Lo que pasó en la fiesta de mi jefe
Yo, Daniel, 24 años, con la verga aún fresca de aprender a coger bien y con el cuerpo que pide más de lo que el cerebro admite, nunca imaginé que una noche de fiesta en…
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Ver las 29 categorías →Me gustan las noches largas y lo que se esconde en ellas. Dominación, control y esa tensión elegante de quien sabe lo que quiere.
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Yo, Daniel, 24 años, con la verga aún fresca de aprender a coger bien y con el cuerpo que pide más de lo que el cerebro admite, nunca imaginé que una noche de fiesta en…
La puerta del departamento 3B se abrió con un clic suave, y Lucía se detuvo en el umbral, con el corazón en la garganta. Tenía veinticinco años, pelo castaño oscuro…
Nunca pensé que una taza de café me llevaría a sentirme tan expuesta, tan deseada, tan viva. Lo vi por primera vez hace tres semanas, sentado en la esquina de la sala…
La música latía como un corazón acelerado entre los altavoces del patio trasero, y yo me apoyaba en el borde de la mesa de madera, con el vaso de tequila en la mano,…
La primera vez que la vi, no era mi intención mirar. Estaba en mi apartamento, con el ventilador girando perezoso en el techo, el calor pegajoso de junio agobiando las…
La lluvia golpeaba con fuerza contra las ventanas del edificio abandonado de la avenida Insurgentes, ese lugar que nadie recordaba haber visto funcionar, pero que ahora,…
La lluvia golpeaba suavemente contra los cristales del piano de cola, como gotas de mercurio deslizándose por un espejo roto. En el estudio de la mansión de Chapultepec,…
La primera vez que vi el jardín, la puerta estaba entreabierta. No era una puerta cualquiera: de madera oscura, tallada con figuras que parecían moverse si se las miraba…
Ella bajó las escaleras con los pies descalzos, el vestido negro de seda pegado a la piel como una segunda capa, y el pelo todavía húmedo por la ducha. No había…
La casa de los Mora estaba en el cerro de La Macarena, entre pinos y frescura de madrugada, con ventanas que miraban el río y un jardín donde los jacintos se inclinaban…
La primera vez que vi a Clara con los ojos cerrados, sentí que el tiempo se detenía. No era la primera vez que la veía, claro: llevábamos meses cruzando miradas en las…
La madrugada se arrastraba por las calles de La Cuchilla como una serpiente de humo, pegándose a los muros de las casas antiguas, colándose por las rendijas de las…
Nunca volví a mirar a mi hermano mayor sin sentir ese temblor en las venas, ese calor que subía desde los testículos hasta la garganta, como si me ahogara en mi propia…
La música no se oía bien desde el ascensor, pero el calor sí, ese calor que se arrimaba por las rendijas de la puerta, como si el pasillo entero respirara con la piel…
La luz del semáforo en la esquina de Insurgentes y Reforma se puso roja y el coche frenó suavemente, casi imperceptible para quien no conociera el ritmo de la ciudad.…
La primera vez que vi a Kofi sentado en el bar de madera en la esquina de la calle 17, pensó que lo estaba mirando por su camiseta negra ajustada, por el tatuaje de un…
La primera vez que la vi, estaba sentada en el bar de la esquina de Insurgentes y Tacuba, con esa luz amarillenta de neón que le daba al whisky que tomaba un brillo de…
Llovía desde las siete de la tarde. Una lluvia fina, persistente, que pegaba a las ventanas como una caricia insistente. Yo ya había encendido la lámpara de pie junto al…
La primera vez que me tocó con esa seguridad, el dedo de él rozó mi pecho como si ya lo conociera de siempre. Yo estaba sentada en la cama, con la camiseta levantada, la…
La lluvia golpeaba suave contra los vidrios del apartamento 4B, como si alguien le estuviera pidiendo permiso para entrar. Daniel se recostó en el sofá, con los pies…
La primera vez que la vi, estaba lavando los vidrios del balcón. Yo estaba en el piso de enfrente, con una taza de café humeante y los codos apoyados en el alféizar de…
La primera vez que los vi, supe que iba a coger con ellos. No fue una idea violenta ni desesperada, sino una certeza tranquila, como cuando uno reconoce el sabor de un…
La noche entraba fría por la ventana abierta del departamento de enfrente, como si la luna misma se hubiera colado para mirar lo que pasaba adentro. Camila, con el pelo…
Hace semanas que no dejo que nadie me toque el cuello. Ni siquiera yo. Lo tengo marcado, como si fuera tierra de otro dueño, y en cierto modo lo es. Desde aquella noche…
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