El reencuentro en el ascensor
Recuerdo el instante en que lo vi entrar. No lo esperaba, claro que no. Hacía siete años desde aquella noche en Oaxaca, cuando el calor del verano y el mescal nos…
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Ver las 29 categorías →Reencuentros, química que estalla, segundas oportunidades en la cama. Escribo pasión de la que deja marca.
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Recuerdo el instante en que lo vi entrar. No lo esperaba, claro que no. Hacía siete años desde aquella noche en Oaxaca, cuando el calor del verano y el mescal nos…
La primera vez que la vi en persona —y no por pantalla— fue el martes a las 10:47 a.m., justo cuando el ascensor se detenía en el décimo piso del edificio Corregidora,…
A los veintidós años, aún me costaba reconocerlo: era virgen, sí, y no por falta de deseos, sino por miedo. Miedo a equivocarme, a ser torpe, a hacer que algo que debía…
Yo no soy de those who act on impulse —nunca lo fui—, pero esa tarde, mientras hojeaba *El amor en los tiempos del cólera* en la mesa de madera de la biblioteca del…
La primera vez que vi a Valentina, ella me estaba mordiendo el labio con los dientes pequeños y dulces, mientras su hermana Camila, más rubia, más alta y con las caderas…
La lluvia golpeaba las ventanas del loft como si fuera un ritmo antiguo, un tambor que solo ella entendía. Lucía tenía los pies descalzos sobre el piso de madera oscura,…
La música vibraba en el piso, los latidos de la batería se metían por los pies y subían como una ola hasta la nuca. Lucía tenía veintisiete años, pelo negro corto,…
Yo sabía que iba a pasar. Que después de los tres meses de cuarentena, de no tocarla, de verla amamantar a nuestro hijo con esa mirada de santidad y agotamiento, algo…
Me lo encontré en la esquina de Corrientes y Sarmiento, bajo la lluvia fina de esos días de fin de verano que parecen no querer terminar. Vio mi mirada, me reconoció al…
La casa de la prima Lety estaba llena de risas, mariachis y el olor a chicharrón prensado que flotaba en el aire como un preludio de festejo. Diego, con su camisa blanca…
Nunca imaginé que una simple hebilla de cuero me cambiaría la vida. Pero así fue: una tarde de octubre, en el rincón polvoriento de una tienda de antigüedades del Centro…
Sé que suena raro, pero fue cierto. Yo, Diego Salas, un tipo de 51 años, casado con mi esposa desde hace veinticinco, con dos hijos universitarios, y aún así, ese…
La primera vez que vi a Lucía con esa correa de cuero negro ajustada alrededor de su cuello, no supe si respirar o temblar. Estábamos en su taller de costura, en el…
La música de fondo era un murmullo distante, apenas un eco de los bajos que vibraban desde el interior de la casa de Tlalpan. Diego había ido a la celebración de…
Yo tenía cuarenta y siete cuando ella se mudó al número 42, la casa de al lado. Ella, Lucía, veintitrés, con esa mezcla de inocencia y seguridad que solo tienen las…
La luz del atardecer se deslizaba por las rendijas de las persianas de la biblioteca municipal, pintando rayas doradas sobre los estantes de madera envejecida. Clara…
Yo, Diego, veinticuatro años recién cumplidos, con la vergüenza aún clavada en el pecho como un clavo oxidado, nunca pensé que un simple “hola” en una fiesta familiar…
La lluvia no cesaba desde las ocho de la noche: una lluvia tibia de verano, espesa como miel, que tapizaba la ciudad de México de luces desdibujadas y humedad en la…
La luz del garaje parpadeaba como si le costara trabajo mantenerse encendida, y el aire olía a aceite viejo, cuero quemado y sudor reciente. Lucía entró con los ojos…
La lluvia castigaba suavemente los cristales del Café La Esquina cuando ella entró, con esa sonrisa que no usaba desde hace años —esa sonrisa que solo guardaba para los…
La ciudad respiraba su atardecer de junio: calor húmedo, el zumbido de los motores en la avenida, y el olor a lluvia que no caía. En el quinto piso del edificio “Las…
Claudia entró al sótano con los ojos vendados y las muñecas atadas con una cinta de satén negro. No temblaba. Sabía a quién enfrentaba. Sabía lo que esperaba. Y, sobre…
Yo soy Diego Salas, y aunque suene raro, hoy voy a contar una historia que me quemó los ojos y el pecho, como cuando te acuerdas de algo que no debiste ver… pero que no…
Nunca creí que un espejo pudiera cambiar mi vida. No uno de esos baratos, empañado en las orillas, sino ese que mi mamá colgó en el pasillo de la casa vieja, justo antes…
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