Lo que pasó en el sofá mientras llovía
La lluvia golpeaba el techo de la casa de los Álvarez como si fuera a derribarla, pesada, insistentemente, sin prisa pero sin pausa. Santiago y Mariana estaban en el…
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Primeras experiencias.
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La lluvia golpeaba el techo de la casa de los Álvarez como si fuera a derribarla, pesada, insistentemente, sin prisa pero sin pausa. Santiago y Mariana estaban en el…
La habitación tenía el silencio de los objetos bien guardados: muebles de madera oscura, alfombra gruesa que absorbía cada paso, y una luz cálida que se colaba por las…
Yo sabía que iba a pasar. Que después de los tres meses de cuarentena, de no tocarla, de verla amamantar a nuestro hijo con esa mirada de santidad y agotamiento, algo…
Nunca planeé nada. La idea de traicionar a Clara no se me ocurrió en un instante de debilidad, ni en una noche de insomnio ni de vino barato. Fue más sutil: una grieta…
Sí, lo sé, suena a chiste de fiesta de cumpleaños de un primo aburrido: “¿Una lavandería automática? ¿En serio?” Pero fue ahí, entre el ruido de las secadoras y el olor…
Yo tenía veintitrés años, el cuerpo aún fresco, pero ya con ganas de probar todo lo que la vida me había negado en mi crianza católica y recatada. Vivía en un…
La lluvia golpeaba con insistencia las ventanas del Camino Real Inn, ese hotel de paso en la carretera a Puebla que olía a limpieza industrial y café barato. Daniela se…
Sigo recordando el sonido de la música que se filtraba por las rendijas del pasillo como si hubiera ocurrido ayer, aunque ya han pasado tres meses. Esa noche no iba a…
Sí, lo sé: suena a chiste de fiesta de empresa, pero me pasó de verdad. Y no fue por alcohol, ni por la presión de la fiesta, ni por esa tontería de “ya nos conocemos…
Nunca había estado tan nervioso en toda mi vida. Sentado en el borde de la cama, con los guantes de látex negros apretados entre los dedos, sentía el latido de mi…
Yo no creí que llegaría a hacerlo. No creí que tendría el valor, la osadía, o simplemente la necesidad de cruzar esa línea. Pero fue así: una noche de calor húmedo y…
La luz del tren se deslizaba suave por los pasillos, como una lengua tibia que acariciaba las ventanas empañadas. Afuera, la lluvia golpeaba suavemente el cristal, pero…
La noche de La Candelaria se ponía pesada, cargada de humo de cigarros, cerveza barata y ganas de olvidar. El aire olía a humedad, a empanadas fritas que aún colgaban en…
La lluvia golpeaba suave contra las ventanas del bar cuando te vi entrar. No fue el trueno ni el viento lo que me hizo alzar la mirada, sino el silencio que trajiste…
Luisa entró a la ferretería «El Tornillo Feliz» a las 4:47 p.m., con el sol del mediodía calentándole el cuello y una bolsa de plástico con dos botellas de gaseosa y un…
La lluvia comenzó a las cinco y veinte de la tarde, justo cuando Camila cerraba la puerta del taller de costura donde trabajaba. No era una lluvia intensa, esa que…
La brisa del Caribe entraba por la ventana entreabierta del bus, traiendo consigo el olor a sal, a fruta madura y a tierra mojada del atardecer. El motor tosía su último…
La ciudad se hundía en un crepúsculo espeso, con nubes bajas que rozaban los techos de las casas del barrio San José, en Medellín. En el tercer piso del edificio número…
El sol ya se deslizaba por el horizonte cuando crucé la puerta del *Café del Faro*, un local pequeño, de madera oscura y ventanas empañadas por el salitre. Había llegado…
Era viernes y la humedad se metía por las ventanas como una caricia lenta, pegajosa, insaciable. En el barrio de Palermo, donde los árboles se besaban con el viento y…
Vivo en el cuarto piso, número 4B. Ella, en el 4C. Desde que me mudé hace tres meses, la había visto apenas: una silueta veloz entre la cocina y la puerta, con bermudas…
Vos sabés cómo es eso: cuando el calor del verano se mete por los vidrios como una mano tibia que insiste, y el aire se vuelve denso, pegajoso, casi sólido, como si cada…
La primera vez que sentí su aliento en el cuello, no era intención mía. Estábamos en el mirador de su casa en Cabo San Lucas, el sol se hundía en el mar con una lentitud…
Yo nunca imaginé que esa noche cambiaría algo tan profundo dentro de mí. Mi primo me había invitado a su fiesta en el fondo de casa, esa que organizaba cada año el…
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