Una noche con la vecina y su marido
Vivíamos en el mismo edificio desde hacía dos años, pero hasta esa tarde de viernes, apenas nos habíamos cruzado con la cabeza baja en el ascensor, un saludo rápido, un…
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Ver las 29 categorías →Directo y físico. Me interesa el cuerpo, el deseo que no necesita explicación. Mis relatos van al grano.
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Vivíamos en el mismo edificio desde hacía dos años, pero hasta esa tarde de viernes, apenas nos habíamos cruzado con la cabeza baja en el ascensor, un saludo rápido, un…
La primera vez que vi a Lucía en el balcón del edificio, estaba secando una camisa blanca al sol. El viento le levantaba las puntas del cabello, oscuro y ondulado hasta…
Yo lo vi entrar al bar a las 21:47, y aunque no miré el reloj de pulsera para confirmarlo, tengo memoria de esos detalles desde que era joven y aún creía que el tiempo…
Yo ya había perdido la cuenta de cuántos años llevaba viéndola desde la barra del café, pero cada vez que entraba, el aire se volvía más denso, como si el mundo se…
Yo nunca pensé que iba a terminar así. Me llamó por WhatsApp a las 11:37 de la noche, con una foto de sus piernas cruzadas, sin bragas, y una sola palabra: “Ven”. No…
Yo soy Tomas León, y esta es la verdad, sin envoltura ni miedo: la primera vez que le pedí a Valeria que me arrodillara frente a mí, no fue por capricho. Fue por…
La casa de madera y vidrio se alzaba en lo alto de la colina, rodeada de pinos que susurraban con el viento del lago. Era junio, y el calor ya apretaba con fuerza, pero…
Era viernes, 13 de junio, y la humedad de Buenos Aires se pegaba al cuerpo como un trapo mojado. Tomas tenía treinta y pocos, camiseta de algodón empapada en sudor, y se…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del invernadero, un ritmo constante que marcaba el paso del tiempo mientras el mundo exterior se volvía borroso tras el…
La luz del atardecer se colaba por la ventana polvorienta del cuarto trasero de la casa de Mateo, pintada de verde viejo y olor a madera mojada. Afuera, el río Mocoa…
Yo, Lucía, a mis 23 años, ya creí que el deseo me había dejado en paz. Pero entonces llegó él: Tomas León, 51, hombre de mirada profunda y manos que parecían hechas para…
Vos sabés cómo es cuando te paga el jefe un viernes a las 13:30 y vos ya estás en el subte con la camisa por fuera, la corbata aflojada, y el cerebro en modo “cero…
La puerta del estudio se abrió con un suave chasquido, apenas audible entre el murmullo del viento que rozaba las hojas del olivo en el jardín. Elena entró con los pies…
La primera vez que la vio con claridad fue una tarde de mayo, cuando el sol de la ciudad de México caía como plomo sobre el balcón del cuarto piso. Ella estaba plantada…
La casa de la abuela estaba en silencio, pero no era un silencio vacío. Era el tipo de silencio que huele a café recién hecho, a manteca de cerdo fría en el refrig, y a…
La luz del amanecer le entraba por la ventana como un dedo lento, acariciando el contorno de su espalda. Camila estaba despierta, pero no se movía. El calor del cuerpo…
La música sonaba fuerte, pero no molesta: un bombo que vibraba en el pecho y un bajo que hacía tambalear las botellas de aguardiente sobre la mesa de plástico. El cielo…
La luz del sol aún no había subido del todo por la cuesta de Montecristi, pero en la cocina de la casa vieja de El Poblado ya se sentía el calor. No el del sol, sino el…
En la esquina de la Séptima con Calle 13, bajo el balazo del sol de mediodía que ya pegaba fuerte en el asfalto, el salón de baile se llamaba *La Chimba*, aunque nadie…
La lluvia golpeaba suave contra los cristales del balcón cuando entraste, mojado y sonriente, con esa camiseta oscura que se pegaba al pecho como una segunda piel. Me…
La tarde se derramaba por las ventanas del apartamento de Valeria, tibio y lento como miel. Ella estaba sentada en el borde de la cama, los pies descalzos apoyados en el…
Te lo juro: no fue planeado. Ni siquiera fue intención mía. Fue algo que surgió, como una gota de rocío que se desliza por una hoja al amanecer, sin rumbo fijo, pero con…
Te vi subir las escaleras esa tarde, y me quedé quieto, con el vaso de fernet medio vacío en la mano, como si el tiempo se me hubiera petrificado en el umbral del…
La habitación olía a sudor, tabaco y promesas rotas. Lucía estaba sentada en la cama, con los muslos aún húmedos y el pecho subiendo y bajando como si le hubieran…
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