El café se enfría, pero el calor no
La lluvia golpeaba suavemente las ventanas del *Café de las Esquinas*, un local antiguo de mediodía en la zona residencial de Chapultepec, donde el tiempo parecía…
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Ver las 29 categorías →Sexo con sonrisa. Me gustan las situaciones cotidianas que se salen de control, el humor y lo que pasa cuando dos personas se atreven.
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La lluvia golpeaba suavemente las ventanas del *Café de las Esquinas*, un local antiguo de mediodía en la zona residencial de Chapultepec, donde el tiempo parecía…
Era viernes,ABOUT 6:30 p.m., y el sol ya se iba a la esquina de la casa, derritiéndose en el asfalto como el chocolate en el micro. Yo, con la camisa desabotonada hasta…
En la esquina de la carrera 43 con la 72, donde el sol del mediodía de Bogotá se mete entre los edificios como un curioso que quiere saber lo que pasa adentro, estaba el…
El ascensor tembló levemente cuando se detuvo en el quinto piso —el mío—, y Valeria se ajustó el cordón del chaleco de lana sobre el pecho, como si notara una brisa que…
La lluvia golpeaba suavemente las ventanas de la casa de Mateo, en un barrio tranquilo de Medellín. El cielo gris había obligado a cancelar el picnic planes de siete…
Yo tenía veintitrés años, y él, cincuenta y uno. Sí, lo sé: la diferencia se sentía desde el primer momento, como un hilo invisible pero tenso entre nosotros. Aunque él…
Yo nunca había tenido una relación así de explícita. Con Daniel había sido siempre intensa, apasionada, pero enmarcada en lo que yo creía que era “lo normal” para una…
Sí, lo sé. Soy la chica de la planta de abajo, la que siempre saluda con una sonrisa desde el ascensor, la que lleva cafés en la mano y zapatillas de felpa incluso para…
Yo nunca pensé que algo así me pasaría. Yo soy de los que trabajan calladito, llego a las ocho en punto, salgo a las cinco con quince minutos de antelación para evitar…
Yo nunca pensé que iba a terminar así. Me había pasado tres años trabajando en esa empresa sin que nadie sospechara que, detrás de mi corbata impecable y mi sonrisa…
La primera vez que vi a Valeria en persona —no solo en su balcón de fourth floor con ese vestido de seda color vino que dejaba entrever una cintura fina y piernas que no…
La primera vez que Valentina me confesó lo del sábado, me rió en la cara: «¿Viste cómo se te pone la cara cuando digo ‘garchar’?». Y sí, me puse rojo como un tomate,…
Recuerdo esa tarde de domingo con la claridad de un rayo: el sol metiéndose por las persianas de la sala, el olor a chicharrón prensado que aún flotaba en el aire, y mi…
La primera vez que el culo me habló en voz alta, estaba sentada en el sofá de Mateo, con una cerveza medio vacía en la mano y el pantalón ya desabrochado. Él me miraba…
Yo tenía veintitrés años, y él, cincuenta y uno. Sí, lo sé: treinta años de diferencia. Pero no fue un crimen, ni una aberración. Fue un desliz, un lapsus de calor y…
La casa olía a ajo, aceite de oliva y pan recién tostado. Valentina se inclinó sobre la encimera, los codos apoyados, el delantal de algodón blanco ceñido a la cintura,…
Yo creí que era una idea genial: invitar a mi mejor amigo, Carlos, y su novia, Lucía, a casa un sábado por la tarde, con cervezas frías, algo de queso, y una charla…
Sí, lo sé: suena medio ridículo escrito, como si fuera un chiste de fiesta de cumpleaños donde alguien trae un espejo de cuerpo entero y decís "¡Uy, qué lindo, ahora me…
Lorena ajustó el lazo del delantal mientras dejaba sobre el mostrador la taza de café humeante que acababa de preparar. El olor a vainilla y canela se mezclaba con el…
Yo soy el que vive en el apartamento 304, el del fondo, con el balcón medio oxidado y esa planta de plástico que no se le cae la hoja desde 2018. Ella vive en el 303, la…
Sí, lo sé, suena a chiste de fiesta de cumpleaños de un primo aburrido: “¿Una lavandería automática? ¿En serio?” Pero fue ahí, entre el ruido de las secadoras y el olor…
Me llamo Valentina, pero vos me conocés como la chiquita del bar La Esquina —esa en la que hasta el mesero se llama a sí mismo “el guardián del espresso”. Yo sirvo…
La lluvia golpeaba suave contra las ventanas del Café La Esquina, ese pequeño rincón de Bogotá donde los grados celsius se confundían con los grados de confianza.…
La primera vez que vi a Camila con ese vestido de seda color miel, me olvidé de respirar. Estaba en la terraza de su casa, bajo el sol de mediodía de un sábado de junio,…
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