Una noche con el vecino mayor
Yo tenía veintitrés, con la piel suave, el culo apretado y los pechos rebeldes que no querían callar cuando caminaba. Él tenía cincuenta y dos, canas bien puestas, manos…
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Relatos heterosexuales en general.
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Yo tenía veintitrés, con la piel suave, el culo apretado y los pechos rebeldes que no querían callar cuando caminaba. Él tenía cincuenta y dos, canas bien puestas, manos…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas de la librería *Páginas Abiertas* cuando Elena cerró la puerta tras el último cliente. Tenía 49 años, cabello castaño…
Sospecho que la primera vez que me fijé en Valeria no fue por su cara —aunque después, claro, me di cuenta de que tenía una cara que hacía doler los ojos de tanto querer…
La luz del sol ya se había deslizado por las ventanas del departamento 4B cuando Elena abrió la puerta, still wearing only a thin silk robe that barely covered the curve…
Vos sabés cómo es la vida en un edificio viejo de Recoleta: las paredes delgadas, los vecinos que se conocen de oídas pero nunca de verdad, los pasos que se escuchan en…
Yo tengo 51, y ella, 23. Sí, ya sé lo que vas a pensar. Pero no fue nada planeado, ni sospechoso, ni siquiera intencional al principio. Solo fue un viernes normal, el…
La primera vez que lo vi, pensó que era un error de distribution: un joven de veinticuatro años, con los hombros estrechos pero ya marcados por el esfuerzo diario de…
Yo, Marco —veinticuatro, musculatura recién forjada por años de gimnasio y la costumbre de caminar descalzo en verano, con el pelo negro y desordenado que a ella le…
La música latía como un pulso profundo desde el jardín de la casa blanca, entre palmeras y luces de neón que se colaban por las ventanas de cristal empañado. A las 11:47…
La lluvia golpeaba con fuerza contra las ventanas del Hotel Alameda, un edificio antiguo pero bien mantenido en el centro histórico de la Ciudad de México. La habitación…
Yo tenía veinticuatro años, con verga fresca, testículos tiesos de tanto andar con camiseta pegada y sudor en las axilas, y la mente llena de tetas pequeñas y rubias que…
La luz del atardecer se derramaba por la ventana del estudio, tibia y dorada, como miel espesa vertida sobre los muebles antiguos. Elena sentía el peso de la jornada en…
Yo tenía veinticuatro años, y ella, cuarenta y nueve. Eso lo supe el día que me dio su contraseña del Wi-Fi —no porque yo la pidiera, sino porque ella me la ofreció con…
La luz del atardecer entraba por las ventanas del loft de Elena, teñida de ámbar y dorado, como si el sol hubiera decidido quedarse un rato más. Ella estaba sentada en…
La primera vez que la vio, Clara estaba sirviéndose un café en la cafetería del edificio donde vivía, a la vuelta del supermercado. Él, con sus veinticuatro años y el…
La primera vez que Daniel vio a Renata, estaba colgando ropa en la terraza del quinto piso, esa que daba al sol de la tarde, con una camiseta ajustada que dejaba ver la…
El tren 847 partió puntual a las 17:12 desde Medellín. Lluvia fina arrastraba lágrimas de cristal por las ventanas del vagón, mientras el paisaje montañoso se…
Yo tenía veintitrés y él, cincuenta y uno. Sí, lo conté dos veces cuando me lo presentaron —ella, Clara, la dueña del taller, me lo presentó como “un maestro ceramista…
La luz del sol se deslizaba por las ventanas del salón de actos del club, tibio y lento, como si también le costara moverse después de tantos años de polvo y silencio.…
La primera vez que lo vi, era un jueves cualquiera, y yo tenía veintitrés años: pelvis estrecha, piel suave, y un par de tetas que me dolían si me ponía algo ajustado.…
La primera vez que lo vi, no era para mí. Yo tenía veintitrés, él cincuenta y uno. Eso supe al oírle hablar con la dueña del café: “Doña Marta, ya no es que me falte…
Vos tenés que entender una cosa: yo no andaba buscando nada. Veintitrés años, una carrera a medio caminar, un piso alquilado en Belgrano R, y la costumbre de ir a ese…
La lluvia había comenzado a las cuatro y media, una lluvia fina pero persistente, como si el cielo de Medellín hubiera decidido lavar el polvo de una semana de trabajo.…
Adriana Vargas, más conocida como Adriana_v en las redes donde subía sus fotos de ropa interior ajustada y videos coquetos con filtro de gatito, tenía treinta y dos…
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