El Sabor del Río
La noche caía sobre Buenos Aires como una manta húmeda, cargada de humedad y promesas no dichas. En el barrio de Palermo, entre luces tenues y el murmullo lejano de la…
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Ver las 29 categorías →Calor de trópico, ritmo en las caderas, piel que no se está quieta. Escribo el deseo con sabor a Caribe.
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La noche caía sobre Buenos Aires como una manta húmeda, cargada de humedad y promesas no dichas. En el barrio de Palermo, entre luces tenues y el murmullo lejano de la…
La primera vez que me lo puse fue un error —no por el vibrador, que era lindo, gris plata con un botón rosa que parpadeaba como un ojo cómplice—, sino por el lugar: en…
María, 23, con su falda corta de mezclilla y los pies descalzos sobre el sofá, cosía con concentración mientras la luz del atardecer se colaba por la ventana de su…
Me llamo Isabella, tengo treinta y dos años, y vivo en Guadalajara. No soy de esas que se esconden tras palabras suaves ni metáforas inútiles: soy directa, fuerte, y…
Eran casi las tres de la tarde cuando el sol le pegaba de lleno a la ventana del taller de costura del vecino, ese lugar donde todo el mundo pensaba que don Pedro —el…
La puerta del estudio de Daniel se cerró con un clic suave, pero el sonido le sonó a Isabella como una sentencia. No porque le diera miedo —mierda, ni se imaginaba lo…
La primera vez que vi a Valeria, en el gimnasio del edificio donde yo trabajaba como asesor financiero, pensé que era de las que solo se dejaban admirar desde lejos:…
La luz del atardecer se colaba por las ventanas del departamento de Mariana y Daniel como un hilo de oro líquido. Había llovido antes, y el aire still olía a tierra…
Esa noche, cuando el sol ya se había metido tras las montañas y el calor del verano mexicano se volvía más suave, sentí cómo el corazón me latía fuerte en el pecho. No…
La primera vez que la vi en la oficina, pensó que era solo otra joven atractiva que entraba al departamento de diseño. Yo, Manuel 24 años, con la espalda recta, los ojos…
Recuerdo el primer instante en que sentí su aliento rozándome el cuello: no fue una advertencia ni una invitación, sino un hecho, como el sol que emerge tras una nube.…
Yo nunca creí en magia. Hasta que la vi. Fue un error de navegación, o tal vez un llamado. El mapa del ferry que me llevaba a La Guaira tenía una raya roja que no…
Yo jamás pensaba que me iba a encontrar con *eso* esa noche. No sabía ni bien pisar el césped mojado de rocío, con el traje de baño mojado del río y el sol aún…
Era viernes y la humedad se metía por las ventanas como una caricia lenta, pegajosa, insaciable. En el barrio de Palermo, donde los árboles se besaban con el viento y…
Yo la vi por primera vez a las seis y media de la tarde, cuando el sol se colaba por el oeste como un puñado de brasa derretida. Estaba en mi apartamento —el tercero del…
La luz azul del celular iluminaba la cara de Lucía mientras se recostaba contra los almohadones, los pies descalzos apoyados en el colchón, el cabello suelto sobre los…
El sol se hundía tras las palmas de Cabo San Lucas, pintando el cielo con tonos de melón maduro y miel dorada. En la terraza del viejo hotel colonial, entre macetas de…
La noche en Villa de los Ríos caía suave, cargada de humedad y el canto de los grillos. Mariana, de treinta y dos años, con la piel morena y los ojos oscuros como el…
Yo nunca pensé que iba a terminar metida hasta el cuello en la bodega de Ramón, el vecino del fondo, con la verga de él metida hasta la garganta y el culo apretado…
La luz de la luna se colaba por las rendijas de las persianas de madera, cortando el cuarto en rayas doradas y azules, como si el cielo mismo estuviera jugando con su…
Me llamo Lucía, y aunque ya son veinte años viviendo en Medellín, ese calor de la mañana que entra por la terraza de mi apartamento en El Peñón me sigue sacando los…
La lluvia había detenido justo cuando Elena bajó del taxi, y el aire cargado de humedad le pegó a la piel como un abrazo inesperado. Se ajustó la falda plisada —cortada…
Nunca creí que algo así pudiera ocurrirme con Mariana. Si me lo hubieran dicho hace un mes, habría reído, alzado las cejas y dicho algo como: «¿Ella? Ni en sueños». Pero…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del pequeño club de salsa en el barrio de San Ángel, como si el cielo mismo asistiera al encuentro que se avecinaba.…
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