La vecina de enfrente, los domingos
Sí, vos sabés: era la vecina de enfrente, la que se mudó hace tres meses. Clara, 23 años, pelo rubio casi blanco, pechos grandes que se le marcaban bajo los tops…
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Ver las 29 categorías →Mirar también es tocar. Me fascina el detalle, la tensión de lo que se observa sin que el otro lo sepa. El voyeur soy yo, y a veces tú.
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Sí, vos sabés: era la vecina de enfrente, la que se mudó hace tres meses. Clara, 23 años, pelo rubio casi blanco, pechos grandes que se le marcaban bajo los tops…
Ayer, mientras preparaba el café a las 7:13 —sí, anoté la hora porque no me alcanzó el tiempo para fingir que no la miraba—, la vi. No fue el gesto de ella. Fue el de…
Ayer, mientras lavaba los platos, sentí el calor del cuerpo de Mariana pegado a mi espalda, la respiración tibia en el cuello, y su mano izquierda deslizándose por mi…
Luisa había insistido desde hacía semanas: “Vamos, Santiago. Es solo un juego entre adultos. Ellos ya lo han hecho antes con otros, y nos invitan a ser parte del juego”.…
La primera vez que la vi así, despeinada y con los ojos cerros como si estuviera rezando, me dio un vuelco el estómago. No por vergüenza, no. Por algo más sucio, más…
Vos sabés cómo es eso: cuando vivís en un edificio chico, donde las paredes no callan nada, y el aire de la calle entra pegado a los vidrios, con el ruido del tránsito y…
La primera vez que vi a Lety sentada en el sofá de su casa con ese vestido ajustado que le ponía las nalgas como dos melocotones maduros, supe que esa noche iba a…
Yo lo vi todo desde mi ventana, como cada martes desde que empezó el confinamiento. Ella, de pie frente al espejo del baño, se quitaba el sujetador con lentitud, dejando…
La luz azulada del monitor iluminaba el rostro de Mateo mientras movía el mouse con lentitud, como si temiera que un gesto brusco disipara la magia que se cernía sobre…
La puerta del elevador se cerró con un suave *bip*, y Santiago sintió el primer sudor frío en la nuca. No era la primera vez que compartía el ascensor con Daniela, la…
Sí, lo escribo así, sin disimulo: la primera vez que vi a mi vecino coger a mi esposa, me quedé paralizado. No por vergüenza, no por moralidad: porque el cuerpo de Lía,…
La luz del atardecer mexicano se colaba por la ventana del pasillo del departamento 3A del edificio “Las Acacias”, tibia y amarillenta, como miel derramada sobre madera…
La cámara web del laptop parpadeó como un parpadeo nervioso: verde cuando lo encendía, rojo cuando lo apagaba, y por fin, amarillo —la señal de que estaba lista, que la…
La primera vez que Santiago la vio sin intención de hacerlo fue un miércoles a las 6:47 p.m., mientras colgaba la ropa en el tendedero del balcón. Ella estaba en el…
La primera vez que la vi con claridad fue un miércoles de junio, a las 5:47 p.m., mientras yo lavaba el auto frente a mi casa y ella salía del suyo con una bolsa de…
La lluvia comenzó a las cinco y veinte de la tarde, justo cuando Clara cerraba la última copia de *El amor en los tiempos del cólera* en la mesa de prestamos. Fuera, el…
El olor a humedad y café recién hecho flotaba en el pasillo del edificio antiguo del barrio La Candelaria, donde Santiago, de 32 años, vivía solo desde que su mujer se…
Había llovido durante la tarde, y el aire, pesado y húmedo, se quedó pegado a la ventana del comedor como una piel Transparente. Ana y yo habíamos cenado tranquilos, con…
La primera vez que lo vi en el ascensor, no fue el cuerpo lo que me atrapó —fue la forma en que se inclinó a ajustarse el cuello de la camisa, con los nudillos rozando…
Yo no le dije nada. No tenía que decirlo. Ella ya lo sabía. Lo sabía desde que me vio por primera vez en la puerta del super, con el chaleco de la tienda y el cabello…
La luz del balcón de la unidad 403 se filtraba entre las persianas medio bajadas del departamento vecino, iluminando una franja dorada en el pasillo del cuarto piso del…
La llave giró suavemente en la cerradura, apenas un chasquido seco que no rompió el silencio de la habitación. Lucía ya estaba de pie, desnuda, con las manos atadas a la…
El bus de la Universidad de Antioquia, el 127, iba lleno de estudiantes regresando de clase, con sus mochilas de cuero gastado, los pantalones rasgados de tanto usarlos…
La lluvia golpeaba el techo de la casa de los Álvarez como si fuera a derribarla, pesada, insistentemente, sin prisa pero sin pausa. Santiago y Mariana estaban en el…
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