El sabor del café y el sal en la piel
La primera vez que noté su mirada fue a las 9:47 de la mañana, entre el estruendo de la cafetería del centro y el olor a café recién hecho y pan frances recién sacado…
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Testimonios en primera persona.
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La primera vez que noté su mirada fue a las 9:47 de la mañana, entre el estruendo de la cafetería del centro y el olor a café recién hecho y pan frances recién sacado…
Vos tenés que saber que no fue por casualidad. No fue ese tipo de cosas que pasan cuando estás medio borracho y sin rumbo, buscando un alivio rápido en el primer cuerpo…
La puerta del fondo del edificio antiguo, esa que nadie más usaba salvo los viernes a las cuatro, se abrió con un suspiro de bisagra envejecida. Lucía ya estaba adentro,…
La lluvia golpeaba suavemente las ventanas del apartamento de Valeria como un susurro insistente, un ritmo constante que marcaba el paso del tiempo mientras el cielo se…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento en la colonia Roma, como un ritmo constante que marcaba el tiempo fuera de la rutina. dentro, en el…
Me despojo de la ropa con lentitud consciente, como quien desdobla un manuscrito antiguo: cada pliegue, cada botón, cada cierre que se rendirá con un clic seco. La luz…
La primera vez que entré al estudio, el aire olía a cedro y a papel envejecido. No había ventanas, solo luces tenues que se posaban como si tuvieran miedo de tocar…
Yo no era de las que andan buscando líos. Soy casada, con dos hijos pequeños, y mi vida transcurre entre las tareas de la casa y el trabajo en la peluquería de mi…
La primera vez que lo vi en la pantalla del celular —no su cara, claro, solo el nombre que puso: *Santi.el.jardinero*— pensée que era un error. Me había equivocado de…
Sí, lo confieso: desde que me mudé a este edificio, cada que subía las escaleras hacia el tercer piso, sentía el calor de sus ojos por la rendija de la puerta…
La casa de Valeria quedaba en un callejón tranquilo de Coyoacán, entre muros encalados con manchas de humedad y macetas de geranios rojos que sangraban color bajo el sol…
Luz dio un suspiro mientras cerraba la puerta del estudio. El aire estaba cargado del olor a papel viejo, tinta seca y la ligera humedad del verano que ya se insinuaba…
Me llamó a las 2:17 de la madrugada. No sonó el celular: vibró en la mesa de noche, como un latido ahogado. Lo tomé sin prender la luz y vi su nombre: *E*. No dijo…
La puerta se abrió con un crujido seco, como si el marco estuviera cansado de tantos años en el mismo sitio. Santiago entró con las llaves que le había prestado…
La primera vez que lo vio —no lo vio en persona, claro— fue por error. Ella estaba buscando una canción vieja de Luis Miguel, esa que le gustaba cantar en la ducha…
La luz del atardecer se deslizaba por los ventanales del quinto piso como una caricia lenta, dorada y cálida, rozando el borde de las macetas con plantas silvestres que…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del café cuando entraste, con esa chaqueta mojada y el cabello castaño pegado a la frente, como si el cielo te hubiera…
Yo no soy de esas que buscan líos en el trabajo. Soy Natalia, 32 años, contadora, ordenada, responsable, con dos hijos pequeños y un marido que ya no me mira como antes.…
Recuerdo cada detalle como si aún estuviera allí, con el viento cálido de junio entrando por la ventana entreabierta del sótano, y ese olor a sudor, perfume barato y…
Ella se sentó en el asiento de la ventanilla, la espalda recta, el bolso de cuero apoyado sobre las piernas, los ojos fijos en el horizonte que se deslizaba tras el…
La música latía como un corazón acelerado, pesada, sudorosa, pegándose a la piel mientras yo me recostaba en el sofá de terciopelo rojo, con la falda subida hasta la…
Sí, fue en la cocina. No en la cama. No en el sofá. En la cocina, con los olores de la cena aún colgando en el aire —ajo, tomate, ese toque picante de chile habanero que…
El sol ya se había metido detrás de los cerros de San Lázaro, pero el calor no bajaba: seguía pegado al cuerpo, húmedo, como una manta mojada. Mateo bajó del avión con…
La puerta del garaje se cerró con un suspiro ahogado, y yo me quedé ahí, en el umbral, con la botella de tequila en la mano y el corazón acelerado por la mezcla de…
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