La primera vez con mi primo
El aire de Acapulco olía a sal, a humedad y a algo más espeso, como si la noche misma estuviera caliente, respirando encima de la terraza donde Lucía se sentó con las…
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Ver las 29 categorías →Atrevida y sin culpa. El sexo es para disfrutarlo y reírse un poco. Escribo lo que muchas piensan y pocas se animan a contar.
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El aire de Acapulco olía a sal, a humedad y a algo más espeso, como si la noche misma estuviera caliente, respirando encima de la terraza donde Lucía se sentó con las…
Ayer fue el primer viernes que no cerré la puerta con doble giro. No porque me olvidara, sino porque la llave de plata ya no estaba en mi mano derecha, sino en la de…
La casa de los Padilla olía a mole negro, café recién hecho y esa mezcla de sudor, tabaco y perfume barato que solo se da en las reuniones familiares de los sábados.…
La habitación olía a café recién hecho y a lluvia que aún no había caído. Mariana apoyó la espalda contra el marco de la puerta entreabierta, con los brazos cruzados,…
Marisol tenía treinta y cinco años, pelo castaño oscuro recogido en un moño desordenado, y ojos que parecían cansados de tanto workahooling y poco orgasmo. Trabajaba en…
La primera vez que Maya vio a Elias, él estaba agarrando una bolsa de plástico llena de limones amarillos como el sol de mediados de junio. Ella, detrás del mostrador de…
La luz del atardecer se colaba por las persianas enrolladas de la cocina, dibujando rayas doradas sobre el mármol frío. Renata ajustó el delantal de algodón crudo que…
La lluvia golpeaba suavemente las ventanas de la casa de verano cuando Lucía apagó las luces del comedor. Hacía dos días que estaba allí, sola, escapando del bullicio de…
Suponés que después de vivir veinte años en el mismo edificio, conocés a los vecinos por lo menos de oído, por la puerta entreabierta, por el eco de las risas en el…
Yo no buscaba dominar ni ser dominada. Buscaba, simplemente, sentir algo más que la monotonía de mis días: reuniones interminables, café sin azúcar, y la sensación de…
Yo nunca pensé que un simple intercambio de café se volviera el preámbulo de una noche que aún me hace cosquillas en la piel solo con recordarla. Todo empezó como…
Yo no creí que lo haríamos. En serio. Cuando Daniel me dijo, con esa sonrisa de mala muerte y los ojos brillantes como si acabara de robarse una botella de tequila en…
La lluvia golpeaba con insistencia contra las ventanas del Café de la Esquina, ese lugar donde los domingos por la tarde se juntaban los que no tenían nada mejor que…
Lupita no era de las que se emborrachaban en fiestas de cumpleaños de primas segundas. Pero esa noche, con dos palomas de tequila y una sonrisa un poco torcida por la…
La primera vez que vi a Camila con ropa de baño, pensée que era un error del destino. No, no era error, era pura mala suerte… o buena, según cómo se mire. Pero esa…
Lucía tenía los pies descalzos sobre el piso de madera tibio del balcón, y el viento del sur, ese que llega sin anunciar su nombre, le jugaba con las puntas del cabello.…
Renata encendió su laptop con un suspiro, el sol de la tarde le pegaba de lleno en la nuca mientras el ventilador del escritorio giraba con pereza. Era jueves, 17:23. Y…
Lupita se miró en el espejo del baño del bar *La Esquina del Diablo*, se ajustó el top de malla que apenas contenía sus pechos, y se puso los lentes oscuros aunque ya…
Yo no buscaba esto. En serio. Había ido a la cena de cumpleaños de una amiga de la universidad, esa donde te encuentras con excompañeros que ya no sabes ni cómo se…
La casa de Mía estaba llena de luz en esa tarde de junio: ventanas abiertas al jardín, el sol filtrándose por las persianas de madera y el aroma a ylang-ylang ardiendo…
Yo jamás imaginé que algo así pudiera ocurrir en un simple ascensor. Ni siquiera sabía que me gustaba hasta que sus ojos se clavaron en los míos mientras subíamos al…
Me llamo Renata, tengo treinta y tantos, vivo sola en un depto chico pero cómodo en Belgrano R, y ayer, justamente ayer, pasó algo que no solo me cambió la semana, sino…
La primera vez que vi a Mateo en la fiesta de cumpleaños de su prima Lucía, me di cuenta de que no era como los demás. No porque fuera más alto, más guapo o más rico…
Nunca imaginé que algo así pudiera pasar entre un piso y otro. Yo soy Renata, tengo 29, trabajo en una agencia de diseño gráfico y vivo en el piso 7 de un edificio…
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