El contrato del sótano
Claudia entró al sótano con los ojos vendados y las muñecas atadas con una cinta de satén negro. No temblaba. Sabía a quién enfrentaba. Sabía lo que esperaba. Y, sobre…
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Sexo oral.
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Claudia entró al sótano con los ojos vendados y las muñecas atadas con una cinta de satén negro. No temblaba. Sabía a quién enfrentaba. Sabía lo que esperaba. Y, sobre…
La lluvia golpeaba suave contra los vidrios del apartamento de la calle 13, en el barrio San José, mientras el cielo se ponía de un gris plomizo que recordaba al humo de…
La luz del sol se deslizaba por las rendijas de los estores semicerrados del estudio, dibujando rayas doradas sobre el suelo de roble pulido. El aire olía a madera…
Apenas crujieron las tablas del piso al entrar, supe que algo iba a cambiar. El silencio del lugar —esa especie de eco hueco que solo tienen las casas abandonadas desde…
La luz del amanecer le entraba por la ventana como un dedo lento, acariciando el contorno de su espalda. Camila estaba despierta, pero no se movía. El calor del cuerpo…
La lluvia golpeaba el techo como si quisiera entrar, y Fernanda se abrazó más fuerte al cobertor, escuchando el silencio que se había instalado en la casa. Su hermano,…
La habitación olía a tabaco viejo, a sudor ligero y a la piel húmeda del verano que se colaba por la ventana entreabierta. No había aire acondicionado, solo un…
Yo no pensaba que iba a terminar en su cama. Pero Dani tenía esa manera de mirar, como si ya supiera lo que yo iba a hacer antes de que yo mismo lo supiera. Y yo, con…
La luz del amanecer se colaba por las rendijas de las persianas, tibio y espeso como miel derretida. Sol y calor se arrastraban sobre la piel de Valeria, que aún dormía…
Yo nunca creí que el mar me iba a devolver algo más que sal en la piel y cicatrices en el alma. Pero ese día, cuando el *Isla de los Pinos* atracó en Veracruz, y vi a mi…
La lluvia golpeaba el techo de la casa como si tuviera prisa, como si cada gota quisiera llegar al suelo antes de que se le acabara el coraje. Camila estaba sentada en…
Yo nunca pensé que iba a terminar así. Me llamo Julián, tengo 34, vivo en el piso 7 del edificio de la calle 17 con 52, y mi vecina, Camila, es la que siempre me deja el…
La casa de los Padilla olía a mole negro, café recién hecho y esa mezcla de sudor, tabaco y perfume barato que solo se da en las reuniones familiares de los sábados.…
La música sonaba fuerte, pero no molesta: un bombo que vibraba en el pecho y un bajo que hacía tambalear las botellas de aguardiente sobre la mesa de plástico. El cielo…
Volví a casa a las ocho y pico, con las llaves temblando un poco en la cerradura. No era por la ansiedad, no —era por lo que me había pasado en el trabajo, sí, pero más…
Eran las once y pico de la noche, y el aire en el barrio La Candelaria olía a jazmín y lluvia cerca de venir. Fernanda, sentada en el banco del parquecito de su…
La luz del sol aún no había subido del todo por la cuesta de Montecristi, pero en la cocina de la casa vieja de El Poblado ya se sentía el calor. No el del sol, sino el…
Yo nunca imaginé que aquella fiesta en la finca de mi cuñado, en el sur del Valle, iba a cambiar mi vida. Eran las once de la noche, el sol ya se había metido detrás de…
La lluvia golpeaba con fuerza contra las ventanas del edificio abandonado de la avenida Insurgentes, ese lugar que nadie recordaba haber visto funcionar, pero que ahora,…
Yo soy el tipo que siempre se acuesta temprano, el que se duerme con su mujer abrazado, respirando su pelo de lavanda y el calor de su piel. Mi esposa, Lorena, es…
La puerta del departamento 3B crujía como siempre, esa madera vieja quejándose cada vez que alguien la abría, y vos sentís el mismo escalofrío que cuando tenés trece…
La tarde se derramaba por las ventanas del apartamento de Valeria, tibio y lento como miel. Ella estaba sentada en el borde de la cama, los pies descalzos apoyados en el…
La lluvia golpeaba suave contra los vidrios del departamento de Mariana, en Belgrano R., mientras ella se recostaba sobre el colchón, el celular apoyado en el pecho, la…
La puerta del apartamento 3B se abrió con un crujido suave, y ahí estaba ella, de pie en el umbral, con una botella de vino en una mano y una sonrisa tímida que le…
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