El reencuentro en el hotel de la costa
Nunca imaginé que volver a verte me iba a sacudir así, tan fuerte, tan adentro. Habían pasado veinte años, Laura. Veinte malditos años de cartas sin contestar, fotos…
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Erotismo con carga emocional.
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Nunca imaginé que volver a verte me iba a sacudir así, tan fuerte, tan adentro. Habían pasado veinte años, Laura. Veinte malditos años de cartas sin contestar, fotos…
Nunca imaginé que volver a verla me haría temblar tanto. No era miedo, no era inseguridad. Era algo más profundo, como si el tiempo hubiera estado conteniendo el aliento…
El aire de la ciudad entraba tibio por la ventana abierta, cargado de humedad y el zumbido lejano de motos que cortaban la noche. En el quinto piso de un edificio de…
La pantalla se iluminó con un suave destello azul, como si la noche misma hubiera decidido susurrarle su nombre. Lucía apoyó la frente contra el cristal frío del…
Yo nunca pensé que algo tan ridículo como un barbijo pudiera convertirse en el preámbulo de una de las tardes más intensas de mi vida. Pero ahí está, la vida, siempre…
La lluvia golpeaba suave contra el vidrio del balcón del apartamento de Valentina, como un susurro persistente que insistía en entrar. Ella estaba en ropa interior, una…
La primera vez que la vi, pensé que era un ángel disfrazado de profesional. Llevaba un suéter negro de cuello alto, ajustado, que no ocultaba el leve relieve de sus…
Yo nunca quise meterme en problemas. Vivía solo, tranquilo, en una casa de madera al fondo del pasillo de un pequeño conjunto cerrado en las afueras de la ciudad.…
Había llovido toda la noche. No una tormenta violenta, sino una llovizna tenaz que empapó los adoquines del pueblo y dejó el aire espeso, perfumado con tierra mojada y…
Había pasado cinco años sin verlo, y cuando las puertas del ascensor se abrieron en el décimo piso y apareció él, con esa camisa blanca desabrochada hasta mitad del…
La lluvia cayó como si el cielo se hubiera cansado de contenerse. Eran casi las once cuando Claudia llamó a la puerta, con el cabello pegado a la cara, los zapatos…
El tren se estremeció al salir de la estación de Madrid-Chamartín, sacudiendo suavemente los asientos de piel negra y el ambiente cargado de café recién hecho y perfume…
La primera vez que lo vi con ese traje de seda azul marino, supe que el verano no iba a ser igual. Era mi cumpleaños, y él —mi viejo, el que me conoce hasta cuando me…
El jardín de la casa antigua, en las afueras de Cuernavaca, respiraba con la lentitud propia de las tardes de junio. Las guayaberas, cargadas de frutos tempranos, se…
No me esperabas. Yo tampoco. Pero cuando te vi parada en la puerta del bar, con esa falda corta que nunca usás en público y los tacones que me matan, supe que no iba a…
Yo soy de esos hombres que nacieron con el barro del río entre las uñas, con el olor del monte mojado en la piel y el silbido del guacharaco en los oídos. Crecí en las…
El aire del estudio olía a eucalipto y sudor suave, ese aroma denso de cuerpos maduros en movimiento, piel que ya no es tersa pero que aún arde. Raúl, de cincuenta y…
Nunca pensé que un par de zapatos me llevaría a perder el control. Fue en casa de Érika, mi ex, esa que aún me mandaba mensajes a las dos de la mañana —no para reanudar…
La lluvia golpeaba el techo de lámina como si alguien le estuviera dando golpes de palo a una tinaja vacía. Era una noche de esas que el aire se pone pesado, que huele a…
El aire del edificio olía a cera vieja y humedad contenida, ese tufo discreto de los edificios antiguos donde las paredes guardan susurros y los ascensores chirrían como…
La casa de los espejos no existía en ningún mapa. Era una construcción de madera clara y cristal emplumado, erguida sobre un cerro solitario que miraba hacia el valle de…
En la esquina más tranquila de un barrio antiguo, donde las calles aún conservan el nombre de poetas olvidados y los árboles crecen torcidos por el viento costero, había…
La habitación olía a madera vieja y a gardenias recién cortadas. El aire, espeso por la humedad de la tarde, se colaba por la ventana entreabierta, cargado de aromas de…
Sí, vos lo podés creer: todo empezó con una falla en el ascensor. No era ni la primera vez, pero sí la que me dejó con el corazón en la boca y la entrepierna sudada de…
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