El encuentro en la terraza del edificio
La primera vez que Elías la vio subiendo las escaleras del décimo piso con esa botella de aguardiente en una mano y una libreta de apuntes en la otra, pensó que era una…
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Hombres maduros.
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La primera vez que Elías la vio subiendo las escaleras del décimo piso con esa botella de aguardiente en una mano y una libreta de apuntes en la otra, pensó que era una…
La luz del atardecer se derramaba sobre la terraza del *La Esquina*, un bar humilde pero con alma, en la colonia Roma Norte. Las mesas de madera, los farolitos de papel…
Sí, vos sabés: era la vecina de enfrente, la que se mudó hace tres meses. Clara, 23 años, pelo rubio casi blanco, pechos grandes que se le marcaban bajo los tops…
Yo tenía 23, él 51. No era mi novio, ni mi jefe, ni siquiera un amigo cercano. Era don Rafael, el vecino del piso de arriba, el que siempre me saludaba con una sonrisa…
La primera vez que entré a la peluquería “La Esmeralda” fue por accidente: el espejo del tallerecho de la esquina estaba roto y no quería cortarme el pelo a oscuras, así…
La primera vez que la vi, me costó trabajo no dejar caer el marcador de la pizarra. Tenía veintitrés años, me dijo al final de la primera clase —yo, cincuenta y uno—, y…
María, 23, con su falda corta de mezclilla y los pies descalzos sobre el sofá, cosía con concentración mientras la luz del atardecer se colaba por la ventana de su…
Yo tenía veintitrés años, y él, cincuenta y uno. Sí, lo sé: la diferencia se sentía desde el primer momento, como un hilo invisible pero tenso entre nosotros. Aunque él…
La primera vez que vi a Valeria, en el gimnasio del edificio donde yo trabajaba como asesor financiero, pensé que era de las que solo se dejaban admirar desde lejos:…
La primera vez que lo vi en persona, tenía veintitrés y él cincuenta y uno. Ella, Mariana —mi amiga desde la universidad— lo presentó como «mi viejo, que siempre anda…
La primera vez que vi a Clara, pensé que era una estudiante de literatura que había perdido la rumbo. Tenía veintitrés años, puros ojos verdes y una manera de morderse…
Yo tenía veintitrés años, con la piel tersa, las nalgas firmes y el cuerpo que aún no había aprendido a rendirse. Él tenía cincuenta y uno, con la barba bien recortada,…
La terraza del edificio antiguo olía a café recién hecho, tabaco de cigarro y sudor seco. Camila tenía veintitrés años, piel morena clara como el café con leche, caderas…
Ella tenía veintitrés años, piel cálida como el cafécito recién pasado, ojos oscuros que parecían guardar secretos que aún no sabía que tenía, y una curva en la cintura…
El calor en Medellín era de perros, pegajoso y denso, pero en el Alto de la Cuadra, donde el viento soplaba más fresco y las nubes rozaban los techos, el clima no…
Yo soy Clara, tengo veintitrés años, y hasta hace poco creí que ya había visto todo lo que el deseo podía ofrecerme. Hasta que conocí a Luis. Él tiene cincuenta y dos, y…
Yo tenía veintitrés años, y él, cincuenta y uno. Sí, lo sé: treinta años de diferencia. Pero no fue un crimen, ni una aberración. Fue un desliz, un lapsus de calor y…
La primera vez que noté la mirada de Federico fue en la reunión trimestral. Yo tenía veintitrés, acababa de entrar como asistente de dirección y él, con sus cincuenta y…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del pequeño café de la esquina, ese lugar que solía ser de los estudiantes y que ahora, a los cuarenta y ocho años,…
Yo tenía veintitrés años, con la piel tersa, el cuerpo aún sin marcas, pero con el corazón ya gastado por tantas veces haber creído en tonterías. Él, Enzo, tenía…
Yo tenía veintitrés años y acababa de terminar la carrera de diseño. Mi madre me había regalado un viaje de despedida: una semana sola por el centro del país. Apenas…
La luz del atardecer se filtraba por las persianas de madera en el estudio de Leo, teñida de ámbar y polvo dorado. En el suelo, una colcha tejida a mano cubría el…
Yo era veintitrés, con una piel que aún no sabía que se marchitaría, y un cuerpo que parecía hecho para ser admirado, no para ser dominado. Él tenía cincuenta y dos, y…
Ella tocó su puerta a las once y pocos minutos después, ya estaba dentro, con el aliento cortado y los ojos brillantes como si hubiera corrido hasta allí. Tenía…
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