El juego del silencio en el sótano
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del loft de la zona alta de Medellín, mientras Isabela bajaba los peldaños de madera con pasos medidos, el sonido de…
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Ver las 29 categorías →Calor de trópico, ritmo en las caderas, piel que no se está quieta. Escribo el deseo con sabor a Caribe.
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La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del loft de la zona alta de Medellín, mientras Isabela bajaba los peldaños de madera con pasos medidos, el sonido de…
Yo siempre he sido clara: los hombres jóvenes me vuelan la cabeza. No por inocencia ni torpeza, sino por ese fuego que les arde en los ojos cuando aún no han aprendido a…
Yo siempre supe que Luis era diferente. No por lo evidente —que sí lo era— sino por esa manera tan suya de mirar, de guardar silencio cuando otros charlaban, de mover…
No sabía que el cuerpo de alguien más podía ser un país entero que descubrir. Lo vi entrar al cuarto con la camisa aún mojada del baño, el agua goteando por su pecho,…
La luz del sol se colaba por la ventana del cuarto trasero de la casa de Tlalpan, dorada y espesa como miel derramada sobre madera. Mariana, de veinticuatro años, con…
La primera vez que sentí su cuerpo pegado al mío bajo la tenue luz del velador fue un error. Un error del que no quise arrepentirme. Era viernes, fin de semana largo, y…
La primera vez que sentí su lengua en mi cuerpo fue bajo una tormenta que sacudía la ciudad como si le doliera el alma. Yo estaba sentada en el borde de la cama, con el…
Sí, sí, vos sabés quién soy. Yo soy la que vive en el cuarto piso, la de los maceteros colgados en la reja del balcón, con las flores que se me mueren por descuido y el…
Marcela cerró la puerta del departamento con un suspiro que no era del todo cansancio. El sol de la tarde se colaba por el balcón, bañando el piso de madera en un dorado…
La casa de Mateo estaba en la colonia Roma, un edificio antiguo con balcones de hierro forjado y ventanas que daban a un jardín de buganbilias moradas. Esa noche, el…
Sí, capaz suena raro escrito así, pero fue exactamente eso lo que pasó. Me comí a mi jefe. Y no en sentido figurado, carajo. Lo cogí con los dientes, con las uñas, con…
La primera vez que lo vi sentado en esa banca de madera bajo la pérgola del jardín trasero de la cafetería *La Esquina del Alma*, pensó que era un cliente más: hombre…
La casa de Valeria quedaba en un callejón tranquilo de Coyoacán, entre muros encalados con manchas de humedad y macetas de geranios rojos que sangraban color bajo el sol…
En la esquina del barrio La Candelaria, donde el sol se mete entre los balcones como un enamorado que no sabe cuándo retirarse, caminaba Valentina con su falda ceñida y…
La música latía como un corazón acelerado, pesada, sudorosa, pegándose a la piel mientras yo me recostaba en el sofá de terciopelo rojo, con la falda subida hasta la…
Era viernes, 13 de junio, y el calor de la Ciudad de México se metía hasta en los poros. Ismael, de veintidós años, recién salido de la universidad y aún viviendo con…
La luna estaba redonda y dorada, colgada como una perla recién extraída del vientre del mar. En la Playa de los Suspiros, donde el arena se volvía negra al atardecer y…
Yo nunca imaginé que mi primera vez fuera a ser en la cocina de la casa de mi tía, con el olor a achiote y plátano maduro aún pegado al aire, mientras afuera sonaba *La…
La luz del atardecer se colaba por las persianas entreabiertas del departamento en Coyoacán, teñía de miel las paredes blancas y el rostro de Valeria mientras ajustaba…
Siento su aliento en mi nuca antes de verlo entrar por la puerta. No necesito girarme: ya sé que es él, que lleva puesta la camisa negra abierta hasta el ombligo, los…
La primera vez que Mateo vio a Valeria con ese collar, supo que estaba jodido. Era una tarde de viernes en el sótano de su casa, convertido por ella en estudio…
Llovía cuando me encontré con él en la esquina de la calle 23 y la avenida 6. No era una lluvia cualquiera: era esa tormenta caribeña que se lanza con fuerza, como si el…
Nunca me había fijado en un hombre negro como se debe, hasta que llegó Malik al barrio. No era de por acá, hablaba un español con acento raro, medio cantadito, como si…
Hace tres veranos, cuando el calor se clavaba como una espina en el aire y el sol fundía los bordes de las calles de Cartagena, conocí a Mateo en la terraza de un viejo…
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