El Humo del Café en la Oficina
Vivía con la culpa como un segundo latido. No era una culpa de esas que se sienten después de una traición descarada —no, la mía era más sutil, más sorda, más mía: la de…
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Engaños y aventuras.
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Vivía con la culpa como un segundo latido. No era una culpa de esas que se sienten después de una traición descarada —no, la mía era más sutil, más sorda, más mía: la de…
La lluvia golpeaba con insistencia los cristales del edificio abandonado de la avenida Insurgentes. No era un lugar cualquiera: era el viejo almacén de muebles de la…
La música latía fuerte, el ambiente caluroso, sudoroso, con olor a alcohol barato y perfume caro. Yo estaba apoyado contra la barra del fondo, con dos cervezas vacías…
La lluvia comenzó a las seis y veinte de la tarde, justo cuando el sol aún se aferraba al cielo de Guadalajara con el empeño de un novio celoso. Gotas gruesas, cálidas,…
El aire olía a tierra mojada y a hojas podridas, pero también a algo más sutil: el aroma del cuerpo de Lucía después de caminar bajo el sol del mediodía, una mezcla de…
Sospechaba que algo iba a pasar cuando vi cómo se secaba el agua de los hombros con la toalla, con esos movimientos lentos, casi perezosos, que no tenían nada de casual.…
El ascensor tembló con el peso de dos personas que no deberían estar ahí, pero sí estaban: Lucía, con su blusa blanca entrecerrada por el botón de abajo y los rulos…
Yo jamás pensé que un simple olor —el de su perfume barato, pero dulce, como a jazmín quemado— me mandaría al borde de un precipicio. Se llamaba Mariana, vivía en el…
El ascensor subía con su ritmo habitual: suave, silencioso, casi monótono. Clara ajustó la corbata de seda negra que llevaba puesta —no por estilo, sino porque la…
La lluvia golpeaba suavemente el cristal de la puerta del depósito cuando Clara entró, empapada y con el pelo pegado a las sienes. Hacía una hora que no lo veía, pero…
La luz del corredor se colaba por la rendija de la puerta entreabierta, iluminando el suelo de loseta fría mientras Natalia ajustaba la correa del camisón de seda negra…
La lluvia golpeaba suave contra los ventanales del edificio, como susurros ahogados entre las paredes de cristal. Clara apretó contra su pecho la carpeta de…
Vivía en una casa tranquila, con paredes que conocían cada ruido de mis pasos, cada suspiro ahogado. Mariana, mi vieja, se levantaba temprano, hacía el café con ese olor…
El sol caía a plomo sobre el campo, ese sol de enero que quema la piel y espesa el aire como si todo estuviera a punto de derretirse. La casa de piedra, antigua y tosca,…
No sabía que un lugar tan frío pudiera encenderme tanto. La madera crujía bajo mis pies, el aire helado me mordía las mejillas, pero dentro de mí ardía algo que no podía…
La lluvia golpeaba suave contra los cristales del comedor, un repiqueteo tenue que acompañaba el tintineo de los cubiertos sobre la porcelana. En el pequeño departamento…
Nunca pensé que iba a terminar follando con mi cuñado, pero ahí estaba yo, parada frente al espejo del baño de la casa de la playa, ajustándome el bikini negro, el…
Me llamó a las 2:17 de la madrugada. No sonó el celular —*chilló*— como cuando te avisan algo urgente, sino ese sonido sordo de alerta baja, casi un susurro en la mesita…
El aire de Olivos olía a jacarandás en flor y a verano que no terminaba. A las diez y media de la noche, la casa de la calle Suipacha aún guardaba el calor del día entre…
Doña Clara no era de las que llamaban la atención en el barrio. A sus cuarenta y siete, viuda desde hacía cinco años, se vestía como si aún estuviera en los noventa:…
En lo alto del cerro de Tepozán, donde el aire huele a tierra mojada y el canto de los grillos no se calla ni en diciembre, había una casa vieja de piedra y teja roja…
El sol de la tarde se colaba entre los almendros del viejo jardín de la casona, pintando el patio de tonos cobrizos y alargando las sombras como si el tiempo se hubiera…
La ciudad dormía bajo una luna llena que cortaba las fachadas de los edificios como un cuchillo frío. En el tercer piso de un edificio colonial, con rejas de hierro…
Nunca pensé que un simple descuido pudiera encender tanto fuego. Fue una tarde de esas calurosas de mayo, cuando el aire en la Ciudad de México se espesa como si el…
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