El Viento en la Escalera
Te vi subir las escaleras esa tarde, y me quedé quieto, con el vaso de fernet medio vacío en la mano, como si el tiempo se me hubiera petrificado en el umbral del…
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Mirar y ser visto.
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Te vi subir las escaleras esa tarde, y me quedé quieto, con el vaso de fernet medio vacío en la mano, como si el tiempo se me hubiera petrificado en el umbral del…
Yo nunca le había visto así. No es que Julia fuera una mujer que se escondiera tras ropa holgada o colores apagados —ella siempre tuvo ese jeitinho propio, ese jeito…
La lluvia no caía, se deslizaba. Una lluvia tibia, espesa, que se pegaba al cristal del barrio de Palermo Hollywood como una promesa mal guardada. Martín bajó del coche…
La primera vez que vi a Daniel con sus manos sobre las caderas de mi esposa, no sentí celos. Sentí algo más sutil, más profundo: una vibración en la nuca, como cuando el…
La luz del sol ya se había esfumado tras los cerros de Envigado, dejando un cielo teñido de púrpura y naranja, como una seda quemada por el fuego lento del atardecer. En…
La lluvia había comenzado a las siete y treinta y dos de la noche, justo cuando Sofía cerraba la puerta del supermercado tras de sí, arrastrando consigo el olor a…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento de Sofía y Mateo, como un susurro insistente que prometía prolongar la noche. Eran las nueve y media,…
La primera vez que vi a Ana y Mateo en la fiesta de Diego, no fue el cuerpo lo que me atrapó—fue el modo en que se miraban. No con esa urgencia de novatos, sino con la…
El ascensor se detuvo entre el piso 12 y el 13 con un chasquido seco, como un hueso quebrándose. Las luces parpadearon una vez, dos, y se mantuvieron tenues, apenas…
Me despojo de la ropa con lentitud consciente, como quien desdobla un manuscrito antiguo: cada pliegue, cada botón, cada cierre que se rendirá con un clic seco. La luz…
Claudia vivía en un departamento del décimo piso de un edificio viejo pero bien cuidado, con pisos de parqué y ventanas que daban al río. Vivía sola desde que se separó…
La brisa del Caribe entraba por las rendijas del barco de madera, cargada de sal, de humo de tabaco y de promesas que nadie había cumplido. Estaba anclado frente a Playa…
Nunca creí que un libro pudiera despertar algo más que ideas. Pero aquella tarde, entre los anaqueles polvorientos de la librería «El Rincón del Susurro», el polvo no…
Sí, lo confieso: desde que me mudé a este edificio, cada que subía las escaleras hacia el tercer piso, sentía el calor de sus ojos por la rendija de la puerta…
El sol se hundía tras el Malecón, tiñendo el cielo de naranja y púrpura, como si el mismo Dios hubiera echado un poco de añil y azafrán a la mezcla. El aire olía a sal,…
La lluvia de verano golpeaba suavemente contra los ventanales del loft de los Ríos, un espacio amplio y minimalista en el corazón de Ciudad de México, donde el concreto…
El tren que partía de la Ciudad de México hacia Oaxaca a las 21:30 era un viejo conocido de los viajeros que preferían el ritmo lento del hierro sobre las ruedas a las…
La lluvia golpeaba suavemente contra los ventanales del *Club de la Lluvia*, un espacio oculto tras una puerta sin señalización en el corazón de la ciudad, accesible…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de las persianas enrolladas, dibujando rayas doradas sobre la pared blanca de la habitación. Luís cerró la puerta con un…
La luz del extractor se encendió con un zumbido suave y parpadeante, iluminando la cocina en un tono amarillento y cálido. Fuera, la lluvia golpeaba con fuerza contra…
A mí nunca se me ocurrió que una tarde cualquiera de junio, con el calor pegándole al techo de zinc como si quisiera fundirlo, terminaría con las manos temblorosas y el…
La lluvia comenzó a caer sin previo aviso, como si el cielo hubiera decidido cerrar el día con un suspiro húmedo. Lucía apagó la pantalla del computador, estiró los…
La casa de los Mora estaba en el cerro de La Macarena, entre pinos y frescura de madrugada, con ventanas que miraban el río y un jardín donde los jacintos se inclinaban…
Recuerdo cada detalle como si aún estuviera allí, con el viento cálido de junio entrando por la ventana entreabierta del sótano, y ese olor a sudor, perfume barato y…
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