El puerto de los días contados
El sol ya se deslizaba por el horizonte cuando crucé la puerta del *Café del Faro*, un local pequeño, de madera oscura y ventanas empañadas por el salitre. Había llegado…
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Erotismo con carga emocional.
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El sol ya se deslizaba por el horizonte cuando crucé la puerta del *Café del Faro*, un local pequeño, de madera oscura y ventanas empañadas por el salitre. Había llegado…
Era viernes y la humedad se metía por las ventanas como una caricia lenta, pegajosa, insaciable. En el barrio de Palermo, donde los árboles se besaban con el viento y…
Vivo en el cuarto piso, número 4B. Ella, en el 4C. Desde que me mudé hace tres meses, la había visto apenas: una silueta veloz entre la cocina y la puerta, con bermudas…
Esa noche, la lluvia no cayó como agua: cayó como recuerdo. Una lluvia fina, persistente, que golpeaba suavemente el cristal del balcón del apartamento de mi vecina, en…
Me llamo Valentina, pero vos me conocés como la chiquita del bar La Esquina —esa en la que hasta el mesero se llama a sí mismo “el guardián del espresso”. Yo sirvo…
Vos sabés cómo es eso: cuando el calor del verano se mete por los vidrios como una mano tibia que insiste, y el aire se vuelve denso, pegajoso, casi sólido, como si cada…
Yo nunca había subido las escaleras de los vecinos con la excusa de devolverles el control remoto del televisor. Era viernes, las siete de la tarde, y la luz del sol se…
La primera vez que sentí su aliento en el cuello, no era intención mía. Estábamos en el mirador de su casa en Cabo San Lucas, el sol se hundía en el mar con una lentitud…
Yo nunca imaginé que esa noche cambiaría algo tan profundo dentro de mí. Mi primo me había invitado a su fiesta en el fondo de casa, esa que organizaba cada año el…
La luz azul del celular iluminaba la cara de Lucía mientras se recostaba contra los almohadones, los pies descalzos apoyados en el colchón, el cabello suelto sobre los…
La lluvia golpeaba las ventanas del hotel como si quisiera entrar, pero no lo hacía. Dentro, el aire era cálido, cargado del olor a madera pulida, jabón de lavanda y el…
La luna no iluminaba el jardín; lo besaba. Con una suavidad que parecía hecha de plata líquida, sus rayos deslizaban sobre las hojas de la enredadera de luna, una planta…
La primera vez que el vecino me llamó por mi nombre fue cuando supe que algo iba a cambiar. Yo vivía en el depto. 3B, él en el 3A —un tipo alto, moreno, de ojos oscuros…
Me lo encontré en la esquina de Corrientes y Sarmiento, bajo la lluvia fina de esos días de fin de verano que parecen no querer terminar. Vio mi mirada, me reconoció al…
La casa de la prima Lety estaba llena de risas, mariachis y el olor a chicharrón prensado que flotaba en el aire como un preludio de festejo. Diego, con su camisa blanca…
La luz de la luna entraba por las rendijas de las cortinas, dibujando líneas plateadas sobre la alfombra desgastada del living. Lucas había invitado a Mariana y a Diego…
La lluvia no caía con furia, sino con paciencia, como si hubiera decidido que merecía escuchar antes de actuar. En la esquina de la calle 23 y la avenida Córdoba, bajo…
La primera vez que la vi, estaba lloviendo a cántaros en la terraza del bar El Mirador, en el último piso del edificio que daba al río. Yo me había quedado hasta tarde…
Yo tenía veinticuatro años y ella, cuarenta y nueve. No era una edad cualquiera: era una distancia de veinticinco años, una brecha que en la calle se notaba en la forma…
Yo tenía veinticuatro años cuando la vi sentada en la mesa de la esquina del pequeño café, entre las sombras del ventanal que daba a la calle tranquila de la colonia…
El sol se hundía tras las palmas de Cabo San Lucas, pintando el cielo con tonos de melón maduro y miel dorada. En la terraza del viejo hotel colonial, entre macetas de…
La primera vez que lo vi en pantalla —una cara borrosa por la cámara baja, apenas iluminada por la luz de su escritorio—, me dije que era solo una coincidencia. Un error…
La llave de metal frío me quemaba en la palma, como si hubiera estado expuesta al sol de pleno mediodía en la avenida Insurgentes. La guardé en el bolsillo trasero de mi…
La cámara de laptop de Valentina parpadeó una vez, dos, y luego se iluminó con suavidad. En la pantalla, el rostro de Mateo apareció como un faro que atravesaba la…
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