El Sabor de la Paciencia

El Sabor de la Paciencia

@tomas_leon ·5 de junio de 2026 · ★ 4.3 (33) · 159 lecturas · 3 min de lectura

La tarde se derramaba por las ventanas del apartamento de Valeria, tibio y lento como miel. Ella estaba sentada en el borde de la cama, los pies descalzos apoyados en el suelo de madera, los ojos fijos en la pantalla del celular pero sin ver nada. El sonido del llavero de Daniel sonó en la cerradura, y su respiración se aceleró apenas. Él entró, la camiseta manchada de polvo del trabajo, los pantalones aún con la etiqueta de la lavandería, y una sonrisa cansada que se le desdibujó en cuanto la vio.

—¿Qué te pasó, nena? —preguntó, dejando la mochila en el suelo.

—Nada —respondió ella, levantándose con lentitud, los dedos desabrochando el primer botón de su blusa—. Solo pensé en cómo me gustaría que hoy me mamaras como cuando nos conocimos.

Daniel se quedó quieto. No era una petición inusual, pero sí una que Valeria solía hacer cuando quería algo más que placer: quería control, quería entrega, quería que él la *viera*.

—¿Así, de entrada? —preguntó él, acercándose, las manos ya en sus caderas.

—Sí —dijo ella, inclinándose hacia adelante para desatarle los cordones de los zapatos—. Sin prisa. Que me sienta cada segundo.

Se levantó, se quitó la blusa y la dejó caer sobre una silla. Bajo ella, un sujetador de encaje negro dejaba ver la curva de sus pechos, hinchados ya por la expectativa. Daniel no se apresuró. Se sentó en la cama, la tomó de la muñeca y la ayudó a sentarse frente a él, entre sus piernas. Luego, con calma, le subió la falda hasta la cintura.

—Te olvidaste de la bragas —susurró él, pasando el pulgar por el borde del encaje.

—Quería que las sintieras al deslizarte —respondió ella, inclinando la cabeza hacia atrás, exponiendo el cuello—. Pero hoy las quiero puestas… hasta que yo diga.

Él sonrió. Esa pequeña rebelión, esa espera calculada, lo volvía loco. Con los dedos, enganchó los tirantes de las bragas y las bajó con lentitud, revelando el vello suave, el labio inferior ya húmedo y ligeramente hinchado. No tocó el clítoris aún. En cambio, pasó la lengua por su muslo interno, un trazo seco y cálido, mientras ella soltaba un suspiro ahogado.

—¿Así te gusta? —preguntó él, alzando la vista.

—Sí… pero no tanto. Mámela. Que sienta tu boca, no tu lengua.

Daniel no necesitó más. Se inclinó, abrió los labios y la engulló de golpe, hasta la raíz. Valeria arqueó la espalda, las uñas clavándose en sus hombros. Él no se apresuró. La tomó con cuidado, la sostuvo como si fuera la única cosa que importaba en ese momento, y comenzó a mamarla con una cadencia lenta, profunda, hasta que sus manos comenzaron a temblar.

—Daniel… no… no así… —balbuceó ella, pero no era una queja, era una súplica disfrazada—. Que me mames el clítoris… que lo lamas como cuando te dije que no te acercaras a mí en la fiesta de mi hermana.

Él soltó un gruñido y retiró la boca. Con la punta de la lengua, rozó el clítoris, luego lo chupó con suavidad, sin presión, como si lo estuviera saboreando. Valeria gimió, más fuerte esta vez, y empezó a mover las caderas, buscando más.

—No te muevas —ordenó él, tomándole las muñecas y llevándolas sobre su cabeza—. Déjate llevar.

Y entonces la tomó de nuevo, esta vez con más fuerza, hundiéndole los dedos en los muslos mientras la chupaba con una voracidad que no ocultaba el cariño. Le mordisqueó el clítoris, lo succionó, lo lamió en círculos, hasta que Valeria dejó de contenerse y gritó su nombre, una, dos, tres veces, mientras su cuerpo se estremecía como hojas al viento.

Cuando por fin se separó, ella estaba sudorosa, el pelo pegado a la frente, los labios entreabiertos. Daniel se levantó, se quitó la camiseta, y se inclinó para besarla en la boca, compartiendo su propia saliva con ella.

—¿Te gustó? —preguntó.

—Sí —dijo ella, sonriendo—. Pero mañana… quiero que me mames otra vez.

—¿Otra vez? —rió él—. ¿Y qué me vas a ofrecer esta vez?

—La misma promesa que hoy —susurró ella, acariciándole la barba—. Paciencia. Y ganas de más.

También en: ParejaRomántico

¿Te ha gustado? Valóralo

4.3 · 33 votos
Reportar
Compartir

También en Oral