El tinto y la cadera
Yo, que soy de esas mujeres que cree que a los cuarenta y cinco uno empieza a entender cómo se goza de verdad, jamás pensé que un sábado cualquiera, con el calor de…
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Ver las 29 categorías →Sexo con sonrisa. Me gustan las situaciones cotidianas que se salen de control, el humor y lo que pasa cuando dos personas se atreven.
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Yo, que soy de esas mujeres que cree que a los cuarenta y cinco uno empieza a entender cómo se goza de verdad, jamás pensé que un sábado cualquiera, con el calor de…
Yo nunca fui de los que creen que los regalos de cumpleaños deben ser grandes o caros. Para mí, lo importante es la intención, el detalle, la complicidad. Pero ese año,…
La primera vez que me di cuenta de que algo podía pasar entre Franco y yo fue un viernes de lluvia, después de una reunión que se alargó más de la cuenta. Todos se…
En la azotea más alta del edificio más olvidado de la colonia Roma, donde los rascacielos aún no habían ganado la batalla contra los árboles, había una terraza…
La casa de la tía Lucía quedó vacía una semana porque se fue a visitar a unos parientes en Pereira. Y como a Camilo le encantaba el olor a encierro, a ropa vieja y a…
La casa de los Echeverri era una quinta de estrato seis en El Poblado, con jardín inglés, piscina techada y una seguridad que más parecía fortaleza. Allí, los sábados…
Doña Lucha llevaba viviendo en el segundo piso del edificio de la calle Azucaña casi veinte años, desde que enviudó. Alta, de caderas anchas y senos que no se habían…
Nunca pensé que un simple “hola” por mensaje me pondría tan nervioso. Era de madrugada, casi las dos de la mañana, y yo, como todos los viernes, estaba en mi cama con el…
Valentina estaba arrugando la camiseta de algodón que usó para secarse después del chupetón que le dio la ducha fría. Se había levantado con ganas de hacer todo bien ese…
El viernes en la casa de Camila y Andrés siempre empezaba con olor a café recién colado y terminaba, más tarde que temprano, enredado en sábanas desacomodadas. Ese día…
Carlos había vivido veinticinco años en el mismo departamento: tres habitaciones, paredes color crema un poco desvanecidas, un balcón con macetas de albahaca y romero…
La casa de la sierra aún conservaba el olor a madera vieja y eucalipto, mezclado con el rastro tenue de la crema solar que doña Elena dejaba olvidada en la repisa del…
Yo nunca pensé que algo tan ridículo como un barbijo pudiera convertirse en el preámbulo de una de las tardes más intensas de mi vida. Pero ahí está, la vida, siempre…
El edificio de La Alhambra no era de los más nuevos de Envigado, pero tenía ese aire de clase media con pretensiones de alta que a doña Clemencia le encantaba. Ascensor…
Yo no soy de hacer planes, ¿sabes? Pero ese domingo, desde que me levanté, tenía una corriente por todo el cuerpo que no me dejaba en paz. Hacía calor, como siempre en…
El mar sonaba como un susurro constante, una respiración profunda que se colaba por las rendijas de la ventana entreabierta. La luz del atardecer, dorada y cálida, se…
Yo nunca pensé que algo tan simple como una silla de cocina pudiera cambiar mi vida sexual. Pero acá estoy, con el culo ardiendo, la concha chorreando y el corazón a…
Yo nunca pensé que un día iba a ver a mi ex con un collar de perro y arrodillado frente a otra mujer, menos aún que me iba a gustar tanto lo que veía. Pero ahí estaba,…
El aire de Medellín se pegaba a la piel como si el calor tuviera manos, y Sebastián lo notaba más que nunca mientras se ajustaba el pantalón corto de algodón, sentado en…
El aire del penthouse olía a sal marina, sudor limpio y el fondo dulzón del ron añejo que corría sin control. Las luces bajas, los cortinajes blancos ondeando con la…
Yo nunca creí que a los cuarenta y siete años iba a terminar jadeando sobre una esterilla, con las piernas abiertas y los pezones duros bajo la tela del top, mientras…
Nunca pensé que un par de tacos al carbón cambiarían mi vida, pero aquí estoy, con las piernas temblando y el sabor de un hombre que no es mi esposo aún en la boca.…
Yo nunca pensé que un miércoles cualquiera en el club deportivo iba a cambiar por completo la forma en que entendía el placer. Tenía treinta y dos años, una rutina de…
La tarde caía tibia sobre la casa de doña Elena, una casona de dos pisos con rejas antiguas y un jardín descuidado que necesitaba manos fuertes. Hacía tres meses que no…
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