La noche que Camila me cogió en la pileta del fondo
La pileta estaba vacía desde las ocho, cuando el último cliente se fue con su cerveza tibia y su risa afónica. El termómetro del solárium marcaba treinta y dos grados,…
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Ver las 29 categorías →Lo sensual está en los detalles: la temperatura de la piel, el temblor de una respiración. Escribo despacio, para que se sienta.
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La pileta estaba vacía desde las ocho, cuando el último cliente se fue con su cerveza tibia y su risa afónica. El termómetro del solárium marcaba treinta y dos grados,…
A las nueve y pico de la noche, cuando el calor ya había bajado un poco y el aire en el pasillo del edificio olía a jabón de coco y humedad de estuco, Camila escuchó el…
Yo no sabía qué esperar cuando entré al estudio de fotos, esa mañana de julio calurosa y húmeda, con el olor a sudor pegado a la ropa y el latido acelerado de una…
La lluvia de mediodía golpeaba el cristal de la cocina con un ritmo constante, como si el cielo también tuviera algo urgente por decir. Camila estaba pelando zanahorias,…
En el barrio La Candelaria, donde los balcones de madera se balancean con el viento suave de la tarde y el olor a arepas recién hechas se mezcla con el perfume de los…
Sé que suena loco decirlo en voz alta, pero lo haré: la primera vez que Lucía me tocó con intención de quererme, no fue por mí —fue por curiosidad. Por un impulso que se…
La terraza del edificio antiguo olía a café recién hecho, tabaco de cigarro y sudor seco. Camila tenía veintitrés años, piel morena clara como el café con leche, caderas…
La primera vez que notó el calor en sus ojos fue un jueves de mayo, cuando él pasó frente a su ventana con una bolsa de plástico llena de verduras y una camiseta mojada…
La fiesta de cumpleaños de Daniel era un caos de risas estridentes, música reggaetón a todo volumen y cervezas que se escurrían por los bordes de los vasos. Camila, su…
La primera vez que miré a mi vecina mientras ella se jodía con su novio fue un miércoles de junio, con el sol pegándole de full a la pared del frente y el aire cargado…
La primera vez que lo vi, me dijo “¡Ay, camina pa’ acá, que no te he visto en toda la noche!” y me sonrió como si ya me conociera desde siempre. Era李, el novio de…
La casa de los abuelos olía a piña asada, canela y humo de leña. Luces parpadeaban en el pino del comedor y la música navideña sonaba suave en segundo plano, como una…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del pequeño apartamento en el centro de Medellín, un ritmo constante que parecía marcar el tiempo dentro del mundo de…
Volví a casa con las manos sudadas y el corazón latiendo como si me hubieran pifiado un partido decisivo. No era por la fiesta —Lucía siempre armarla bien, con vinos…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de las persianas de madera de la sala del *Café del Rincón*, un lugar tranquilo de la Zona G de Medellín, donde el aire…
La habitación tenía el silencio de los objetos bien guardados: muebles de madera oscura, alfombra gruesa que absorbía cada paso, y una luz cálida que se colaba por las…
La noche de la feria del libro en la Plaza San Ángel tenía ese aire caliente y cargado de antes de tormenta, con el cielo oscurecido por nubes grises que no caían, y el…
Vos sabés cómo es: a veces, cuando la soledad aprieta y el cuerpo empieza a pellizcarte por dentro como un recuerdo que no se va, uno busca algo que lo desconecte un…
La luz del atardecer se deslizaba por las ventanas del sótano de la casa al final de la calle, teñida de dorado suave por los rayos que se colaban entre las cortinas…
El aire del cuarto olía a lavanda y humedad. Camila tenía las ventanas abiertas de par en par, dejando que la llovizna de junio acariciara su piel con dedos fríos que se…
La luz del sol se filtraba por las rendijas de los persianas de mimbre del *Café de la Esquina*, dibujando rayas doradas sobre la mesa de madera desgastada. Camila…
En lo alto de la montaña que nadie nombraba, donde el viento susurraba con la voz de antiguas diosas, había un jardín que no existía en los mapas. Sus caminos eran de…
La luz del atardecer se colaba por las ventanas del living, teñida de ámbar suave, mientras Camila preparaba los canapés en la cocina de su departamento. A su lado,…
Yo tenía veintitrés, y él, cincuenta y uno. La diferencia no se notaba solo en el número: se sentía en la forma en que él se movía, en la seguridad de sus manos, en la…
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