Lo que pasó cuando mi vecina de la 3A me pidió ayuda con el foco del techo
La luz del atardecer mexicano se colaba por la ventana del pasillo del departamento 3A del edificio “Las Acacias”, tibia y amarillenta, como miel derramada sobre madera…
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Mujeres maduras.
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La luz del atardecer mexicano se colaba por la ventana del pasillo del departamento 3A del edificio “Las Acacias”, tibia y amarillenta, como miel derramada sobre madera…
Yo tenía veintitrés años, con la piel tersa, las nalgas firmes y el cuerpo que aún no había aprendido a rendirse. Él tenía cincuenta y uno, con la barba bien recortada,…
Esa noche, el cielo de Medellín estaba cargado de nubes grises que amenazaban con soltar una llovizna tibia, pero yo no sentía el aire frío ni el olor a mojado que subía…
La lluvia fina de mediodía le humedecía los hombros a Mateo mientras caminaba bajo el toldo de lona del Café de las Ocho. Tenía veinticuatro años, piel morena clara,…
La primera vez que la vi en la oficina, pensó que era solo otra joven atractiva que entraba al departamento de diseño. Yo, Manuel 24 años, con la espalda recta, los ojos…
La primera vez que Santiago la vio sin intención de hacerlo fue un miércoles a las 6:47 p.m., mientras colgaba la ropa en el tendedero del balcón. Ella estaba en el…
La terraza de la quinta de los Mena olía a jazmín marchito, café quemado y sudor de hombre que ya llevaba dos horas con la camiseta empapada. Carlos, el dueño, había…
Yo soy Renata, tengo 49 años, y hoy voy a contárselo tal cual, sin vergüenza ni disimulos. No es que me arrepienta, ni que haya hecho algo malo. Es solo que, a veces, la…
La lluvia golpeaba suavemente contra los ventanales del viejo auditorio, un edificio decrépito convertido en sala de ensayos por un grupo de artistas independientes.…
La primera vez que notó el calor en sus ojos fue un jueves de mayo, cuando él pasó frente a su ventana con una bolsa de plástico llena de verduras y una camiseta mojada…
Yo soy Clara, tengo veintitrés años, y hasta hace poco creí que ya había visto todo lo que el deseo podía ofrecerme. Hasta que conocí a Luis. Él tiene cincuenta y dos, y…
La primera vez que la vi en el lobby del hotel Alvear, con ese traje de viaje gris oscuro y los tacones altos que le marcaban la cadera como una promesa, pensó que era…
Aún recuerdo el olor a café recién hecho cuando abrió la puerta esa tarde. No era la primera vez que la veía en el vestíbulo, ni siquiera la primera vez que…
El lunes por la mañana, cuando entré a la oficina con el café aún pegado a la garganta, no tenía ni idea de que aquella semana cambiaría mi vida para siempre. Lucía era…
Yo no creí que llegaría a hacerlo. No por vergüenza, no por moralidad, sino por miedo: miedo a romper la familia, a que mi hermano lo supiera, a que la mirara de otra…
La luz del farol de la esquina temblaba suavemente con el viento de junio. Yo, Daniel, 24 años, con la piel aún fresca de haber salido del gimnasio y el cabello húmedo…
La casa olía a ajo, aceite de oliva y pan recién tostado. Valentina se inclinó sobre la encimera, los codos apoyados, el delantal de algodón blanco ceñido a la cintura,…
La puerta del departamento se abrió con un suave clic, como si el aire mismo respirara aliviado. El hombre de fuera, de pie en el rellano del quinto piso del edificio de…
La brisa del Pacífico entraba por la ventana abierta del barco pesquero *El Albatroz*, trayendo consigo el olor a sal, a algas y a motor diesel humeante. Estaba a punto…
María Fernanda tenía treinta y dos años, piel morena clara que se doraba con el sol de Medellín, y un cuerpo que, aunque ya no era el de los veinte, había madurado como…
La lluvia golpeaba suavemente contra las vitrinas de *Páginas y Sombras*, una librería antigua y casi olvidada en el barrio de Roma Norte. A las 21:47, él entró por…
A veces, la soledad no es ausencia, sino presencia excesiva de uno mismo. Esa mañana, el sol entraba por la ventana del estudio como un invitado incómodo: insistente,…
La luz del atardecer se colaba por las persianas de madera del estudio de Federico, dejando rayas doradas sobre el piso de terracota y acariciando los bordes de los…
La primera vez que vi a Jesús, estaba sentado en el bar de la esquina, tomando un tequila doble como si le doliera el estómago, pero sus ojos no estaban en el vaso.…
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