La danza de los espejos
La primera vez que vi a Clara con los ojos cerrados, sentí que el tiempo se detenía. No era la primera vez que la veía, claro: llevábamos meses cruzando miradas en las…
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Encuentros de tres.
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La primera vez que vi a Clara con los ojos cerrados, sentí que el tiempo se detenía. No era la primera vez que la veía, claro: llevábamos meses cruzando miradas en las…
Yo no creí que lo haríamos. En serio. Cuando Daniel me dijo, con esa sonrisa de mala muerte y los ojos brillantes como si acabara de robarse una botella de tequila en…
La luz del sol ya no entraba por las ventanas del departamento del quinto piso, pero las cortinas semiabiertas dejaban pasar un rastro dorado que se arrastraba por el…
La madrugada se arrastraba por las calles de La Cuchilla como una serpiente de humo, pegándose a los muros de las casas antiguas, colándose por las rendijas de las…
El sol se había escurrido ya tras los cerros de Cuernavaca, dejando en el cielo un rastro de naranja quemado y púrpura profundo, como si el propio día hubiera dejado su…
Los vecinos nuevos se mudaron hace dos semanas. Él, alto, moreno, con brazos de levanta pesas y una sonrisa que te comía la cara. Ella, baja, rizada, con tetas firmes…
La casa de mármol y vidrio alzaba su silueta sobre el cerro de San Pedro, con vistas al valle y al río que serpenteaba como una cinta plateada bajo el sol del atardecer.…
La casa de campo estaba en silencio, salvo por el murmullo de los grillos y el suave crujido de las hojas al moverse con la brisa de junio. Lucía y Tomás habían llegado…
La casa de la esquina, la que con el tiempo se volvió su refugio, tenía puertas de madera oscura y ventanas que dejaban entrar el sol de la tarde sin invadir demasiado.…
Nunca pensé que terminaría así. Pero allí estaba, sentado en el borde de la piscina, el agua tibia rozándome los muslos, mientras los gritos de Ana y Lucas se…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de los postigos entreabiertos, pintando rayas doradas sobre el piso de madera del apartamento 3B. Lucía, con el pelo…
La fiesta estaba cargada de música baja, humo de cigarro y miradas que se deslizaban por encima de los hombros como lenguas. Yo ya había bebido dos copas de vino cuando…
Recuerdo el olor del vino barato, el de la lluvia que golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento, y el silencio incómodo que se había instalado entre los…
La luz del atardecer se derramaba por las ventanas del loft de Sofía, bañando el suelo de madera clara en un tono ámbar suave. El aire olía a lavanda y a café recién…
Me senté en el sofá de terciopelo granate, con las manos entrelazadas sobre las rodillas, observando cómo las velas temblaban en sus portavelas de bronce. La habitación,…
El sol se hundía tras los eucaliptus del fondo del jardín, pintando el aire de dorado oscuro y haciendo brillar el sudor en la piel de cada uno. Yo ya estaba sentado en…
La casa de la calle Serrano estaba ardiendo. No por el calor del sol de enero que pegaba fuerte en los vidrios, sino por el cuerpo a cuerpo que se desató alrededor de la…
El aire del departamento estaba espeso, como si la temperatura hubiera subido sin que nadie abriera una ventana. Lucía, recostada de costado en el sillón de dos cuerpos,…
La primera vez que los vi, supe que iba a coger con ellos. No fue una idea violenta ni desesperada, sino una certeza tranquila, como cuando uno reconoce el sabor de un…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de las persianas de madera, cortando el cuarto en listas doradas y oscurecidas como las líneas de un mapa antiguo. En el…
Yo siempre supe que me gustaban los hombres, pero nunca imaginé que un viernes cualquiera, en la Taberna del Ángel, con el tequila quemándome la garganta y el olor a…
La casa de la quinta en Luján era vieja, de paredes gruesas y techos de teja rota por el tiempo. Había sido de la abuela de Lucía, y desde que murió, ella y sus amigas…
La fiesta en el ático de Palermo era de esas que se encienden sin aviso. Una terraza envuelta en luces tenues, música que bajaba el volumen solo para subir de nuevo, y…
Nunca imaginé que una simple fiesta en casa de Raúl iba a cambiarlo todo. Yo solo fui porque insistió tanto, y la verdad, no quería quedarme solo en mi departamento…
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