Lo que pasó en la fiesta de cumpleaños de mi tía
Yo, Diego, veinticuatro años recién cumplidos, con la vergüenza aún clavada en el pecho como un clavo oxidado, nunca pensé que un simple “hola” en una fiesta familiar…
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Mujeres maduras.
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Yo, Diego, veinticuatro años recién cumplidos, con la vergüenza aún clavada en el pecho como un clavo oxidado, nunca pensé que un simple “hola” en una fiesta familiar…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento del quinto piso mientras Mateo, de 24 años, bajaba el volumen del podcast que escuchaba. Había hecho…
La primera vez que Daniel vio a Renata, estaba colgando ropa en la terraza del quinto piso, esa que daba al sol de la tarde, con una camiseta ajustada que dejaba ver la…
Adriana Vargas, más conocida como Adriana_v en las redes donde subía sus fotos de ropa interior ajustada y videos coquetos con filtro de gatito, tenía treinta y dos…
La lluvia ligera pegaba a la ventana del tren regional como un beso tibio y persistente. Clara, de veinticuatro años con una mirada que ya había leído demasiados finales…
Nunca pensé que una sesión de *El amor en los tiempos del cólera* terminaría con mi corazón latiendo tan fuerte entre los senos y las piernas temblorosas, ni que la voz…
La puerta del apartamento 304 sonaba como un suspiro, apenas un roce de nudillos contra el metal pintado de verde oliva. Marco, medio desnudo con una toalla alrededor de…
La puerta de madera maciza se cerró con un clic suave tras ella, y el aire del estudio de yoga se volvió más denso, cargado de incienso y de promesa. Camille, de…
La casa de la abuela estaba en silencio, pero no era un silencio vacío. Era el tipo de silencio que huele a café recién hecho, a manteca de cerdo fría en el refrig, y a…
La casa de campo de los Abrego, en las afueras de Medellín, olía a tierra mojada, café recién hecho y madera vieja. Fernanda —32 años, morena, cadera ancha, piel suave…
La primera vez que lo vi, estaba sirviéndole café a mi hermana menor —una chiquilla de veinticinco que aún no entiende que el mundo no gira en torno a sus ganas de…
La primera vez que las vi, sentí un cosquilleo en la nuca como de advertencia. Eran botas de charol negro, de tacón grueso, con un borde de cuero desgastado por el uso,…
Apenas crujieron las tablas del piso al entrar, supe que algo iba a cambiar. El silencio del lugar —esa especie de eco hueco que solo tienen las casas abandonadas desde…
La mañana se levantó espesa, con ese calor pegajoso que en Medellín no perdona ni a las siete de la mañana. En el pasillo del edificio, el eco de pasos descalzos y cajas…
La luz del atardecer se derramaba tibia sobre la terraza de doña Rosa, esas macetas de plástico con albahaca y perejil, la silla de malla que crujía con cada movimiento,…
La ciudad respiraba con su ritmo habitual: el murmullo lejano del tráfico, el giro suave de los ventiladores en los balcones, el olor a lluvia que aún flotaba en el aire…
Yo soy el tipo que siempre se acuesta temprano, el que se duerme con su mujer abrazado, respirando su pelo de lavanda y el calor de su piel. Mi esposa, Lorena, es…
La luz del sol ya se había desvanecido entre los edificios de Polanco, dejando una penumbra cálida que se colaba por las rendijas de las persianas entreabiertas del…
A los cincuenta y dos, aprendí que el cuerpo no se deshace, solo se reescribe. Las líneas se suavizan, los contornos se vuelven más generosos, pero hay algo que no se…
Marcela cerró la puerta del departamento con un suspiro que no era del todo cansancio. El sol de la tarde se colaba por el balcón, bañando el piso de madera en un dorado…
El sol ya se había metido tras las sierras de Cuernavaca cuando las luces de las velas parpadeaban entre los palomares del jardín de la Tere. Había mariachis de baja…
Nunca pensé que una simple nota en el buzón de correo cambiaría mi vida. Yo, Elena, 47 años, viuda desde hacía cinco, con dos hijos ya mayores y una rutina tan ordenada…
Llovía desde las cinco de la tarde, una lluvia tibia y persistente que no dejaba respiro, solo el sonido de las gotas deslizándose por el cristal como dedos indecisos.…
La lluvia golpeaba con furia contra los ventanales del edificio de Belgrano, ese tipo de tormenta de junio que no avisaba, que te atrapaba en mitad del atardecer y te…
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