La habitación del espejo
La casa respiraba con ella. No era un decir, sino una certeza que Elena sentía en los pies descalzos sobre el piso de madera, en el leve crujido del aire espeso, en el…
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Relatos de fetichismo: pies, cuero, lencería, uniformes… cada fijación tiene su historia. El deseo en los detalles.
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La casa respiraba con ella. No era un decir, sino una certeza que Elena sentía en los pies descalzos sobre el piso de madera, en el leve crujido del aire espeso, en el…
La casa de la playa tenía ese aire de abandono que solo adquieren los lugares después de un verano prolongado. Las persianas de madera estaban medio cerradas, la arena…
En la casa al final del camino, donde el viento se enreda entre los árboles y el sol cae en franjas doradas sobre el suelo de madera, vivía Clara. No era una casa…
Hace semanas que no dejo que nadie me toque el cuello. Ni siquiera yo. Lo tengo marcado, como si fuera tierra de otro dueño, y en cierto modo lo es. Desde aquella noche…
La cocina estaba oscura, solo la luz del refrigerador iluminaba el borde del mostrador, un rectángulo frío que cortaba la penumbra como un cuchillo. Ella estaba de…
La lluvia golpeaba suave contra el balcón del departamento, un ritmo lento que parecía acompasar los latidos de Sofía. Estaba sola, como tantas noches, pero esta vez no…
Clara siempre había guardado los zapatos como si fueran reliquias. No por su valor monetario —algunos eran baratos, otros caros— sino por la memoria que llevaban impresa…
La casa era un viejo caserón de San Ángel, con pisos de cantera, techos altos y cortinas de seda que olían a perfume viejo. La señora Adriana, viuda desde hacía dos…
La casa en El Poblado no era grande, pero tenía el patio más bien cuidado que Tomás había visto en años: piedra pulida, buganvillas colgando como cortinas moradas, un…
La primera vez que lo vi, estaba parado junto a la barra del *Cielo Oscuro*, ese antro de Medellín que solo abre después de la medianoche y donde el humo no es de…
La luz del atardecer se deslizaba por las rendijas de las persianas de madera, cortando la habitación en tiras doradas y sombras alargadas. En el centro del círculo de…
Nunca imaginé que algo así me pasaría un martes cualquiera. Yo, que apenas si levantaba polvo en el gimnasio, sudando la gota gorda en la caminadora como si la vida me…
Era viernes, y Renata ya tenía los tacones puestos cuando sonó el timbre. No era su novio. No era su mamá. No era ni siquiera el repartidor de tacos que se había…
La fiesta había quedado atrás como un eco lejano: música distorsionada, humo de cigarro y risas que se desvanecían en el pasillo del penthouse. Renata se apoyó contra la…
La ciudad dormía bajo un manto de neón y humedad, pero en el piso 14 de un edificio en ruinas con fachada de vidrio negro, él no cerraba los ojos. Sentado frente a tres…
Al día siguiente, no bajé temprano. Bajé tarde. Muy tarde. Como si con eso pudiera borrar lo que pasó. Como si el sol quemara las huellas del deseo. Pero no. El…
Yo nunca pensé que un simple trago en casa de Marta terminaría con mi verga metida hasta las pelotas en su culo. Ella era la nueva del cuarto piso, alta, de piernas…
La oficina estaba vacía, solo el eco de los fluorescentes zumbando sobre el silencio. Habían pasado las diez, y el edificio entero parecía haberse tragado a todos, menos…
Yo no creía en las obsesiones hasta que conocí a la mujer del antifaz. Fue en uno de esos eventos privados a los que uno llega por invitación, por boca de amigo, por…
Yo nunca pensé que algo así me iba a encender tanto. No es que nunca lo hubiera imaginado, pero siempre fue un fondo oscuro, algo que uno se calla hasta que alguien más…
Nunca pensé que un par de zapatos me llevaría a perder el control. Fue en casa de Érika, mi ex, esa que aún me mandaba mensajes a las dos de la mañana —no para reanudar…
La luz del pasillo era tenue, apenas un hilo ambarino que se escapaba por debajo de la puerta del cuarto de servicio. Diego no había encendido las lámparas principales,…
Ella lo vio por primera vez en la librería de la esquina, entre los volúmenes de poesía francesa y los cuadernos de cuero. No lo miró por su rostro —no al principio—,…
El aire en el apartamento de la carrera 7ª con 40 se volvió espeso como miel hervida. Mariana, de 28, cuerpo moreno, curvas que se marcaban bajo la camiseta de algodón…
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