La fiesta en la casona de El Peñón
La noche caía sobre Medellín como un manto de seda caliente, pegajosa de humedad y promesas. En lo alto del cerro, entre palmas reales y buganvillas encendidas, la…
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Mirar y ser visto.
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La noche caía sobre Medellín como un manto de seda caliente, pegajosa de humedad y promesas. En lo alto del cerro, entre palmas reales y buganvillas encendidas, la…
La luz del amanecer se colaba por las rendijas de las persianas entreabiertas, dibujando rayas doradas sobre el piso de madera del apartamento del cuarto piso. Lucía ya…
Era viernes, y el edificio olía a pintura fresca y sudor de oficina. El elevador se detuvo en el piso 12, y ella entró como siempre: con tacones que clavaban en el piso…
El sol de media tarde entraba sesgado por las ventanas altas del estudio, dibujando rectángulos de luz sobre el piso de madera. El aire olía a eucalipto y a piel limpia.…
La música bajaba por las escaleras de caracol del penthouse como un ronroneo de jaguar, grave y seductor. Afuera, la ciudad brillaba bajo un cielo sin estrellas, con sus…
Hoy llovió menos. Solo una garúa fina que dejó el aire espeso, como si la ciudad misma estuviera sudando. Y yo, con el corazón en la garganta, salí a caminar. No tenía…
La ciudad brillaba como un manto de luciérnagas bajo el cielo negro de medianoche. En lo alto de un edificio antiguo, con terrazas de piedra y enredaderas trepando por…
Yo no creía en las obsesiones hasta que conocí a la mujer del antifaz. Fue en uno de esos eventos privados a los que uno llega por invitación, por boca de amigo, por…
La lluvia golpeaba el vidrio del consultorio como si quisiera entrar. Lucía ajustó la tela del vestido sobre sus piernas, cruzadas con tensión, y miró el reloj de pared.…
Yo no sabía que iba a pasar. Solo tenía el celular en la mano, la camisa medio desabrochada por el calor de la oficina y el cansancio de un viernes que no terminaba.…
La casa respiraba en silencio, pero no dormía. Vos no dormías. Eran las dos y cuarto de la mañana y el calor de Buenos Aires colgaba espeso del techo, como un manto…
La pantalla parpadeó con el ícono verde de Zoom y mi corazón dio un vuelco. Él no me había mandado foto desde hace tres días. Solo mensajes cortos, juguetones, cargados…
La noche caía sobre la casa de las afueras como un velo tibio, deslizándose entre los árboles sin prisa. No había luna llena, pero la luz de las farolas, tamizada por…
Había pasado cinco años sin verlo, y cuando las puertas del ascensor se abrieron en el décimo piso y apareció él, con esa camisa blanca desabrochada hasta mitad del…
En la esquina del edificio de enfrente, una ventana sin cortinas. Siempre encendida a las diez y media. Marco la había notado desde hacía semanas, pero esa noche fue…
La primera vez que lo vi con ese traje de seda azul marino, supe que el verano no iba a ser igual. Era mi cumpleaños, y él —mi viejo, el que me conoce hasta cuando me…
La casa de los espejos no existía en ningún mapa. Era una construcción de madera clara y cristal emplumado, erguida sobre un cerro solitario que miraba hacia el valle de…
Sí, vos lo podés creer: todo empezó con una falla en el ascensor. No era ni la primera vez, pero sí la que me dejó con el corazón en la boca y la entrepierna sudada de…
La luz del sol ya se había escurrido por las ventanas del edificio El Roble cuando Marco, sentado en su apartamento del cuarto piso, notó el movimiento en el quinto.…
La casa de los Ríos brillaba con luces tenues y música suave que se colaba por las ventanas abiertas al jardín. Era viernes, y eso significaba que el club de swingers de…
El aire de Medellín se colaba por entre las rejas de la ventana, tibio y espeso como un beso demorado. A esa hora, las luces de la ciudad ya se prendían una a una, como…
En el segundo piso de un edificio de ladrillo visto, en una esquina donde el calor del verano se estanca entre los muros, hay una ventana que nunca se cierra por…
El viernes en Medellín caía lento, con ese calor pegajoso que se le mete a uno por la camisa y no lo suelta hasta la noche. En un quinto piso de Laureles, sin ascensor y…
Yo nunca había prestado atención a las ventanas de la casa de enfrente. Vivía solo, en un pequeño departamento de dos pisos, en una zona tranquila donde el tiempo…
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