Lo que pasó en la cocina de su casa
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento del quinto piso mientras él colgaba la chaqueta en el perchero del hall. Ella ya estaba allí, de pie…
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Sexo oral.
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La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento del quinto piso mientras él colgaba la chaqueta en el perchero del hall. Ella ya estaba allí, de pie…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de los persianas cerradas, dibujando rayas doradas y pálidas sobre el piso de madera envejecida. En el centro de la…
Yo soy Tomas León, y esta es la verdad, sin envoltura ni miedo: la primera vez que le pedí a Valeria que me arrodillara frente a mí, no fue por capricho. Fue por…
Yo siempre he sido clara: los hombres jóvenes me vuelan la cabeza. No por inocencia ni torpeza, sino por ese fuego que les arde en los ojos cuando aún no han aprendido a…
Yo nunca creí que algo tan absurdo pudiera volverse tan caliente. La primera vez que vi a Valeria con los aretes —sí, plátano, como los de plátano macho, dorados,…
La luz del atardecer se colaba por las ventanas del living de Valeria, pintando de dorado las paredes blancas y el sofá de cuero gris. Ella estaba sentada en el borde,…
Era viernes, 13 de junio, y la humedad de Buenos Aires se pegaba al cuerpo como un trapo mojado. Tomas tenía treinta y pocos, camiseta de algodón empapada en sudor, y se…
Nunca creí que llegaría a estar allí. No por el lugar —una casa moderna, de vidrio y madera, al borde del lago, rodeada de pinos que susurraban con el viento—, sino por…
Yo ya la había visto antes.每次 subía las escaleras del edificio, con sus jeans ajustados y su camiseta blanca, el pelo negro recogido en un choncho desordenado. Se…
Ayer, mientras preparaba café, sentí el mismo calor que hoy —no en el aire, ni en la taza, sino en la forma en que tu mirada se deslizó por mi espalda cuando creíste que…
La casa olía a pintura fresca y madera recién lijada. Mateo, aún con las manos manchadas de polvo y el sudor pegándole la camiseta a los hombros, cerró la puerta del…
La tarde en Medellín se derretía como caramelo en la piel: calurosa, pegajosa, dulce. En el rincón de *La Esquina del Viento*, un café de barrio con paredes de ladrillo…
Yo nunca busqué el dolor. Lo evitaba como quien evita un trueno en pleno verano. Pero ella, esa mujer que apareció como una brisa entre los muelles de Cartagena, me lo…
No sabía que el cuerpo de alguien más podía ser un país entero que descubrir. Lo vi entrar al cuarto con la camisa aún mojada del baño, el agua goteando por su pecho,…
Nunca supe si ella quería que la descubriera o que la descubriera sin saberlo. Todo comenzó con una cuerda. No una cuerda cualquiera: una cinta de seda negra, gruesa,…
Vos sabés cómo es cuando te paga el jefe un viernes a las 13:30 y vos ya estás en el subte con la camisa por fuera, la corbata aflojada, y el cerebro en modo “cero…
Fue un jueves lluvioso de mayo, el cielo parecía derramar todo lo que guardaba en la ciudad, y yo estaba atrapado en mi apartamento, con el aire acondicionado haciendo…
La noche del viernes se le puso tensa a Medellín. Llovía con esa intensidad propia de la estación, gotas grandes que golpeaban el techo de chapa del departamento de los…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas de la librería *Páginas Abiertas* cuando Elena cerró la puerta tras el último cliente. Tenía 49 años, cabello castaño…
Yo tenía veinticuatro años, con verga fresca, testículos tiesos de tanto andar con camiseta pegada y sudor en las axilas, y la mente llena de tetas pequeñas y rubias que…
La casa de los Padilla olía a café recién hecho, a humo de cigarro apagado y a sudor seco de verano. Renata se miró en el espejo del baño, se ajustó la franela holgada…
La noche se le hizo eterna a Adriana. Acostada en su cama, con las sábanas revueltas y el cuerpo aún caliente, no podía dejar de pensar en la verga de Emiliano…
La luz del garaje parpadeaba como si le costara trabajo mantenerse encendida, y el aire olía a aceite viejo, cuero quemado y sudor reciente. Lucía entró con los ojos…
Vos sabés que siempre fui el más callado, el que se quedaba en la esquina con una birra fría y mirando. Ellas, las primas, siempre fueron el centro: risas agudas,…
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