Lo que pasó en el ascensor
Recuerdo el olor a lluvia en el aire cuando subí al ascador. Era viernes, casi medianoche, y el edificio estaba en silencio absoluto. Yo, con la camisa un poco arrugada…
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Relatos heterosexuales en general.
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Recuerdo el olor a lluvia en el aire cuando subí al ascador. Era viernes, casi medianoche, y el edificio estaba en silencio absoluto. Yo, con la camisa un poco arrugada…
La lluvia empezó a las ocho y media, cuando ya la ciudad se había desinflado como un globo hueco tras el rush hour. Gotas gruesas golpeaban el cristal del balcón del…
La tarde en Guadalajara se deshacía suavemente, como la miel que se escurría entre los dedos de Leticia mientras pelaba naranjas en el patio trasero de la casa de su…
La luz del atardecer se deslizaba por los edificios como una lengua tibia, dorada y lenta, acariciando los cristales polvorientos del departamento 504 del edificio…
La lluvia golpeaba con ritmo tenso los cristales del balcón del Edificio Cóndor, en el corazón de Medellín. Valeria bajó la mirada al reloj: 19:47. Cinco minutos de…
Llovía cuando me encontré con él en la esquina de la calle 23 y la avenida 6. No era una lluvia cualquiera: era esa tormenta caribeña que se lanza con fuerza, como si el…
La primera vez que vi a Mateo en la fiesta de cumpleaños de su prima Lucía, me di cuenta de que no era como los demás. No porque fuera más alto, más guapo o más rico…
La noche cayó suave sobre el río, con una brisa salada que olía a diesel y a lluvia cercana. En el muelle número 7, donde las luces de los barcos mercantes se reflejaban…
La casa de la calle Serrano estaba ardiendo. No por el calor del sol de enero que pegaba fuerte en los vidrios, sino por el cuerpo a cuerpo que se desató alrededor de la…
Nunca imaginé que un masaje me fuera a descomponer el alma como aquel. Fue en uno de esos locales del centro de Guadalajara, esos que anuncian terapias reikistas y…
La primera vez que la vi, estaba lavando los vidrios del balcón. Yo estaba en el piso de enfrente, con una taza de café humeante y los codos apoyados en el alféizar de…
Fue en una casa prestada, al sur de Oaxaca, donde el aire no se mueve y el calor pega la ropa al cuerpo como una segunda piel. Yo llevaba un vestido ligero de algodón,…
El departamento del 403 llevaba semanas en silencio, con las cortinas cerradas y un cartel de "Se Renta" amarillo colgado torcido en el balcón. Doña Leticia, de…
La casa de la playa tenía ese aire de abandono que solo adquieren los lugares después de un verano prolongado. Las persianas de madera estaban medio cerradas, la arena…
El sol de la tarde se colaba entre las cortinas blancas del estudio, dibujando rayas de luz dorada sobre el suelo de madera. El aire olía a eucalipto y a piel caliente.…
A las siete y media de la tarde, con el sol todavía colándose entre las persianas de madera, Sofía dejó la puerta entreabierta mientras desarmaba cajas en su nuevo…
Fue un viernes de mayo cuando lo conocí, con las nubes bajas sobre la ciudad y el aire espeso de humedad. Yo estaba en el tercer piso del edificio viejo de la avenida…
Yo nunca creí que algo así me fuera a pasar a mí, de verdad. Si me hubieran dicho hace un mes que iba a terminar desnudo en la cama de mi vecina, riéndome entre besos,…
Yo nunca creí que algo así me fuera a pasar, de verdad. Uno piensa que esas cosas solo pasan en las novelas o en las películas, donde todo es muy teatral, con música de…
Yo nunca creí que un día iba a coger entre cajas de cartón, con el polvo de los muebles viejos en la boca y las nalgas sudadas pegadas al piso de madera, pero aquí…
Hace tres veranos, cuando el calor se clavaba como una espina en el aire y el sol fundía los bordes de las calles de Cartagena, conocí a Mateo en la terraza de un viejo…
En Medellín, cuando el sol se traga las montañas y el aire se espesa con el aroma de aguacate maduro y humo de chimenea, en el barrio de El Poblado, no el nuevo con…
La primera vez que notó el olor fue un miércoles a las ocho y pico, cuando bajaba el basurero. Ella estaba en el rellano del quinto, frente a su puerta, con una bolsa de…
Yo nunca quise mudarme al edificio de la esquina, ese de ladrillo visto y ventanales oscuros que parece sacado de una novela barata de misterio. Pero la vida, chingada…
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