La primera vez que me comió frente al espejo

@fernanda_luz ·5 de junio de 2026 · ★ 0.0 (0) · 0 lecturas

Lucía se miró en el espejo del dormitorio y se ajustó el cabello con una mano temblorosa. No era la primera vez que hacía el amor con Diego, pero esa noche era distinta. Habían acordado algo que nunca antes se habían atrevido: mirarse mientras él la comía. No solo mirarse, sino que ella se viera a sí misma siendo devorada, abierta de piernas, mojada, temblando.

—¿Estás segura? —le preguntó Diego desde la cama, ya desnudo, con la polla tiesa apuntando al techo.

—Sí —respondió ella, sin despegar los ojos del espejo—. Quiero verte haciéndolo. Quiero ver cómo me chupas, cómo me abres, cómo me comes como si fuera la primera vez.

Diego se levantó y se acercó por detrás. Le bajó el tanga lentamente, rozando sus nalgas con las palmas. Lucía separó un poco las piernas, apoyando las manos en el marco del espejo. Desde allí podía ver todo: su culo redondo, sus muslos abriéndose, el sexo hinchado y brillante por la humedad.

Él se arrodilló.

—Mírame —ordenó.

Ella bajó la vista. Diego tenía los ojos clavados en su coño, como si estuviera a punto de cometer un sacrilegio.

—Háblame —pidió ella—. Dime lo que vas a hacer.

—Voy a abrirte con los dedos —dijo él, metiendo uno dentro sin previo aviso—. Así. Mira cómo entra.

Lucía jadeó. En el espejo, vio cómo su coño se abría alrededor del dedo de Diego, cómo la carne rosada se estiraba, cómo brillaba el jugo que ya corría por sus labios.

—Ahora voy a chuparte —siguió él—. Pero primero quiero oler tu concha.

Acercó la nariz a su sexo, aspiró profundo. Lucía sintió el calor del aliento entre los labios.

—Hueles a puta —dijo él—. A mi puta.

Y entonces le metió la lengua.

Fue un golpe directo, largo, profundo. Lucía gritó. La lengua de Diego se hundió en su coño, lamiendo todo, recorriendo los pliegues internos, rodeando el clítoris sin tocarlo aún. En el espejo, ella se veía arquearse, los pechos temblando, las manos aferrando el marco como si fuera a caer.

—¡Sí! ¡Así! —gritó—. ¡Mírame mientras me comes!

Diego no despegaba los ojos. Su lengua trabajaba con precisión: lamía, succionaba, mordía suave. Le separó los labios mayores con los pulgares y expuso el clítoris, ya hinchado, ya palpitante.

—Voy a chuparte hasta que te corras en mi cara —dijo—. Y tú vas a verte hacerlo.

Lucía no podía dejar de mirar. Veía cómo la lengua de Diego entraba y salía, cómo sus labios se pegaban a su sexo, cómo el jugo resbalaba por su barbilla. Veía cómo su cuerpo se sacudía, cómo sus muslos temblaban, cómo su boca se abría en un grito silencioso.

—Más fuerte —pidió—. Más fuerte, por favor.

Él obedeció. Le metió dos dedos, los dobló hacia arriba, y siguió chupando con fuerza. La lengua golpeaba el clítoris en círculos rápidos, firmes. Lucía sentía que el orgasmo subía, lento pero inevitable, como una marea que no se detiene.

—Ya viene —jadeó—. ¡Ya viene!

En el espejo, vio cómo su cara se descomponía: los ojos cerrados, la boca abierta, el cuello tenso. Diego no paró. Siguió lamiendo, chupando, mordiendo suave, mientras ella se corría con un gemido largo, profundo, animal.

—¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! —gritó, y sus piernas temblaron.

Él no se detuvo. Siguió comiéndosela incluso mientras ella temblaba, incluso mientras su cuerpo se deshacía.

Cuando Lucía abrió los ojos, Diego seguía allí, con el rostro mojado, la boca brillante.

—¿Viste cómo te corrías? —preguntó él.

—Sí —respondió ella, sin aliento—. Y quiero verlo otra vez.

Él sonrió.

—Entonces vuélvete. Quiero que me mires mientras te follo.

Lucía se giró lentamente. Diego se levantó, con la polla dura, con el sexo de ella pegado a la cara.

—Ahora —dijo él—, voy a metértela.

Y lo hizo. De un solo empujón, la llenó. En el espejo, Lucía vio cómo su cuerpo se abría, cómo la polla de Diego entraba y salía, cómo sus nalgas se tensaban.

—Mírame —dijo él—. Mírame follando tu coño.

Y ella lo hizo. Hasta el final. Hasta que él se corrió dentro, con un gruñido ronco, con los ojos clavados en los suyos, en el espejo, en la prueba de lo que acababan de hacer.

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