El sabor del tiempo
La lluvia golpeaba con fuerza las ventanas del club subterráneo *La Hora del Lobo*, un espacio íntimo y oscuro en el centro de la ciudad donde la luz se filtraba apenas…
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Ver las 29 categorías →Sin esperar a mañana. Encuentros casuales, deseo inmediato, esa urgencia de quererlo todo ya. Escribo el ahora.
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La lluvia golpeaba con fuerza las ventanas del club subterráneo *La Hora del Lobo*, un espacio íntimo y oscuro en el centro de la ciudad donde la luz se filtraba apenas…
La primera vez que la vi, me di cuenta de que estaba perdido. No en el sentido de no saber a dónde ir —aunque sí, también—, sino de que el aire alrededor de ella…
La música latía como un pulso profundo desde el jardín de la casa blanca, entre palmeras y luces de neón que se colaban por las ventanas de cristal empañado. A las 11:47…
La primera vez que sentí ese calor en la nuca fue un miércoles de junio, cuando el sol de Medellín pegaba tan fuerte que hasta las paredes sudaban. Yo estaba en la…
La primera vez que lo vi, estaba sirviéndole café a mi hermana menor —una chiquilla de veinticinco que aún no entiende que el mundo no gira en torno a sus ganas de…
El ascensor subió con un gemido metálico y yo apreté el botón del cuarto piso con el pulgar sudado. La música bajaba por los pasillos como un latido sordo: techno, bajo…
El ascensor subía con un zumbido cansado, las luces fluorescentes parpadeaban como un latido irregular. Valeria se ajustó la falda ajustada, un gesto instintivo,…
El aire del taller de cerámica olía a arcilla húmeda, resina quemada y sudor recién maduro. Luna encendía las luces del atardecer con un encendedor de plata, el destello…
Lucía se miró en el espejo del baño. El pelo húmedo aún goteaba sobre los hombros, la toalla apenas le cubría los muslos. El calor del baño la había mareado un poco,…
La lluvia golpeaba con furia contra los ventanales del edificio de Belgrano, ese tipo de tormenta de junio que no avisaba, que te atrapaba en mitad del atardecer y te…
La pantalla del portátil brillaba en la penumbra del cuarto, un faro solitario en la habitación de Mateo. Eran las 23:47. Afuera, la ciudad latía con su ritmo habitual:…
El ascensor se detuvo entre el piso 12 y el 13 con un chasquido seco, como un hueso quebrándose. Las luces parpadearon una vez, dos, y se mantuvieron tenues, apenas…
La primera vez que te vi, sentí como si el aire se hubiera hecho más denso, como si el pub de *El viejo oeste* —ese lugar medio abandonado en la esquina de callao y…
La verdad es que nunca pensé que me iba a acostar con un hombre que apenas si conocía —menos aún con uno que era amigo de mi esposo—, pero la noche del 28 de mayo,…
La primera vez que lo vi, me estaba follando en el balcón con un tipo que conocí en el bar de la esquina. Estaba nublado, el viento levantaba mi falda corta contra el…
La primera vez que lo vi, estaba sentado en el último banco, con las piernas cruzadas y los audífonos puestos, mirando por la ventana como si el mundo fuera un…
El aire del ascensor estaba cargado, no por el calor de junio en Medellín —que ya pegaba fuerte en la calle—, sino por la tensión que se armó cuando Valentina subió con…
Me llamaba Valeria, sí, pero esa noche no era Valeria. Esa noche era solo la mujer con el pelo recogido en un nudo desordenado, los hombros descubiertos por la camiseta…
La puerta del Café del Sol chirrió suavemente cuando entró Martín, con el sol de la tarde ya cediendo su lugar al crepúsculo. Diez años de reloj de pared, cafés oscuros…
Los vecinos nuevos se mudaron hace dos semanas. Él, alto, moreno, con brazos de levanta pesas y una sonrisa que te comía la cara. Ella, baja, rizada, con tetas firmes…
Me llamó por WhatsApp a las 3:17 a.m. —no de casualidad, claro—, con una foto de una mano enguantada de negro, los nudillos marcados como si acabaran de golpear una…
En el rincón de la esquina del “Café de la Esquina”, bajo la luz amarillenta de una lámpara de pie que temblaba cada vez que pasaba un bus en la carrera 7, estaba él:…
La humedad me pegaba a la piel como una segunda camiseta mojada. Junto a la ventana del apartamento, con la brisa del aire acondicionado pidiéndole permiso al termómetro…
Esa tarde me senté en la banca de madera del Café de la Esquina, con el sol del mediodía ya rendido, cediendo paso a una penumbra suave y dorada. Llevaba puesto un…
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