La primera vez que me tocaron con hambre
No sabía que el cuerpo de alguien más podía ser un país entero que descubrir. Lo vi entrar al cuarto con la camisa aún mojada del baño, el agua goteando por su pecho,…
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Sexo anal.
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No sabía que el cuerpo de alguien más podía ser un país entero que descubrir. Lo vi entrar al cuarto con la camisa aún mojada del baño, el agua goteando por su pecho,…
La luz del atardecer se colaba por la ventana polvorienta del cuarto trasero de la casa de Mateo, pintada de verde viejo y olor a madera mojada. Afuera, el río Mocoa…
La luz del atardecer se deslizaba por las rendijas de las persianas entreabiertas, pintando rayas doradas sobre el piso de madera del departamento pequeño pero acogedor.…
La noche del viernes se le puso tensa a Medellín. Llovía con esa intensidad propia de la estación, gotas grandes que golpeaban el techo de chapa del departamento de los…
La puerta del baño se abrió con un chirrido suave, y Emiliano salió desnudo, con el cuerpo aún brillando por el agua con la que se había limpiado. Una toalla colgaba de…
La puerta del estudio se abrió con un suave chasquido de madera envejecida, y Lucía entró con los tacones altos que chirriaron apenas sobre el parqué. La habitación olía…
La noche se le hizo eterna a Adriana. Acostada en su cama, con las sábanas revueltas y el cuerpo aún caliente, no podía dejar de pensar en la verga de Emiliano…
Era viernes a las nueve de la noche, y el calor de verano se metía por las rendijas del edificio como un perro callejero hambriento. Santiago, en su traje de mala pata y…
Ella lo esperaba sentada en el borde de la cama, desnuda, con las piernas abiertas y las manos detrás de la cabeza. No se movía. No respiraba fuerte. Solo lo miraba, con…
Claudia entró al sótano con los ojos vendados y las muñecas atadas con una cinta de satén negro. No temblaba. Sabía a quién enfrentaba. Sabía lo que esperaba. Y, sobre…
La primera vez que vi a Lucía en el cerro de la Graña, pensó que era un turista más con cámara y sudadera de algodón. Yo, en cambio, la había estado observando desde la…
La casa de Pedro y Fernanda estaba envuelta en el silencio cálido de la siesta mexicana: el sol de junio pegaba fuerte contra las persianas medio cerradas, dejando pasar…
La primera vez que las vi, sentí un cosquilleo en la nuca como de advertencia. Eran botas de charol negro, de tacón grueso, con un borde de cuero desgastado por el uso,…
La lluvia golpeaba el techo como si quisiera entrar, y Fernanda se abrazó más fuerte al cobertor, escuchando el silencio que se había instalado en la casa. Su hermano,…
La luz del amanecer se colaba por las rendijas de las persianas, tibio y espeso como miel derretida. Sol y calor se arrastraban sobre la piel de Valeria, que aún dormía…
La lluvia golpeaba el techo de la casa como si tuviera prisa, como si cada gota quisiera llegar al suelo antes de que se le acabara el coraje. Camila estaba sentada en…
Yo nunca pensé que iba a terminar así. Me llamo Julián, tengo 34, vivo en el piso 7 del edificio de la calle 17 con 52, y mi vecina, Camila, es la que siempre me deja el…
La habitación olía a café recién hecho y a lluvia que aún no había caído. Mariana apoyó la espalda contra el marco de la puerta entreabierta, con los brazos cruzados,…
La casa de Xochimilco estaba silenciosa, salvo por el murmullo del agua en el canal y el crujido de las maderas viejas bajo el peso de los pasos. El aire olía a humo de…
Yo nunca imaginé que aquella fiesta en la finca de mi cuñado, en el sur del Valle, iba a cambiar mi vida. Eran las once de la noche, el sol ya se había metido detrás de…
La música latía como un corazón acelerado tras la pared del patio trasero. Las luces de neón del vecino, los Ríos, parpadeaban sobre las copas de los árboles,…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento en Condesa, ese tipo de lluvia veraniega que no trae tormenta, solo calma y humedad pegajosa. En la…
Yo soy el tipo que siempre se acuesta temprano, el que se duerme con su mujer abrazado, respirando su pelo de lavanda y el calor de su piel. Mi esposa, Lorena, es…
El ascensor subió con un gemido metálico y yo apreté el botón del cuarto piso con el pulgar sudado. La música bajaba por los pasillos como un latido sordo: techno, bajo…
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