El libro que me enseñó a desvestir con los ojos
Nunca creí que un libro pudiera despertar algo más que ideas. Pero aquella tarde, entre los anaqueles polvorientos de la librería «El Rincón del Susurro», el polvo no…
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Primeras experiencias.
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Nunca creí que un libro pudiera despertar algo más que ideas. Pero aquella tarde, entre los anaqueles polvorientos de la librería «El Rincón del Susurro», el polvo no…
Yo nunca pensaba que eso me pasaría. Nunca. Aunque vivía en Buenos Aires desde chico, aunque andaba con la ropa que me sentaba bien, aunque me miraba al espejo y me…
La casa de la señora Lupita, en la esquina de Insurgentes y Viena, siempre olía a comida fuerte y jabón de barra. Pero esa noche, entre los aromas de mole y chile…
La casa de Lucía olía a vino barato, tabaco de sobremesa y esencia de gardenia que no lograba tapar del todo el sudor y el deseo. Eran las once y media de un viernes de…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de las persianas entreabiertas, dibujando rayas doradas sobre el suelo de madera del cuarto de invitados. Eran las cinco…
El sol se hundía tras el Malecón, tiñendo el cielo de naranja y púrpura, como si el mismo Dios hubiera echado un poco de añil y azafrán a la mezcla. El aire olía a sal,…
Yo no buscaba dominar ni ser dominada. Buscaba, simplemente, sentir algo más que la monotonía de mis días: reuniones interminables, café sin azúcar, y la sensación de…
Luz dio un suspiro mientras cerraba la puerta del estudio. El aire estaba cargado del olor a papel viejo, tinta seca y la ligera humedad del verano que ya se insinuaba…
Yo había llegado a Montevideo por la tarde, después de un vuelo que me dejó los huesos hechos polvo, pero con la cabeza despejada: me había desprendido de todo —del…
La lluvia golpeaba contra los vidrios del departamento como quien llama con urgencia, y el cielo de Buenos Aires se había vuelto oscuro y pesado, de esos que anticipan…
La puerta se abrió con un crujido seco, como si el marco estuviera cansado de tantos años en el mismo sitio. Santiago entró con las llaves que le había prestado…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de las persianas enrolladas, dibujando rayas doradas sobre la pared blanca de la habitación. Luís cerró la puerta con un…
La luz del extractor se encendió con un zumbido suave y parpadeante, iluminando la cocina en un tono amarillento y cálido. Fuera, la lluvia golpeaba con fuerza contra…
La casa de la abuela estaba en llamas de sol. Junto al albero de los limones, donde el aire temblaba como hojalata al fuego, Tomás dejó caer las llaves del camión en la…
La primera vez que Clara notó la textura del cuero bajo sus dedos fue por accidente: una cartera olvidada sobre el respaldo de una silla en la biblioteca universitaria.…
La primera vez que te vi, sentí como si el aire se hubiera hecho más denso, como si el pub de *El viejo oeste* —ese lugar medio abandonado en la esquina de callao y…
Nunca imaginé que una simple lluvia de verano terminaría cambiando algo en mí. Llovía con esa intensidad que no deja espacio para nada más: el sonido golpeaba las…
A veces, el destino no te avisa con un trueno, sino con una caída suave, como una pluma que se posa en el hombro y se queda un rato. Estaba en el aeropuerto de Quito,…
La primera vez que lo vi, estaba sentado en el último banco, con las piernas cruzadas y los audífonos puestos, mirando por la ventana como si el mundo fuera un…
La primera vez que te vi, estabas sentado en el borde del muelle viejo, con las piernas colgando y los ojos perdidos en el río. El sol del atardecer te bañaba la…
Me llamé Emilio, y ese viernes de junio, con el sol ya cediiendo su furia a la brisa suave de la tarde, recordé algo que hacía años no sentía: el calor de una mano…
Lucía tocó la puerta tres veces, con la punta de los nudillos, ligeramente nerviosa. A través delgado tabique, escuchó el gruñido ahogado de Mateo —un sonido que ya…
Yo nunca creí que algo tan simple como una correa rota me llevaría a vivir la noche más caliente de mi vida. Pero así fueron las cosas, como un trueno en pleno día: de…
El aire del ascensor estaba cargado, no por el calor de junio en Medellín —que ya pegaba fuerte en la calle—, sino por la tensión que se armó cuando Valentina subió con…
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