El tren de las cuatro y media
Me llamo Lucía, tengo cuarenta y nueve, y aunque ya no uso tacones de aguja ni me pinto los labios como en los años 2000, sigo teniendo esa chispa que no se apaga con el…
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Mujeres maduras.
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Me llamo Lucía, tengo cuarenta y nueve, y aunque ya no uso tacones de aguja ni me pinto los labios como en los años 2000, sigo teniendo esa chispa que no se apaga con el…
La fiesta de la colonia San Ángel ese año fue un caos de luces parpadeantes, música mariachi a todo volumen y el olor a churros quemados mezclándose con el humo del…
La casa de piedra y madera, entre los cerros de Xochimilco, olía a incienso de copal y sudor recién salido. Lluvia de ojos oscuros y labios húmedos, sentada en el borde…
La luna llena bañaba la bahía de las estrellas como si fuera un espejo de plata líquida. En la península de Santa Marta, donde el mar Caribe besaba la montaña con una…
Me llamo Lucía y vivo en ese edificio de once pisos que todos conocemos pero nadie comenta: los muros están descascarados, el ascensor gime como un animal herido y el…
La habitación estaba envuelta en la luz dorada de la tarde, filtrada por las persianas de bambú que dejaban pasar rayos cálidos como cuchillas finas sobre el suelo de…
La luz del atardecer se derramaba por los ventanales del departamento de Lucía, bañando en un dorado espeso los papeles esparcidos sobre el escritorio de roble, el…
La casa olía a naranjas asadas y vela de vainilla. Luís había insistido: “Hacé algo fácil, Valeria, que no quiero liarme con la cocina”. Pero ella sabía que no se…
La casa de la abuela seguía oliendo a canela y tierra mojada, pero eso era lo único familiar. Lalo se secó el sudor de la frente con la manga de la camiseta y miró por…
Vivo en el cuarto piso, número 4B. Ella, en el 4C. Desde que me mudé hace tres meses, la había visto apenas: una silueta veloz entre la cocina y la puerta, con bermudas…
Vos sabés cómo es eso: cuando el calor del verano se mete por los vidrios como una mano tibia que insiste, y el aire se vuelve denso, pegajoso, casi sólido, como si cada…
Me lo encontré en la esquina de Corrientes y Sarmiento, bajo la lluvia fina de esos días de fin de verano que parecen no querer terminar. Vio mi mirada, me reconoció al…
La casa de la prima Lety estaba llena de risas, mariachis y el olor a chicharrón prensado que flotaba en el aire como un preludio de festejo. Diego, con su camisa blanca…
Yo tenía veinticuatro años y ella, cuarenta y nueve. No era una edad cualquiera: era una distancia de veinticinco años, una brecha que en la calle se notaba en la forma…
Yo tenía veinticuatro años cuando la vi sentada en la mesa de la esquina del pequeño café, entre las sombras del ventanal que daba a la calle tranquila de la colonia…
El sol se hundía tras las palmas de Cabo San Lucas, pintando el cielo con tonos de melón maduro y miel dorada. En la terraza del viejo hotel colonial, entre macetas de…
La noche en Villa de los Ríos caía suave, cargada de humedad y el canto de los grillos. Mariana, de treinta y dos años, con la piel morena y los ojos oscuros como el…
Yo, Renata, cuarenta y nueve, con veinte años más que él, no creí que aquella tarde de viernes en el café de la esquina de la 7ª con la 32 cambiaría mi ritmo cardíaco…
Yo tenía cuarenta y nueve años cuando lo vi por primera vez en la esquina de la calle 70 con Carrera 15, sentado en la mesa de atrás del café, con esos ojos que no…
La primera vez que Elena abrió la puerta con esa sonrisa que no era del todo inocente, Diego tenía veinticuatro años y ella, cuarenta y nueve. Él acababa de mudarse al…
La noche del viernes en Medellín olía a lluvia cerca, pero no llovía aún; el cielo se mantenía en vilo, cargado, como el deseo que se acumula sin descargarse. En el…
La casa de la señora Valeria, en el barrio El Prado, olía a arepas recién hechas, ron con panela y sudor de gente buena. Era el cumpleaños número 36 de Valeria, y como…
La lluvia golpeaba con fuerza las ventanas del *Café La Esquina*, en el centro de Medellín, cuando él cruzó la puerta con el pelo empapado y una sonrisa torcida que le…
La lluvia golpeaba suave sobre el cristal del bar *La Esquina*, ese lugar de madera envejecida y luces tenues donde los amigos de siempre se encontraban a desahogarse…
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