Lo que pasó en el cuarto de atrás

Lo que pasó en el cuarto de atrás

@tomas_leon ·8 de junio de 2026 · ★ 4.8 (33) · 251 lecturas · 4 min de lectura

Yo soy Tomas León, y esta es la verdad, sin envoltura ni miedo: la primera vez que le pedí a Valeria que me arrodillara frente a mí, no fue por capricho. Fue por respeto. Ella lo sabía, y eso fue lo que me volvió loco.

Estábamos en su casa de El Poblado, después del cumpleaños de una amiga en común. El ruido de los bocinazos y las risas aún vibraban en mis oídos, pero ahí, en su cuarto, el mundo se había callado. Ella se quitó el vestido negro de tirantes con lentitud, dejando al descubierto las ligas del encaje y la curva de sus caderas. No me pidió permiso con palabras, pero sus ojos sí lo hicieron: “¿Estás seguro?”, decían. Yo asentí con la barbilla, y ella me tendió la mano.

—Vamos a jugar —dijo, y eso me hizo sonreír. Porque Valeria no jugaba. Ella mandaba.

Le quité los zapatos con cuidado, como si fueran de cristal, y le acaricié el tobillo. Luego, con los dedos, le seguí el contorno del empeine, del talón, de la planta. Ella soltó un suspiro bajo, pero no se movió. Esperaba. Yo también. Porque en el BDSM, el verdadero poder no está en gritar órdenes, sino en saber esperar hasta que el otro quiera entregarse por completo.

—Arrodíllate —me pidió, y esta vez sí fue con voz clara, firme, de mujer que sabe lo que quiere.

Me hice pequeño frente a ella. Mis rodillas tocaron la alfombra gruesa de su habitación, y sentí cómo el calor subía desde la entrepierna. Ella se sentó en el borde de la cama, con las piernas ligeramente abiertas, y me miró fijamente mientras se desabrochaba el sujetador. Los pechos le salieron suaves, redondos, con pezonesrosados y duros ya solo por la mirada. No los tocó. Solo dejó que los mios.

—Mírame —dijo—. No al pito, al ojo. Quiero ver que sabes lo que estás haciendo.

Me acerqué despacio, como si fuera a besarla, y apoyé la nariz contra su muslo. Olor a vainilla y sal, a sudor dulce y deseo. Le separé las piernas más con las manos que con la fuerza, y cuando por fin toqué su vulva con la punta de la lengua, ella gimió, un sonido que no esperaba: agudo, vergonzoso, auténtico.

—Sí —susurró—. Mámame, Tomas. Como si fuera la última vez.

Y lo hice. Le lamí el clítoris con suavidad, luego más fuerte, con la lengua plana, presionando, girando. Ella se agitó, agarró mi pelo con fuerza, pero no me detuvo. Me dijo que siga, que no me detenga. Y cuando por fin metí dos dedos dentro de su cuerpo, sentí cómo se estremecía, cómo se cerraba alrededor de mí como un puño cálido. Ella gritó mi nombre, y yo sentí que mi pito se endurecía aún más, por el orgullo, por el deseo, por el hecho de saber que yo la estaba sacudiendo desde adentro.

—Levántate —ordenó, y esta vez yo obedecí sin dudar.

Me desabroché el pantalón, saqué el pito, ya húmedo de pre-cum, y ella me lo agarró con la mano derecha, firme, segura. Me tiró de él, suavemente, y me dijo:

—Házmelo bien, Tomas. Que me sientas hasta en la punta de los dedos.

Y lo hice. Le metí el pito poco a poco, viendo cómo su cara se deshacía en placer. Entré hasta la raíz, y ella soltó un gemido bajo, casi un lamento. Empecé a moverme, lento, con una cadencia que solo el deseo puede crear. Ella se inclinó hacia atrás, apoyada en las manos, y me miró mientras su culo subía y bajaba sobre mi pene. Sentí el roce de sus nalgas, el sudor en su cuello, el olor de su piel cuando empezó a jadear.

—Sí, Tomas… sí… —dijo, y su voz ya no era la de la mujer segura, sino la de una criatura entregada.

Cuando sentí que venía, que me iba a correr dentro de ella, ella me detuvo con una palmada en el pecho.

—No. Te lo mando. Afuera.

Y yo lo hice. Me saqué el pito, y ella se volteó, me tomó de la barbilla y me besó con fuerza, con su lengua dentro, con su sabor a mí. Luego, me apartó y me miró a los ojos.

—Gracias —dijo, y en su voz había algo más que placer: respeto.

Y yo le sonreí, porque en ese momento supe que no había sido solo sexo. Había sido confianza. Había sido verdad.

También en: HeteroConfesionesOral

¿Te ha gustado? Valóralo

4.8 · 33 votos
Reportar
Compartir
@tomas_leon

Directo y físico. Me interesa el cuerpo, el deseo que no necesita explicación. Mis relatos van al grano.

También en BDSM

Más de @tomas_leon

Ver autor →