillo visto, una ventana sin cortinas se encendía todas las noches a las once y veintitrés. No era…
Desde mi sillón, con el cigarro entre los labios y el aire espeso de la madrugada colándose por el balcón entreabierto, la vi. Otra vez. Como todas las noches desde hace…
Yo nunca creí en lo sobrenatural, hasta que doña Iracema empezó a morirse todas las noches a las once y trece minutos. Vivía en el cuarto del fondo, allá por el pasillo…
Salí del spinning con el cuerpo empapado, no solo por el ejercicio. Había sentido su mirada desde el primer minuto. No me sorprendió. Él estaba allí, al fondo, en la…
No creía que fuera a terminar así cuando entré a su consultorio. Solo quería hablar, desahogarme de ese vacío que me crecía en el pecho desde hacía meses. Ella me…
El aire del sótano olía a papel viejo, humedad sutil y un toque de vainilla que venía de alguna vela apagada hacía horas. No había ventanas, solo estantes de madera…
Subí el cerro descalzo, con la ropa pegada al cuerpo por el sudor y la lluvia que no paraba desde el amanecer. Me dijeron que allá arriba vivía una mujer que hacía…
El edificio de la calle Zaragoza era viejo, de esos con rejas forjadas y ascensor que crujía como si estuviera a punto de colapsar. Pero tenía encanto, y sobre todo,…
Yo nunca creí en esas cosas. Ni brujerías, ni espantos, ni guías espirituales. Para mí, todo era pura paja mental de gente aburrida que quería sentirse especial. Hasta…
Nunca pensé que un día cualquiera, un jueves cualquiera de esos en que el calor de la Ciudad de México se te pega a la piel como sudor de desconocido, iba a terminar con…
Nunca pensé que algo así me pasaría a mí. Yo, que siempre fui de amores discretos, de miradas que se cruzan y se apagan antes de encenderse, de noches de cama fría y…
En Medellín, donde el calor pega como una segunda piel y el aire huele a ropa recién planchada y jazmín, doña Luz tenía su lavandería en el bajo de un edificio de…
La capilla de Santa Cruz quedaba en lo alto del cerro, rodeada de jacarandas que en mayo soltaban sus flores moradas como si el cielo se hubiera hecho pedazos. Era un…
La noche se asentaba sobre la ciudad como un manto de terciopelo húmedo, cargado de aromas de jazmín y asfalto recién regado. En las afueras, alejado del bullicio de las…
La noche había caído sobre la ciudad como un velo de terciopelo húmedo, cargado de ese aire tibio que precede al verano. En lo alto de una colina, una casa antigua se…
La primera vez que Samuel se le metió por el culo a Daniela fue un viernes de lluvia torrencial en Medellín, allá por Envigado, en el apartamento de ella que daba a un…
Yo nunca creí que algo así me pasara a mí, la verdad. Con treinta y dos años, soltera, trabajando en traducciones desde casa y con una vida sexual más bien discreta…
La casa de los Echeverri era una quinta de estrato seis en El Poblado, con jardín inglés, piscina techada y una seguridad que más parecía fortaleza. Allí, los sábados…
En el departamento del quinto piso, detrás de una cortina de lino claro que nunca se corría del todo, Lucía encendía el primer cigarrillo del día con un gesto lento,…
Yo nunca quise meterme en líos, de verdad. Pero cuando doña Yenny del 304 me pidió que le ayudara a cambiar el bombillo del baño porque no alcanzaba con su altura, y yo…
La neblina bajaba espesa desde la sierra, envolviendo el río Frío como si fuera un manto de algodón mojado. Allá, en lo más hondo del valle, donde los caminos se perdían…
Yo nunca pensé que un día iba a ver a mi ex con un collar de perro y arrodillado frente a otra mujer, menos aún que me iba a gustar tanto lo que veía. Pero ahí estaba,…
La noche caía sobre Medellín como un manto de terciopelo caliente, pegajoso de humedad y promesas. En un apartamento con vista a las luces del Poblado, una copa de vino…
Yo nunca pensé que un miércoles cualquiera en el club deportivo iba a cambiar por completo la forma en que entendía el placer. Tenía treinta y dos años, una rutina de…
Yo no creía en segundas oportunidades, hasta que volví a ver a Camila en la feria del barrio, con su falda prieta que le marcaba el culo más rico que he visto en…
En una ciudad donde el calor se pegaba a la piel como una segunda ropa, Lucía comenzó a asistir a clases de yoga en un estudio pequeño, escondido entre oficinas vacías…
La luz del atardecer entraba sesgada por los postigos entreabiertos del cuarto piso del edificio de departamentos en la Roma Norte, tiñendo de oro viejo la piel desnuda…
La casa del lago estaba envuelta en una bruma tenue cuando ella llegó. No había nadie esperándola en la puerta, pero la llave que le habían enviado por mensaje funcionó…
Nunca imaginé que el primer sonido que rompería el silencio sería un gemido mío. Estaba arrodillado frente a él, con la luz tenue del amanecer colándose por las cortinas…
La luz parpadeó apenas un segundo, apenas suficiente para que ella contuviera el aliento. El ascensor se detuvo entre el cuarto y el quinto piso con un leve chirrido…
La habitación olía a sal y a sudor seco, a sexo antiguo y piel recién frotada. Las cortinas estaban cerradas, pero entre las rendijas se colaba una luz amarillenta de…
La noche caía espesa sobre el valle de Río Frio, el aire cargado de humedad y el perfume de las buganvilias que trepaban por los muros de piedra del antiguo caserón.…
Nunca pensé que un día cualquiera, un simple "hola, ¿puedo pasar un rato?" me desarmaría por completo. Fue hace tres semanas. Yo, de visita en la ciudad, sin planes, sin…
Nunca pensé que algo así me fuera a pasar, y menos con ella. Pero allí estaba yo, arrodillado en el suelo de su departamento, con el culo al aire, la cara enterrada en…
El calor de la tarde en Medellín se le pegaba a la gente como una segunda piel. En el bus que bajaba de Laureles hacia el centro, con el aire acondicionado más fingido…
La ciudad se dormía entre humo de asfalto caliente y el zumbido cansado de los autos que huían del centro. En un departamento con balcón al quinto piso de una colonia…
La casa de doña Luz, en las afueras de La Ceja, era una casona de teja roja y rejas forjadas, rodeada de buganvilas y eucaliptos. Esa tarde, el aire olía a tierra mojada…
La habitación olía a sudor ligero, a piel caliente y a ese perfume barato que Leo siempre usaba, el que ella conocía tan bien desde que empezaron a verse en secreto.…
No fue planificado, nunca lo es. Ella llegó con el cabello mojado por la lluvia, el abrigo pesado colgando de un brazo, y esa mirada que no pide permiso, que simplemente…
Elena sudaba bajo el sol de la una de la tarde, con el pelo pegado a la nuca y la camiseta adherida a la espalda. La mudanza había sido más pesada de lo esperado, y su…
Nunca pensé que me iba a gustar tanto un pito por el culo. No es que me lo hubieran ofrecido antes, pero yo, como buena paisa, siempre me cuidé el ano como si fuera…
Nunca imaginé que sería él quien me abriría de esa manera. No es que tuviera miedo, pero el culo… siempre lo había tenido como zona prohibida, sagrada. Hasta que llegó…
Había pasado un año desde la última vez que vi a Camila, y aunque su nombre no sonaba en mi boca todos los días, su recuerdo se me colaba en las noches calientes, cuando…
La noche caía sobre el valle como un manto de terciopelo húmedo, con ese aire tibio que solo se encuentra en las laderas de Antioquia, donde el calor del día se queda…
La noche se extendía densa sobre el barrio de San Telmo, con sus faroles de hierro forjado dibujando círculos amarillos en las veredas de piedra. En una casa de techos…
El aire de Bogotá caía frío y espeso sobre el edificio de ladrillo visto, allá por la carrera 13 con quinta. Dentro del apartamento 402, la luz amarilla de la lámpara…
Nunca imaginé que una simple fiesta en casa de Raúl iba a cambiarlo todo. Yo solo fui porque insistió tanto, y la verdad, no quería quedarme solo en mi departamento…
Nunca pensé que una simple fiesta de cumpleaños iba a cambiarme la vida como lo hizo. Fue en la casa de Iván, un amigo de la universidad al que había perdido de vista…
La casa de la quinta en Luján era vieja, de paredes gruesas y techos de teja rota por el tiempo. Había sido de la abuela de Lucía, y desde que murió, ella y sus amigas…
El apartamento olía a vino tinto y piel recién duchada. Desde la terraza, la ciudad parpadeaba como si respirara con ellos, lenta, expectante. Lucía había puesto música…
Nunca pensé que terminaría follando con dos personas a la vez en la cama donde dormíamos juntos de niños. Pero ahí estaba yo, desnudo, con el olor de mi hermano aún en…
La música retumbaba en el patio trasero de la casa de Lety, donde un grupo de amigos se había juntado después del trabajo. Las botellas de cerveza y tequila iban y…
El departamento de la esquina de Gorriti y Malabia olía a sal y a madera húmeda. Las persianas bajas no dejaban entrar del todo la luz del atardecer, pero igual se…
La habitación de la fonda olía a humedad antigua, a cigarro viejo y a perfume barato. El aire acondicionado zumbaba como un mosquito enojado, y la cama, con su colchón…
Yo nunca creí que algo así me pasara. Acá, en este pueblito del sur mendocino, donde todo parece detenido, donde el tiempo se estira como el humo de un cigarro al…
Fue una tarde cualquiera de agosto, cuando el aire en la ciudad se espesa y el calor pega la ropa al cuerpo como una segunda piel. Yo estaba en casa, solo, recién…
La casa de las afueras de Tepoztlán olía a tierra mojada y eucalipto. Era una casona vieja, de muros gruesos y techos altos, con ventanas que gemían al viento del sur.…
El calor del verano se pegaba a la piel como una segunda ropa. En la casa vieja de la abuela, donde las ventanas crujían al abrirse y las paredes guardaban el eco de…
La lluvia golpeaba suavemente contra el ventanal del apartamento, un murmullo constante que envolvía la habitación en una burbuja de intimidad. El aire olía a cera de…
Yo nunca pensé que algo tan simple como una silla de cocina pudiera cambiar mi vida sexual. Pero acá estoy, con el culo ardiendo, la concha chorreando y el corazón a…
La casa en Valle Alto tenía el silencio de los domingos que no perdonan: pesado, caliente, con el zumbido de los moscos pegándose a los cristales y el aroma a comida…
El sol de la tarde aún caía oblicuo sobre las calles de la ciudad, tiñendo los muros de un tono cobrizo, como si la piedra misma respirara calor. En el segundo piso de…
Nunca pensé que algo así me pasaría a mí, pero aquí estoy, sentado en mi cama con la piel aún erizada, el culo adolorido y la cabeza llena de imágenes que no se van. Fue…
Nunca pensé que un par de clases de tango me iban a cambiar la vida, pero aquí estoy, con las nalgas ardiendo y el corazón a mil por lo que pasó anoche con el profesor.…
La lluvia golpeaba el techo de madera como un latido constante, mientras el fuego crepitaba en la chimenea, proyectando sombras que danzaban sobre las paredes de piedra…
La casa estaba en silencio, solo rota por el crujido de las escaleras de madera bajo los pies descalzos de Lucía. Llevaba el uniforme negro reglamentario, falda corta,…
El edificio de ladrillo visto en la esquina de Billinghurst y Arenales no llamaba la atención. Era uno de esos bloques de Palermo que se mezclaban con los árboles y los…
La bodega del edificio quedaba al fondo del sótano, detrás de dos puertas metálicas que chirriaban como almas en pena cada vez que alguien las abría. Era un cuarto…
El aire del sótano olía a cuero, sudor y azufre. No era un olor desagradable, al contrario: era el perfume de la sumisión bien entrenada, del dolor que se convierte en…
En la quietud de una noche sin luna, donde el aire olía a tierra húmeda y gardenias marchitas, el portón de hierro forjado se abrió sin ruido. Una figura alta, envuelta…
El viernes en la casa de Camila y Andrés siempre empezaba con olor a café recién colado y terminaba, más tarde que temprano, enredado en sábanas desacomodadas. Ese día…
Era una noche cálida de mediados de otoño, cuando el aire aún conserva el perfume del verano, pero ya anuncia el abrazo suave del fresco nocturno. En el pequeño…
Yo no sé por qué, pero las cosas más intensas me pasan siempre en domingo. No es que los viernes o los sábados se queden cortos, no, pero hay algo en el domingo, en esa…
La casa se asentaba al final de un sendero de grava, donde el bosque comenzaba a espesarse y el aire olía a tierra húmeda y eucalipto. No era un lugar fácil de…
La casa estaba en silencio, solo roto por el leve tintineo de los cubiertos sobre los platos y el murmullo de sus voces, que ya no buscaban decir mucho, sino solo…
La noche caía lenta sobre el lago, tiñendo el cielo de tonos anaranjados que se deshacían en el agua como si fueran tinta. En la cabaña de madera, con el piso de madera…
Había llovido toda la tarde, una lluvia mansa que no asustaba, solo acariciaba el cristal del balcón con gotas lentas, como si el mundo se hubiera puesto a respirar…
Había sido un domingo pesado, de esos en los que el aire parece espeso, como si la ciudad se hubiera quedado sin aliento. El sol pegaba fuerte tras las cortinas blancas,…
Yo no soy de hacer planes, ¿sabes? Pero ese domingo, desde que me levanté, tenía una corriente por todo el cuerpo que no me dejaba en paz. Hacía calor, como siempre en…
Yo nunca fui de los que creen que los regalos de cumpleaños deben ser grandes o caros. Para mí, lo importante es la intención, el detalle, la complicidad. Pero ese año,…
La lluvia de verano caía espesa y caliente sobre el barrio de Almagro, empapando los adoquines de la calle Honduras y haciendo brillar el farol de hierro forjado en la…
En la península rocosa donde el mar se deshacía en espuma entre las grietas del granito, un faro antiguo se alzaba como un centinela olvidado. No funcionaba desde hacía…
Yo nunca pensé que algo así me fuera a pasar, y menos con él. El doctor Camilo, como le decíamos todos en la finca, era un tipo serio, de esos que caminan con la…
En la estación de Cuautitlán, cuando el sol ya se escondía tras los cerros y el aire espeso del poniente cargaba olor a tierra mojada y hierbabuena, llegó él. Trajeado,…
La ciudad se extendía más allá del balcón, un mosaico de luces amarillas y azules que palidecían con la llegada del amanecer. En el cuarto piso de un edificio antiguo,…
El viernes en Medellín caía lento, con ese calor pegajoso que se le mete a uno por la camisa y no lo suelta hasta la noche. En un quinto piso de Laureles, sin ascensor y…
La casa en el sur de Medellín era de esas de dos pisos, con rejas forjadas y un jardín al frente donde el musgo se colaba entre las baldosas. Camilo llegó el viernes en…
Eran las dos y media de la mañana cuando Valeria se deslizó fuera de la cama, dejando tras de sí el calor húmedo del cuerpo de su marido. Andrés respiraba con la boca…
El sol se deshacía en el horizonte como si el cielo mismo se licuara, pintando el cielo sobre Cartagena de tonos miel, naranja y violeta. En la terraza de una casa…
Yo nunca creí que una mudanza pudiera cambiar tanto la vida de un hombre. Pero ahí estaba yo, viendo cómo dos tipos sudorosos cargaban cajas desde una camioneta blanca…
Yo no creía en los milagros, pero aquella tarde, mientras la lluvia azotaba el cerro como si el cielo se hubiera puesto a llorar de rabia, empecé a pensar que tal vez…
Había pasado cinco años sin verlo, y cuando las puertas del ascensor se abrieron en el décimo piso y apareció él, con esa camisa blanca desabrochada hasta mitad del…
En el barrio de La Ladera, donde el sol cae a plomo y el calor se pega al cuerpo como una segunda ropa, dos mujeres se miraron por encima de la cerca de guadua por…
La noche entraba fría por la ventana abierta del departamento de enfrente, como si la luna misma se hubiera colado para mirar lo que pasaba adentro. Camila, con el pelo…
La luz del atardecer entraba sesgada por los ventanales del viejo estudio de danza, tiñendo de oro el polvo que flotaba en el aire. Sofía se ajustó el elástico del pelo…
La música bajaba en ondas espesas por las escaleras de la casa en El Poblado, envolviendo el jardín con un ritmo lento, casi seductor. Eran pasadas las dos de la mañana,…
Yo nunca creí que algo así me pasaría, la verdad. Si me hubieras dicho hace un mes que iba a terminar desnuda entre los brazos de Valeria, riéndome entre lágrimas y…
La fiesta ya bajaba de volumen cuando entré al jardín trasero. Las luces tenues de las guirnaldas parpadeaban sobre los restos de copas vacías y sillas desacomodadas. El…
Yo nunca me había fijado bien en Alma, la nana que cuidaba a mi hija mientras yo trabajaba. Era una mujer menuda, de piel canela, pelo negro y lacio hasta los hombros,…
En la casa al final del camino, donde el viento se enreda entre los árboles y el sol cae en franjas doradas sobre el suelo de madera, vivía Clara. No era una casa…
Nunca imaginé que volver a verla me haría temblar tanto. No era miedo, no era inseguridad. Era algo más profundo, como si el tiempo hubiera estado conteniendo el aliento…
El departamento del 403 llevaba semanas en silencio, con las cortinas cerradas y un cartel de "Se Renta" amarillo colgado torcido en el balcón. Doña Leticia, de…
Yo nunca creí que algo así me pasaría a esta edad. Tenía cuarenta y tres años, una vida ordenada, rutinas marcadas con tiza en el pizarrón de cada día: trabajo,…
Nunca pensé que a los cincuenta y tres años una mujer como yo, con la piel surcada por el sol y los hijos criados, iba a temblar como una chiquilina por un par de ojos.…
Doña Lucha llevaba viviendo en el segundo piso del edificio de la calle Azucaña casi veinte años, desde que enviudó. Alta, de caderas anchas y senos que no se habían…
Yo nunca quise meterme en problemas. Vivía solo, tranquilo, en una casa de madera al fondo del pasillo de un pequeño conjunto cerrado en las afueras de la ciudad.…
Nunca pensé que algo así me pasaría a mí, a mis cuarenta y siete, con dos hijos grandes y una vida tan ordenada. Pero la verdad es que desde que vi a Diego, el novio de…
La casa de al lado había estado vacía casi dos años. Desde que murió el marido de Graciela, nadie entró ni salió. Las persianas cerradas, el jardín creciendo salvaje,…
El calor de enero en el barrio era de los que se clava en la piel, espeso y lento, como una caricia pesada que no se puede sacudir. Las persianas de aluminio de la casa…
Yo no creía en los milagros, pero desde aquella tarde de junio, empecé a rezarle al destino con una sonrisa torcida. Tenía cincuenta y dos años, el pelo canoso a medio…
La casa de la esquina, con rejas bajas y un jardín descuidado, siempre le había llamado la atención. Desde que se mudó al barrio, a Paula le intrigaba esa mujer de…
El aire de la casa olía a madera vieja y a gardenias, como si el tiempo se hubiera detenido entre las paredes de piedra y las cortinas de lino que ondeaban con la brisa…
Yo nunca creí que a los cuarenta y siete años iba a terminar jadeando sobre una esterilla, con las piernas abiertas y los pezones duros bajo la tela del top, mientras…
En Medellín, cuando el sol se traga las montañas y el aire se espesa con el aroma de aguacate maduro y humo de chimenea, en el barrio de El Poblado, no el nuevo con…
En el pueblo de Tepozán, donde el calor cae espeso como miel y las tardes se alargan entre los muros de piedra de las casas antiguas, doña Elisa encendió el primer…
En Medellín, cuando el invierno se le pone al cuello a la ciudad y las nubes bajan como si quisieran espiar desde las azoteas, la gente se encierra en cafés con olor a…
En la penumbra espesa del cuarto, donde el aire olía a salvia quemada y a sudor de mujer reciente, la luz del farolillo de papel apenas dibujaba contornos. No era…
Nunca pensé que una tormenta de nieve me salvaría de algo mucho más frío que el invierno: la soledad. Había alquilado la cabaña por una semana, un lugar apartado entre…
Doña Lety se mudaba de departamento el mismo día que el sol se deshacía en la avenida Tláhuac. Marco, que vivía dos pisos abajo, la vio bajar con una caja de cartón…
Yo nunca busqué esto. Ni siquiera sabía que existía dentro de mí, escondido como una herida que no sangra, hasta que ella apareció con sus tacones negros y una mirada…
La habitación olía a sudor seco, a vino derramado y a piel caliente. No había luz, solo el resplandor anaranjado de la calle que se colaba por las rendijas de la…
El edificio de La Alhambra no era de los más nuevos de Envigado, pero tenía ese aire de clase media con pretensiones de alta que a doña Clemencia le encantaba. Ascensor…
Yo nunca pensé que algo tan ridículo como un barbijo pudiera convertirse en el preámbulo de una de las tardes más intensas de mi vida. Pero ahí está, la vida, siempre…
El edificio había visto mejores días, pero conservaba un aire discreto, con sus paredes de ladrillo visto y los portones de madera tallada que crujían al abrirse. El…
La luz del pasillo era tenue, apenas un hilo ambarino que se escapaba por debajo de la puerta del cuarto de servicio. Diego no había encendido las lámparas principales,…
Yo nunca creí que algo así me fuera a pasar, de verdad. Uno piensa que esas cosas solo pasan en las novelas o en las películas, donde todo es muy teatral, con música de…
Yo nunca pensé que algo así me iba a encender tanto. No es que nunca lo hubiera imaginado, pero siempre fue un fondo oscuro, algo que uno se calla hasta que alguien más…
La habitación olía a madera vieja y a gardenias recién cortadas. El aire, espeso por la humedad de la tarde, se colaba por la ventana entreabierta, cargado de aromas de…
Nunca se me olvidará el olor de su piel aquella tarde, como si el calor del verano se hubiera condensado en su nuca, en el hueco donde el cabello se riza cuando sudas un…
El calor en Medellín caía espeso, como manta húmeda sobre el cuerpo, y a las ocho de la noche, el ventilador apenas movía el aire caliente que se pegaba a la piel. En el…
La oficina estaba vacía, sumida en el silencio pesado de las nueve de la noche. Las luces fluorescentes del techo parpadeaban con un zumbido sordo, como si también…
Yo nunca pensé que terminaría follando con mi prima, pero ahí estaba yo, de rodillas en la cama de su cuarto, con el corazón a punto de reventarme el pecho, viendo cómo…
La oficina estaba vacía, solo el eco de los fluorescentes zumbando sobre el silencio. Habían pasado las diez, y el edificio entero parecía haberse tragado a todos, menos…
Vos no sabés cómo empezó todo. Quizá fue por la mirada, larga y baja, que le tiraste desde el umbral de la cocina cuando él se agachó a buscar una cerveza en la…
Nunca imaginé que iba a terminar así, con las nalgas pegadas al cuero de su sillón y la boca seca de tanto deseo. Fue un viernes cualquiera, de esos en que todos se van…
Nunca imaginé que el miedo y el deseo pudieran pesar lo mismo en el pecho. Esa tarde, sentada en el sillón de mi departamento, con las piernas dobladas y los dedos…
Nunca olvidaré el olor a vainilla mezclada con sudor leve, ese perfume suave que despedía su nuca mientras se inclinaba sobre la mesa para alcanzar el vaso de agua. Yo…
El cloro flotaba en el aire como un eco persistente de la tarde, mezclado con el leve aroma a champú de coco que ella había dejado en el vestidor. El agua del carril…
La noche se le había hecho larga a Alma. El aire de Tepoztlán colgaba espeso, pegajoso, como si la luna misma sudara sobre las colinas. Las luces del pueblo parpadeaban…
Nunca imaginé que perdería la virginidad en un faro. Mucho menos con un hombre. Pero ahí estaba yo, desnudo sobre una cama de hierro forjado, con las piernas abiertas y…
Doña Clara no era de las que llamaban la atención en el barrio. A sus cuarenta y siete, viuda desde hacía cinco años, se vestía como si aún estuviera en los noventa:…
La primera vez que me di cuenta de que algo podía pasar entre Franco y yo fue un viernes de lluvia, después de una reunión que se alargó más de la cuenta. Todos se…
En la esquina más tranquila de un barrio antiguo, donde las calles aún conservan el nombre de poetas olvidados y los árboles crecen torcidos por el viento costero, había…
Nunca imaginé que volverías con el cielo cayendo a baldazos, Claudia. Aquí, en esta suite del Brisas del Mar, con el Pacífico rugiendo como si se hubiera vuelto loco de…
La lluvia golpeaba suave contra los cristales del comedor, un repiqueteo tenue que acompañaba el tintineo de los cubiertos sobre la porcelana. En el pequeño departamento…
Nunca pensé que un par de tacos al carbón cambiarían mi vida, pero aquí estoy, con las piernas temblando y el sabor de un hombre que no es mi esposo aún en la boca.…
Nunca pensé que algo así me sucedería a mí. Yo, que siempre me consideré fiel, estable, predecible. Tenía una vida ordenada, un matrimonio de ocho años que, aunque ya no…
Habían pasado siete años desde la última vez que vi a Carla. Siete años en los que construí mi vida, mi matrimonio, mi rutina. Y en los que, a veces, cuando el silencio…
Yo no quería enamorarme. Tampoco quería que me descubrieran. Pero vos sabés cómo es esto: cuando el cuerpo pide algo, no hay moral que valga. Y la concha de Lucía me…
La ciudad dormía bajo una bruma tibia, el tipo de neblina que se enreda en los balcones y se cuela por las rendijas como un intruso silencioso. En el piso diecisiete de…
El aire de Olivos olía a jacarandás en flor y a verano que no terminaba. A las diez y media de la noche, la casa de la calle Suipacha aún guardaba el calor del día entre…
La casa de al lado llevaba dos semanas vacía hasta que llegó ella con sus cajas, sudada y con el pelo pegado a la frente por el calor de la capital. Marco, de treinta y…
La noche caía lenta sobre la Ciudad de México, con ese aire tibio que se cuela por las ventanas abiertas y huele a asfalto mojado y deseo. En un departamento pequeño de…
Nunca pensé que iba a terminar follando con mi cuñado, pero ahí estaba yo, parada frente al espejo del baño de la casa de la playa, ajustándome el bikini negro, el…
La ciudad dormía bajo una luna llena que cortaba las fachadas de los edificios como un cuchillo frío. En el tercer piso de un edificio colonial, con rejas de hierro…
La estación de San Cristóbal olía a hierba mojada y carbón quemado. Eran las doce y doce de la noche, y el último tren de la temporada se detuvo con un quejido de ruedas…
La noche caía sobre Villa del Mar como un velo húmedo, pegajoso de sal y calor de verano. Las calles de tierra batida retenían el calor del día, y el aire olía a mar, a…
Yo nunca creí que algo así me fuera a pasar a mí, de verdad. Si me hubieran dicho hace un mes que iba a terminar desnudo en la cama de mi vecina, riéndome entre besos,…
La primera vez que lo vi, estaba empapado. Literalmente. La lluvia caía como si el cielo se hubiera partido en dos, y él, con su camisa pegada al pecho, se paró bajo el…
Nunca pensé que abrir la puerta esa noche me cambiaría la vida. Llovía, como si el cielo supiera que algo iba a romperse. Eran las once, y el sonido del timbre me sacó…
La casa de la abuela aún olía a café viejo y madera mojada, como si el tiempo se hubiera quedado pegado en las paredes de adobe. Camila llegó primero, con el pelo mojado…
La primera vez que la vi, pensé que era un ángel disfrazado de profesional. Llevaba un suéter negro de cuello alto, ajustado, que no ocultaba el leve relieve de sus…
La mudanza llevaba retraso, y el día se achicaba contra el calor de febrero. En el pasillo del edificio, entre cajas de cartón amontonadas y una escalera de aluminio mal…
La casa estaba en silencio, solo interrumpido por el crujido de los cubiertos sobre la porcelana y el murmullo de la lluvia tras los ventanales. El comedor iluminado por…
El sol se estaba yendo de costado, arrastrando la tarde por los techos de chapa de la vieja estación de tren. Las nubes se achataban sobre el horizonte como algodón…
La noche entraba fría por la ventana abierta del departamento 3B, pero él no se molestó en cerrarla. El aire oscuro del mediodía porteño traía un olor a lluvia…
El sol de la tarde colaba entre las persianas del estudio, dibujando líneas de luz dorada sobre el suelo de madera. El aire olía a incienso de sándalo y sudor ligero,…
La casa estaba en silencio, solo interrumpido por el leve chisporroteo de las velas que flotaban sobre la mesa del comedor. Habían pasado diez años desde la primera vez…
La noche en Medellín se le había quedao encima como un velo mojao, espeso y dulce, cuando Sebastián dobló por la callejuela de piedra que llevaba a la casa de Juana. El…
Fue en una casa prestada, al sur de Oaxaca, donde el aire no se mueve y el calor pega la ropa al cuerpo como una segunda piel. Yo llevaba un vestido ligero de algodón,…
Nunca imaginé que un silencio pudiera tener peso, pero aquel día, mientras el tren se detenía con un suspiro de hierro en la estación de Retiro, sentí cómo el aire entre…
La luz del atardecer se colaba por las cortinas de seda color vino, tiñendo de rojo la piel desnuda de Sofía mientras se ajustaba el cierre del vestido de noche. No lo…
La casa estaba vacía, salvo por ellos dos. El sol se hundía en el horizonte como un disco sangrante, tiñendo de rojo anaranjado el cielo sobre el mar Caribe. Las olas…
El mar sonaba como un susurro constante, una respiración profunda que se colaba por las rendijas de la ventana entreabierta. La luz del atardecer, dorada y cálida, se…
La casa de la tía Lucía quedó vacía una semana porque se fue a visitar a unos parientes en Pereira. Y como a Camilo le encantaba el olor a encierro, a ropa vieja y a…
La tarde caía lenta sobre el barrio residencial, ese tipo de atardeceres cálidos que pintan las casas de un naranja sucio y hacen brillar el polvo en el aire. En la…
El aire de Medellín se colaba por entre las rejas de la ventana, tibio y espeso como un beso demorado. A esa hora, las luces de la ciudad ya se prendían una a una, como…
La noche caía sobre la costa como un manto húmedo, pesado, cargado de sal y promesas. El faro de Cabo Salado, olvidado desde hacía años, se alzaba entre las rocas, su…
Vos no sabés lo que es vivir con alguien que te mira como si te conociera el alma, pero al mismo tiempo te trata como si fueras un mueble más del departamento. Lucía se…
El calor de la Ciudad de México caía a plomo cuando Andrés bajó del camión de mudanzas con la última caja de madera, sudoroso y con la camiseta pegada a la espalda.…
En lo alto del cerro de Tepozán, donde el aire huele a tierra mojada y el canto de los grillos no se calla ni en diciembre, había una casa vieja de piedra y teja roja…
Había pasado cinco años desde la última vez que la vi. Cinco años de mudanzas, de noches con mujeres que no me dejaban marca, de orgasmos secos que se me escurrían como…
El calor del mediodía caía espeso sobre el edificio de ladrillo visto en la avenida Almagro, un bloque de cinco pisos con rejas oxidadas y ascensor que crujía como si…
La primera vez que la vi fue un jueves cualquiera, a eso de las siete de la tarde, cuando bajé a sacar la basura. Vivía sola, en el departamento de enfrente al mío, en…
Fue un viernes de mayo cuando lo conocí, con las nubes bajas sobre la ciudad y el aire espeso de humedad. Yo estaba en el tercer piso del edificio viejo de la avenida…
Yo nunca pensé que una mudanza pudiera cambiar tanto mi vida. Pero allí estaba yo, jadeando en medio del pasillo de mi nuevo departamento, con una caja de libros en una…
En el pueblo de San Cristóbal, donde el calor bajaba como una capa húmeda sobre los techos de teja y el aire olía a tierra mojada y eucalipto, una mujer llegó sin aviso…
Yo no creía en las casualidades, hasta esa noche. Había salido del boliche pasada la una, con el cuerpo pesado del trago y la cabeza llena de risas vacías. Me había…
La luz del amanecer aún no había tomado posesión completa del cielo, pero ya se colaba tibia entre las cortinas de lino, dibujando líneas tenues sobre el suelo de…
No fue plan, ni siquiera lo pensé dos veces. Solo pasó. Y cuando digo que pasó, no me refiero a un beso robado entre estiramientos ni a una caricia disimulada bajo la…
La habitación no era grande, pero el aire olía distinto. No a perfume, ni a limpieza forzada, sino a cuerpo reciente, a sudor ligero que se mezcla con el calor del…
La noche caía sobre la ciudad como un velo húmedo, impregnado del aroma de la lluvia reciente y el asfalto mojado. En una esquina de la avenida, donde los edificios…
La primera vez que la vi fue un martes de lluvia, cuando bajé al basurero con una bolsa de plástico negra y los hombros mojados. Subía por el pasillo con una playera…
En la ciudad de Medellín, donde el calor se enreda con la brisa de la montaña y el tiempo parece detenerse en los techos de teja roja, Lucía vivía en un apartamento del…
Nunca había notado cómo la luz del amanecer dibuja líneas sobre la piel hasta ese día. Yo estaba sentada en el borde de la cama, con las piernas separadas y los dedos…
La casa de la playa tenía ese aire de abandono que solo adquieren los lugares después de un verano prolongado. Las persianas de madera estaban medio cerradas, la arena…
Yo nunca creí que algo así me pasaría a mí, la verdad. Siempre fui más de quedarme en mi cuarto, con mis libros, mis pensamientos y mi cuerpo que, aunque lo tengo bien…
El aire del atardecer en Tepoztlán olía a tierra mojada y eucalipto, aunque no había llovido en días. Subiendo el cerro por el sendero de piedra suelta, Lucía se ajustó…
El sol de media tarde entraba sesgado por las ventanas altas del estudio, dibujando rectángulos de luz sobre el piso de madera. El aire olía a eucalipto y a piel limpia.…
El aire de la ciudad entraba tibio por la ventana abierta, cargado de humedad y el zumbido lejano de motos que cortaban la noche. En el quinto piso de un edificio de…
Había llovido todo el día, una lluvia fina y persistente que no limpia, sino que empapa los techos de lámina y deja el aire espeso, como si la ciudad respirara con…
Esa mañana, el sol aún no tocaba el suelo de madera de su taller cuando entré por tercera vez en dos días. No iba por necesidad. No había arrugas en mis camisas, ni…
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