La primera vez que me cogí a la hija de mi jefe
La primera vez que me cogí a la hija de mi jefe fue un jueves de lluvia, y yo no tenía ni idea de que iba a pasar. Ella entró a mi oficina con los zapatos mojados, el…
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Sexo anal.
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La primera vez que me cogí a la hija de mi jefe fue un jueves de lluvia, y yo no tenía ni idea de que iba a pasar. Ella entró a mi oficina con los zapatos mojados, el…
Llamé a la puerta del habitación 1207 con el corazón en la garganta. La madera era pesada, dorada en los bordes, y el olor a cloro y sal me pegado a la piel desde que…
Recuerdo el calor del verano de 2022. El aire acondicionado del piso de mi hermano andaba muerto desde hacía días y el sol castigaba con furia en la terraza. Yo estaba…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento, un ritmo lento que hacía el tiempo más denso. Lo miré desde la cocina mientras se secaba los cabellos…
La primera vez que vi a Lucas en persona, no fue en la biblioteca donde trabajábamos, sino en un bar de la colonia Roma, una noche de jueves cualquiera. Estaba sentado…
Yo siempre supe que algo andaba mal conmigo desde que cumplí dieciocho, cuando mi hermano menor —que entonces tenía veintiuno— empezó a meterse en la habitación sin敲门,…
La luz del sol se había ido hacía rato, dejando atrás un cielo teñido de púrpura y naranja, y la habitación olía a sudor, perfume caro y humedad. Lucía y Facundo estaban…
La puerta del loft se abrió con un clic seco, y Valeria entró con los tacones altos clavados en el piso de madera. Llevaba un vestido negro ceñido hasta la cadera que…
Nunca imaginé que un simple fin de semana en la casa de veraneo de mis padres terminaría con mi dedo hundido en el culo de Ana. Ella era tres años mayor que yo, rubia…
Yo sabía desde antes de que ella cumpliera veinte que algo andaba mal entre nosotros. No era solo la forma en que sus ojos se deslizaban por mi cuerpo cuando creía que…
Eran las once de la noche, pero en Medellín, con ese calor que no baja ni con el aire acondicionado al máximo, parecía que el sol aún nos miraba desde el cerro. Yo…
La puerta del baño se cerró con un clic suave, casi imperceptible, como el cierre de un auto de lujo. Daniel se quedó quieto, de pie frente al espejo, con la camisa aún…
La primera vez que le pedí a Valeria que me dejara meterle en el culo, me respondió con una risita corta, como si le hubiera contado un chiste malo. Estábamos en su…
El calor en Medellín era de perros, pegajoso y denso, pero en el Alto de la Cuadra, donde el viento soplaba más fresco y las nubes rozaban los techos, el clima no…
Vos sabés cómo es cuando el calor de la tarde se mete por la ventana como una langosta loca, y el aire se vuelve espeso, pegajoso, como miel hirviendo. Yo estaba en el…
La primera vez que Valentina me confesó lo del sábado, me rió en la cara: «¿Viste cómo se te pone la cara cuando digo ‘garchar’?». Y sí, me puse rojo como un tomate,…
Eran las dos y pico de la madrugada y la casa estaba callada como un cementerio, pero en la cabeza de Tomás León sonaba una bomba de ritmo cumbia villera. La luz del TV…
La primera vez que el culo me habló en voz alta, estaba sentada en el sofá de Mateo, con una cerveza medio vacía en la mano y el pantalón ya desabrochado. Él me miraba…
La luz de la luna se deslizaba por el piso de madera envejecida, dibujando una cinta plateada que llegaba hasta la cama deshecha. Ella estaba sentada al borde, con las…
El olor a humedad y café recién hecho flotaba en el pasillo del edificio antiguo del barrio La Candelaria, donde Santiago, de 32 años, vivía solo desde que su mujer se…
La puerta se cerró con un clic suave, y Fernanda dejó caer las llaves en el plato de cristal que ya tenía listo sobre el mueble del pasillo. Hacía dos semanas que no…
María Fernanda tenía treinta y dos años, piel morena clara que se doraba con el sol de Medellín, y un cuerpo que, aunque ya no era el de los veinte, había madurado como…
La música vibraba en el piso, los latidos de la batería se metían por los pies y subían como una ola hasta la nuca. Lucía tenía veintisiete años, pelo negro corto,…
La luz del atardecer se deslizaba por las persianas de roble de la casa de Caicedo, en el cerro de La Popa, como un hilo dorado que rozaba la piel de los dos cuerpos que…
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