La luz de tus caderas en la ventana del norte
Yo nunca había creído en milagros, pero esa madrugada, con el aire espeso de Medellín pegado a las sábanas y tu cuerpo arqueado como un arco de luna sobre el mío, juré…
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Erotismo con carga emocional.
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Yo nunca había creído en milagros, pero esa madrugada, con el aire espeso de Medellín pegado a las sábanas y tu cuerpo arqueado como un arco de luna sobre el mío, juré…
El edificio respiraba distinto desde que se mudó el tipo del 4B. Antes era silencio de viejo solitario, zapatillas desgastadas sobre el piso de madera, el timbre del…
El aire en la casa flotaba espeso, como si la humedad no viniera del río cercano, sino de los cuerpos que se movían dentro de ella. No había música, solo el crujido…
Vos no sabés lo que es vivir con alguien que te mira como si te conociera el alma, pero al mismo tiempo te trata como si fueras un mueble más del departamento. Lucía se…
El sol de la tarde caía a plomo sobre la sabana, pintando el cielo de un anaranjado encendido, como si el mismo firmamento se hubiera prendido en llamas por lo que había…
Yo nunca creí que algo tan sencillo como una respiración pudiera cambiarlo todo. Pero allí estaba yo, a los diecinueve, sentada en el sillón de cuero agrietado de la…
La luz del atardecer se colaba por las persianas de madera en el departamento del piso once, teñida de dorado y melón maduro. En el sofá, entre almohadones que aún…
La casa de al lado llevaba tres meses vacía. O eso creía Lucas, hasta que una madrugada, al regresar del trabajo, notó una luz tenue en la ventana del segundo piso. No…
La luz del amanecer se colaba por las rendijas de las persianas entreabiertas, dibujando rayas doradas sobre el piso de madera del apartamento del cuarto piso. Lucía ya…
Era viernes, y el edificio olía a pintura fresca y sudor de oficina. El elevador se detuvo en el piso 12, y ella entró como siempre: con tacones que clavaban en el piso…
Nunca pensé que un simple “hola” por mensaje me pondría tan nervioso. Era de madrugada, casi las dos de la mañana, y yo, como todos los viernes, estaba en mi cama con el…
El sol de media tarde entraba sesgado por las ventanas altas del estudio, dibujando rectángulos de luz sobre el piso de madera. El aire olía a eucalipto y a piel limpia.…
Hoy llovió menos. Solo una garúa fina que dejó el aire espeso, como si la ciudad misma estuviera sudando. Y yo, con el corazón en la garganta, salí a caminar. No tenía…
La ciudad brillaba como un manto de luciérnagas bajo el cielo negro de medianoche. En lo alto de un edificio antiguo, con terrazas de piedra y enredaderas trepando por…
La noche cayó sobre El Poblado como una caricia tibia. Yo, desde mi cuarto, no encendí la luz. Solo dejé que la brisa de las siete de la noche me acariciara la espalda,…
Nunca se me olvidará el olor de su piel aquella tarde, como si el calor del verano se hubiera condensado en su nuca, en el hueco donde el cabello se riza cuando sudas un…
El aire en la habitación se espesaba con cada minuto que pasaba, como si el tiempo mismo se resistiera a avanzar, detenido por la gravedad de lo que estaba a punto de…
La capilla de Santa Cruz quedaba en lo alto del cerro, rodeada de jacarandas que en mayo soltaban sus flores moradas como si el cielo se hubiera hecho pedazos. Era un…
Carlos había vivido veinticinco años en el mismo departamento: tres habitaciones, paredes color crema un poco desvanecidas, un balcón con macetas de albahaca y romero…
La casa estaba en silencio, solo interrumpido por el crujido de los cubiertos sobre la porcelana y el murmullo de la lluvia tras los ventanales. El comedor iluminado por…
Yo lo vi entrar por la puerta de cristal templado, con esa luz del atardecer que lo dibujaba en silueta, largo, ancho, con los hombros un poco más anchos de lo que…
La primera vez que lo vi, estaba empapado. Literalmente. La lluvia caía como si el cielo se hubiera partido en dos, y él, con su camisa pegada al pecho, se paró bajo el…
La noche entraba fría por la ventana abierta del departamento 3B, pero él no se molestó en cerrarla. El aire oscuro del mediodía porteño traía un olor a lluvia…
La noche caía lenta sobre la Ciudad de México, con ese aire tibio que se cuela por las ventanas abiertas y huele a asfalto mojado y deseo. En un departamento pequeño de…
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