El sabor del café humeante
La luz del atardecer se deslizaba por las ventanas del apartamento de Sofía como un hilo dorado que se deshacía en el polvo del aire. Afuera, la ciudad de Medellín latía…
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Primeras experiencias.
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La luz del atardecer se deslizaba por las ventanas del apartamento de Sofía como un hilo dorado que se deshacía en el polvo del aire. Afuera, la ciudad de Medellín latía…
Era como las seis de la tarde cuando bajé el último cajón de la camioneta, con la espalda rajada y el polvo del camino pegado en la piel. Había vivido tres días mudando…
El sol se deshacía en el horizonte como si el cielo mismo se licuara, pintando el cielo sobre Cartagena de tonos miel, naranja y violeta. En la terraza de una casa…
Nunca imaginé que iba a terminar así, con las nalgas pegadas al cuero de su sillón y la boca seca de tanto deseo. Fue un viernes cualquiera, de esos en que todos se van…
La mañana siguiente me despertó el sol, pero no el de afuera. Fue el sol que traía dentro, ese calor que se me había quedado prendido en el vientre desde la noche…
Había llovido todo el día, una lluvia fina y persistente que no limpia, sino que empapa los techos de lámina y deja el aire espeso, como si la ciudad respirara con…
La luz del amanecer aún no había tomado posesión completa del cielo, pero ya se colaba tibia entre las cortinas de lino, dibujando líneas tenues sobre el suelo de…
Sí, vos sabés cómo es esto: cuando se muda alguien nuevo en el edificio, todos lo notamos. El portero lo comentó en la cocina, la señora de la lavandería lo miró de…
Doña Lucha llevaba viviendo en el segundo piso del edificio de la calle Azucaña casi veinte años, desde que enviudó. Alta, de caderas anchas y senos que no se habían…
Yo no creía en los milagros, pero aquella tarde, mientras la lluvia azotaba el cerro como si el cielo se hubiera puesto a llorar de rabia, empecé a pensar que tal vez…
No fue en un bar, ni en un sueño, ni bajo la lluvia como en las películas. Fue en un salón de baile del tercer piso de un edificio viejo en el centro, con el aire espeso…
La oficina estaba vacía, solo el eco de los fluorescentes zumbando sobre el silencio. Habían pasado las diez, y el edificio entero parecía haberse tragado a todos, menos…
Yo nunca había creído en milagros, pero esa madrugada, con el aire espeso de Medellín pegado a las sábanas y tu cuerpo arqueado como un arco de luna sobre el mío, juré…
El edificio respiraba distinto desde que se mudó el tipo del 4B. Antes era silencio de viejo solitario, zapatillas desgastadas sobre el piso de madera, el timbre del…
Vos no sabés lo que es vivir con alguien que te mira como si te conociera el alma, pero al mismo tiempo te trata como si fueras un mueble más del departamento. Lucía se…
El sol de la tarde caía a plomo sobre la sabana, pintando el cielo de un anaranjado encendido, como si el mismo firmamento se hubiera prendido en llamas por lo que había…
Yo nunca creí que algo tan sencillo como una respiración pudiera cambiarlo todo. Pero allí estaba yo, a los diecinueve, sentada en el sillón de cuero agrietado de la…
El sol de media tarde entraba sesgado por las ventanas altas del estudio, dibujando rectángulos de luz sobre el piso de madera. El aire olía a eucalipto y a piel limpia.…
La lluvia golpeaba el vidrio del consultorio como si quisiera entrar. Lucía ajustó la tela del vestido sobre sus piernas, cruzadas con tensión, y miró el reloj de pared.…
Nunca se me olvidará el olor de su piel aquella tarde, como si el calor del verano se hubiera condensado en su nuca, en el hueco donde el cabello se riza cuando sudas un…
Yo nunca pensé que algo así me iba a encender tanto. No es que nunca lo hubiera imaginado, pero siempre fue un fondo oscuro, algo que uno se calla hasta que alguien más…
La primera vez que lo vi, estaba empapado. Literalmente. La lluvia caía como si el cielo se hubiera partido en dos, y él, con su camisa pegada al pecho, se paró bajo el…
La noche entraba fría por la ventana abierta del departamento 3B, pero él no se molestó en cerrarla. El aire oscuro del mediodía porteño traía un olor a lluvia…
Nunca imaginé que volver a verte me iba a sacudir así, tan fuerte, tan adentro. Habían pasado veinte años, Laura. Veinte malditos años de cartas sin contestar, fotos…
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