Lo que pasó en mi apartamento esa noche
Me llamó la luz del atardecer: amarilla, espesa, colándose por la rendija entre las persianas semiabiertas del balcón. Estaba sentado en el sofá, descalzo, con una…
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Ver las 29 categorías →Mirar también es tocar. Me fascina el detalle, la tensión de lo que se observa sin que el otro lo sepa. El voyeur soy yo, y a veces tú.
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Me llamó la luz del atardecer: amarilla, espesa, colándose por la rendija entre las persianas semiabiertas del balcón. Estaba sentado en el sofá, descalzo, con una…
Elena sentía el calor de la mirada de Santiago sobre su espalda mientras se vestía frente al espejo del baño. No se giró al principio, solo ajustó la cinta de su camisón…
Llegué a la fiesta a las once y pocos minutos, cuando aún el aire no se había calentado del todo por la multitud. Era un espacio pequeño, en el sótano de un antiguo cine…
Esa noche, el calor no daba respiro ni en el piso 14 del edificio donde vivíamos. El aire acondicionado se había quejado toda la tarde y, al final, mi novia —Valeria—…
La luz del atardecer se deslizaba por las rendijas de las persianas, pintando rayas doradas sobre la piel de Lucía. Estaba de espaldas, recostada sobre el lecho, los…
El sol del mediodía se colaba por las rendijas del *balcón* de la casa de la esquina, entre los árboles de guayacán que marcaban la calle. Ella estaba sentada en una…
La lluvia golpeaba suavemente los cristales del Café del Ángel, un local antiguo en el corazón de Medellín, donde las paredes de piedra vista y los suelos de madera…
La habitación olía a incienso indio y sudor. Lucrecia lo había prendido antes de entrar, un palito delgado que arrojaba humo azulado y denso, cargado de cardamomo y…
El calor del mediodía se arrastraba por el piso de madera envejecida, calentándose hasta hacer sudar la nuca. Mariana estaba de pie frente al espejo del dormitorio,…
La lluvia golpeaba suave contra las ventanas del apartamento del segundo piso, un ritmo constante que parecía haberse colado dentro con el olor a tierra mojada. Lucía…
La primera vez que Santiago la notó, Lena estaba de espaldas, inclinada sobre la mesa de cócteles, recogiendo una servilleta que había caído. Su cabello, rizado y…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del apartamento de Santiago, un ritmo constante que parecía encargarse de aislar el mundo exterior mientras el interior…
La primera vez que me vio con verga fue en el espejo del baño, bajo la luz amarilla del foco quemado. Yo aún no la conocía, pero ya me miraba como si me reconociera. Me…
Yo tenía veinticuatro años, y ella, cuarenta y nueve. Eso lo supe el día que leí el nombre en el buzón: *Catalina R.* —dos letras mayúsculas, tipeadas a máquina, como si…
La puerta del estudio se abrió con un suave chirrido. Clara entró con los pies descalzos, la falda blanca de algodón ondeando al ritmo de sus pasos lentos, y se detuvo…
Yo soy Santiago, tengo 51 años, y vivo en este edificio desde hace trece. El edificio antiguo, de paredes que respiran historia y ascensor que se detiene como si pensara…
Era viernes a las nueve de la noche, y el calor de verano se metía por las rendijas del edificio como un perro callejero hambriento. Santiago, en su traje de mala pata y…
La lluvia fina de junio manchaba el vidrio del local como una lágrima lenta. Santiago no era de los que esperaban bajo los toldos de los bares a que la tormenta pasara;…
Aquí me tienen, sentado en este rincón de mi cuarto, con el celular en la mano y el corazón aún latiendo fuerte, como si me hubiera dado un paseo en la montaña rusa. No…
No sabía qué esperar cuando abrí la puerta esa noche. El olor a azafrán y romero se filtraba por la rendija, y tras ella, la risa de Laura —mi esposa—, suave, relajada,…
Eran las once y pico de la noche del viernes, cuando el calor ya no daba tregua y el aire se pegaba al cuerpo como una segunda piel sudorosa. Daniel subió las cinco…
El aire de la casa era espeso, como si la humedad del patio se hubiera colado por las rendijas de las ventanas y se hubiera quedado pegada a las paredes de cantera. El…
La luz del sol ya se había desvanecido entre los edificios de Polanco, dejando una penumbra cálida que se colaba por las rendijas de las persianas entreabiertas del…
La puerta del cuarto de invitados estaba entreabierta, pero nadie la había abierto. El viento, o el descuido, o algo más sutil —como el impulso de un gesto que aún no se…
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