La ventana del quinto

@adriana_v ·5 de junio de 2026 · ★ 0.0 (0) · 0 lecturas

En el departamento del quinto piso, frente al edificio de ladrillo visto, una ventana sin cortinas se encendía todas las noches a las once y veintitrés. No era casualidad. Él lo sabía. Ella también. Desde hacía tres semanas, se miraban sin tocarse, con una intensidad que crecía en silencio, hasta que una noche, ella se quitó la blusa y dejó los pechos al aire, duros, con los pezones oscuros apuntando al cristal. Él, del otro lado de la calle, se desabrochó el pantalón y sacó la verga. No se habían hablado, no se conocían, pero ya se pertenecían.

Ella se acercó al cristal, desnuda, con los muslos separados apenas, y se tocó un pecho con lentitud, mirándolo fijo. Él se masturbó con fuerza, sin vergüenza, el glande hinchado, brillante de precum. Ella sonrió, se dio la vuelta, y se inclinó sobre el alféizar, levantando la nalga izquierda, abriendo las piernas. La concha se le veía entera, húmeda, los labios hinchados, el clítoris palpitante. Él se corrió con un gruñido, el semen golpeando el vidrio de su ventana en tres ráfagas espesas.

A la noche siguiente, ella encendió una lámpara de pie detrás de ella, para que la luz le delineara el cuerpo. Llevaba solo un tanga negro. Él ya estaba esperando, con el pene otra vez fuera, listo. Esta vez, ella no se detuvo. Se quitó la prenda, se sentó en el borde de la cama y abrió las piernas de par en par. Con dos dedos, se separó los labios y se metió uno dentro. Luego otro. Se folla con los dedos, lento, profundo, gimiendo sin disimulo. Él no se tocó. Quería esperar. Quería más.

A los pocos días, ella dejó una nota en un sobre blanco, pegado al cristal con cinta. Él la leyó con el corazón acelerado: *“Sube. Quinto piso, puerta 504. Sin ropa”*. No dudó. Subió las escaleras con el pene palpitando dentro del pantalón. Cuando ella abrió, estaba desnuda, con los pechos al aire, la concha rapada, brillante de humedad. Lo miró y dijo: *“Quiero que me veas, y que me folles viéndome”*.

Lo tomó de la mano y lo llevó al dormitorio. Lo desnudó despacio, sin hablar. Le desabrochó la camisa, le bajó el pantalón, le sacó los calzoncillos. La verga saltó libre, dura, gruesa, con una vena marcada que latía. Ella se arrodilló y se la metió en la boca. La chupó con hambre, con lengua, con dientes suaves. Él le agarró el pelo y empezó a follarle la boca, entrando y saliendo, hasta que ella se echó atrás y dijo: *“No. Ahora quiero que me veas”*.

Se acostó en la cama, boca arriba, con las piernas abiertas, y le señaló la silla frente al espejo. *“Siéntate. Y mira”*. Él obedeció. Ella se tocó los pezones con una mano, con la otra se metió dos dedos en la concha y empezó a moverlos, follando su propia raja con fuerza. *“¿Te gusta verme? ¿Te gusta ver cómo me corro cuando me follo sola?”*. Él asintió, con la verga dura, sudando. Ella se corrió con un grito seco, los muslos temblando, los dedos empapados.

Entonces se levantó, caminó hacia él, le quitó la ropa que aún llevaba, y lo empujó a la cama. *“Ahora vos. Quiero verte”*. Él se paró, desnudo, y empezó a tocarse. Se masturbó frente a ella, mirándola a los ojos, con la mano corriendo desde la base hasta la punta, exprimiendo gotas de líquido preseminal. Ella se acercó, se arrodilló, le lamió los testículos, le mordió el muslo, y le dijo: *“Quiero que me folles mientras me miras”*.

Se subió encima de él, sentándose despacio sobre la verga. La concha se abrió hinchada, caliente, y lo tragó entero. Él la miró, con los ojos clavados en los suyos, mientras ella subía y bajaba, follando con fuerza, con los pechos rebotando, con el clítoris rozando la base de su pene. *“Sí, así, mirame, no apartes la vista”*, jadeó ella. Él no podía. Estaba hipnotizado por su cara, por sus ojos, por la forma en que se corría otra vez, gritando, apretando la concha alrededor de su verga como un puño.

Cuando él se corrió, fue con los ojos abiertos, viéndola, viendo cómo el semen le llenaba la concha, cómo le chorreaba entre los labios, cómo ella sonreía y le decía: *“Mañana, otra vez. Sin cortinas”*.

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