Me cogí a mi jefa en el ascensor
Yo no estaba planeando nada. Solo subía al décimo piso con mi café humeante y la cabeza llena de informes que no terminaban de encajar. El ascensor era viejo, lento, y…
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Engaños y aventuras.
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Yo no estaba planeando nada. Solo subía al décimo piso con mi café humeante y la cabeza llena de informes que no terminaban de encajar. El ascensor era viejo, lento, y…
La primera vez que la vi con esos pantalones ajustados que le marcaban el culo como una fruta madura, agradecí que el quinto piso del edificio tuviera ese descansillo…
La primera vez que sentí el calor de su piel contra el mío fue un jueves cualquiera de mayo, cuando la lluvia golpeaba con fuerza los vidrios de la casa de mi cuñada, en…
Era junio, y el frío de Buenos Aires se metía por las rendijas del edificio como un ladrón silencioso. Ella vivía en el quinto, justo encima de mí. Siempre la escuchaba:…
Sí, lo voy a contar. No es que tenga algo que ocultar, ni tampoco que me arrepienta. Es que, a veces, cuando la vida te pone frente a algo que rompe la rutina, tenés que…
La lluvia golpeaba las ventanas como un loco queriendo entrar, y yo, medio borracho de vino barato y soledad, me dejé caer en el sofá con un suspiro que sonó a rendición…
La luz del atardecer se colaba por las persianas de madera del estudio de Federico, dejando rayas doradas sobre el piso de terracota y acariciando los bordes de los…
Eran las once de la noche cuando Sofía abrió la puerta de su casa con una sonrisa cómplice y un vaso de vino tinto en cada mano. Detrás de ella, entre la penumbra del…
La primera vez que la vi con claridad fue un miércoles a las 3:27 p.m., detrás del mostrador de la pastelería *La Horqueta*, donde yo iba siempre a tomar un café y una…
Apenas cerré la puerta del baño y la luz se apagó, supe que era la noche. No por el reloj, ni por la hora —eran casi las once—, sino por esa tensión que se acumula…
La fiesta de la colonia San Ángel ese año fue un caos de luces parpadeantes, música mariachi a todo volumen y el olor a churros quemados mezclándose con el humo del…
La primera vez que la vi sentada en el sofá de su casa, con las piernas cruzadas y una taza de café humeante entre las manos, Daniel no pensó en nada más que en que era…
La casa de piedra y madera, entre los cerros de Xochimilco, olía a incienso de copal y sudor recién salido. Lluvia de ojos oscuros y labios húmedos, sentada en el borde…
Nunca planeé que sucediera. Ni siquiera lo imaginé cuando lo vi entrar al local por la puerta de cristal, con esa camisa blanca que le quedaba justa en los hombros y el…
Yo soy casado. Tengo dos hijos pequeños, una casa en San Pedro Garza García que ya no huele tanto a pintura nueva, y una esposa que cada vez me mira con menos curiosidad…
Nunca planeé nada. La idea de traicionar a Clara no se me ocurrió en un instante de debilidad, ni en una noche de insomnio ni de vino barato. Fue más sutil: una grieta…
La puerta del cuarto de visitas estaba entreabierta. Un haz de luz del pasillo entraba por la rendija y se extendía como una cinta dorada sobre el suelo de madera,…
Esa noche, la lluvia no cayó como agua: cayó como recuerdo. Una lluvia fina, persistente, que golpeaba suavemente el cristal del balcón del apartamento de mi vecina, en…
La lluvia golpeaba con furia contra los vidrios del ascensor, empañando la vista del city center de Buenos Aires. Adriana apretaba contra su cuerpo la bolsa de tela con…
La llave de metal frío me quemaba en la palma, como si hubiera estado expuesta al sol de pleno mediodía en la avenida Insurgentes. La guardé en el bolsillo trasero de mi…
Yo tenía cuarenta y nueve años cuando lo vi por primera vez en la esquina de la calle 70 con Carrera 15, sentado en la mesa de atrás del café, con esos ojos que no…
La lluvia golpeaba el techo del edificio como si alguien estuviera tirando piedras pequeñas contra el vidrio. Elena se quedó quieta en la cama, con la almohada apretada…
La primera vez que Elena abrió la puerta con esa sonrisa que no era del todo inocente, Diego tenía veinticuatro años y ella, cuarenta y nueve. Él acababa de mudarse al…
Camilo tenía treinta y pico, pana en la cama pero con el celular lleno de fotos de su esposa con otras mujeres en las redes, y un aguacate en la nevera que llevaba tres…
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