El encuentro en la terraza del edificio
La primera vez que Elías la vio subiendo las escaleras del décimo piso con esa botella de aguardiente en una mano y una libreta de apuntes en la otra, pensó que era una…
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Ver las 29 categorías →Atrevida y sin culpa. El sexo es para disfrutarlo y reírse un poco. Escribo lo que muchas piensan y pocas se animan a contar.
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La primera vez que Elías la vio subiendo las escaleras del décimo piso con esa botella de aguardiente en una mano y una libreta de apuntes en la otra, pensó que era una…
Era viernes y la cerveza se le había acabado a Renato antes de las ocho. No le quedaba más que bajar a la tiendita de la esquina, pero al pasar frente al departamento…
La primera vez que vi su foto —un selfie tomado a las 2 a.m., con esa luz tenue que pone los ojos como antorchas— me dije: *“Chimba, este tipo se cree que es actor de…
Yo nunca planeé nada. La cosa pasó por accidente, por una lluvia intensa, un ascensor averiado y una taza de té humeante que se derramó en mi camisa blanca como una…
La primera vez que la vi, tenía veinticuatro años y ella ya había cumplido cuarenta y nueve. Yo era estudiante de arquitectura, becado en una oficina pequeña de diseño…
La primera vez que le dije a Camilo: “Déjame intentarlo por atrás”, sentí el mismo nudo en el estómago que cuando me monté por primera vez en la montaña rusa del Parque…
Yo no pensaba que iba a terminar arrodillada en su escritorio, con la cara hundida entre sus muslos y su mano agarrándome del pelo como si yo fuera una herramienta más…
El aire acondicionado chillaba como un gato esterilizado, pero a Renata no le importaba el frío: tenía el cuerpo ardiendo desde que entró al edificio con ese olor a café…
La primera vez que Renato me dijo que me gustaba su cuerpo, yo reí como si me hubiera caído una cerveza encima: una risa forzada, nerviosa, con la lengua pegándome al…
Yo soy Renata, tengo 49 años, y hoy voy a contárselo tal cual, sin vergüenza ni disimulos. No es que me arrepienta, ni que haya hecho algo malo. Es solo que, a veces, la…
Yo nunca fui voyeur. Al menos, hasta que mudamos al depto 402 del edificio Las Acacias. La vecina del 401 —Lupita, una morena de ojos grandes, labios gruesos y un…
La primera vez que lo vi en persona —no por pantalla— fue en la escalera del edificio, con una linterna en una mano y una llave inglesa colgando del cuello como un…
Los vecinos del piso de arriba nunca hacían ruido, o eso creía Lucía hasta esa noche de viernes, cuando el sonido de risas agudas y susurros ahogados empezó a filtrarse…
Yo, Renata, cuarenta y nueve, con veinte años más que él, no creí que aquella tarde de viernes en el café de la esquina de la 7ª con la 32 cambiaría mi ritmo cardíaco…
La plaza estaba vacía, salvo por los faroles titilantes y el calor que aún se pegaba a los adoquines como una segunda piel. Renata, con el pelo recogido en un moño…
Camilo tenía treinta y pico, pana en la cama pero con el celular lleno de fotos de su esposa con otras mujeres en las redes, y un aguacate en la nevera que llevaba tres…
La casa de madera y vidrio, al borde del lago, tenía olor a pinos recién cortados, humo de leña y una leve brisa salobre que entraba por las ventanas abiertas. Renata la…
La llave giró en la cerradura con un suave *click*, como un suspiro contenido. La puerta se abrió apenas un palmo, suficiente para que Lucía entrara y cerrara tras de…
Yo tenía veintitrés, con la piel suave, el culo apretado y los pechos rebeldes que no querían callar cuando caminaba. Él tenía cincuenta y dos, canas bien puestas, manos…
La lluvia suave de la madrugada golpeaba las ventanas del *Café de los Árboles*, un rincón oculto en el centro histórico donde el tiempo parecía haberse olvidado de…
La primera vez que Daniel vio a Renata, estaba colgando ropa en la terraza del quinto piso, esa que daba al sol de la tarde, con una camiseta ajustada que dejaba ver la…
Yo tenía veintitrés y él, cincuenta y uno. Sí, lo conté dos veces cuando me lo presentaron —ella, Clara, la dueña del taller, me lo presentó como “un maestro ceramista…
La casa de campo de la familia se alzaba al borde del río, entre pinos centenarios y un bosque de encinos que exudaban resina dulce en verano. Renata había crecido entre…
La casa de los Padilla olía a café recién hecho, a humo de cigarro apagado y a sudor seco de verano. Renata se miró en el espejo del baño, se ajustó la franela holgada…
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